Extraños Delincuentes

Los ocho días que permitieron cazar al 'monstruo de Llucmajor'

El diccionario de la Real Academia Española de la lengua define el término ‘monstruo’ en su quinta acepción como "persona muy cruel y perversa". Sin lugar a dudas, esa es la mejor descripción de Holger J., un ciudadano alemán de 32 años que fue detenido el pasado 20 de abril por los agentes de la Brigada de Investigación Tecnológica (BIT) de la Policía por ser uno de los pederastas más peligrosos que ha actuado en España tras abusar sexualmente de dos de sus propios hijos, de los otros dos de una de sus compañeros sentimentales y haber anunciado que lo iba a hacer con la pequeña de 8 años de la joven con la que salía. Era el ‘monstruo de Llucmajor’, la localidad mallorquina donde residía desde hacía siete años. La primera pista de su existencia la recibió la Policía española el 13 de abril. Este es el relato muy resumido de los ocho días de intensa investigación que les permitió cazarlo en un tiempo record y evitar, muy posiblemente, que volviera a violar a sus hijos y grabarlo en vídeo durante las vacaciones de Semana Santa.

Miércoles, 13 de abril.

La Embajada de Alemania en Madrid informa a la Brigada de Investigación Tecnológica (BIT) que la policía germana investiga un vídeo de media hora en el que un hombre viola a cuatro menores que le llaman "papá". Los agentes alemanes sospechan que se ha grabado en España. Horas después, y tras analizar la imágenes, los investigadores españoles llegan a la misma conclusión: el pederasta y sus víctimas han estado, en concreto, en Mallorca. Una visera con la expresión mallorquina "ca’n" bordada que aparece en el mismo es el principal indicio.
Comienza así la Operación Cool, una investigación contrarreloj que ocho días después permitirá cazar al presunto autor: Holger J., un alemán de 32 años que supuestamente abusaba de dos de sus hijos y de dos de una ex novia y que, incluso, ofrecía a otros pederastas violar a los niños.

Jueves, 14 de abril.
Dos especialistas de la BIT se desplazan a Palma de Mallorca  y, con la colaboración de cuatro agentes de la Brigada Provincial de la isla, realizan un análisis de las imágenes mucho más exhaustivo. Extraen nuevos detalles: el camarote donde se consuman parte de las violaciones y sus peculiares cortinas, la fecha "26/12/2010" impresa en uno de los fotogramas, una sábana que parece de mascota, un objeto rectangular con la palabra "chef", los calcetines que lleva el abusador, sus manos manchadas de grasa... Los agentes elaboran una primera hipótesis: el pederasta puede ser alguien encargado del mantenimiento de barcos.

Viernes 15 de abril.
Los agentes se dividen en tres equipos para investigar en puertos deportivos, empresas de mantenimiento de yates y colegios. Los dos primeros obtienen escasos avances, pero el que recorre los centros escolares de la isla frecuentados por niños alemanes localiza uno en el que la secretaria cree identificar a las dos menores que aparecen en el vídeo. Una, asegura, aún estudia en el colegio. Los agentes deciden seguirla ese mismo día, pero pronto descartan que sea una de las víctimas. De la otra pequeña, el centro, que ha cambiado recientemente de propietarios, no guarda ficha.

Sábado 16 de abril.

Los policías consiguen localizar en Mallorca a la antigua propietaria del centro escolar, que les acompaña hasta la tienda de mascotas de su hija donde almacena numerosos documentos de los antiguos alumnos. Tras horas entre papeles, los agentes encuentran una pista: un tal Holger J. tuvo escolarizados en dicho centro no sólo a sus tres hijos sino también a los dos de la mujer con la que entonces convivía. Con esa identidad, los policías rastrean teléfonos y direcciones. También solicitan a Alemania datos sobre el sospechoso. Consiguen así las primeras fotos: las que le hizo la policía germana tras detenerlo años atrás por estafa. Averiguan también que entonces utilizaba una identidad falsa: Tom Anders. Los agentes españoles descubren que ellos mismo estuvieron tras su pista dos años antes en una investigación por pedofilia.
Pese a ello, la investigación sufre un frenazo. Los teléfonos y empresas que aparecen relacionados con su nombre no están operativos. En el domicilio donde estaba empadronado, reside una familia hindú. Y en otro, donde vivió con su primera mujer, hay un solar con cascotes.

Domingo 17 de abril.
Los agentes rastrean el ciberespacio en busca de nuevas pistas. Localizan su página en facebook, donde aparece su foto junto a su nueva novia y la hija de ésta. También localizan una web en la que narra sus salidas a navegar. E, incluso, localizan una cuenta de tuenti a nombre de su hijo mayor con el nombre de un colegio. Por último, localizan un foro en el que Holger se ofrece como donante de semen para parejas homosexuales. Los agentes se hacen pasar por dos mujeres y le envían un email. Al final del día, descubren el centro escolar de sus hijos gracias a un documento colgado en internet de la Conselleria de Educación balear en el que se les concede una ayuda.

Lunes 18 de abril.
Acuden al colegio y la directora les confirma que los pequeños estudian allí, aunque les asegura que nunca ha visto a su padre. Los agentes deciden seguir a la madre cuando los recoge, pero descubren que no vive con el sospechoso, sino con otro hombre. A la tarde, Holger responde al email de la falsa pareja homosexual. Se muestra dispuesto a fijar una cita para donar su semen.

Martes 19 de abril.
La policía localiza una empresa activa a su nombre. Deciden vigilar la sede, pero no da resultados. Incluso siguen por error a un individuo que se le parece. Los ánimos empiezan a decaer, cuando la directora del colegio telefonea a los agentes para decirles que la madre le ha avisado de que Holger ira al día siguiente a recoger a los niños para llevárselos de vacaciones de Semana Santa.

Miércoles 20 de abril.
Desde primera hora, 16 agentes rodean el colegio de modo discreto. A las 13.30, ven llegar a Holger en un coche y aparcar. Aún no ha cerrado la puerta del vehículo, cuando los agentes se abalazan y lo detienen. Poco después descubren el chalé en la localidad de Llucmajor donde vive y grabó parte de los vídeos. El monstruo  ha caído en sólo ocho días.