Extraños Delincuentes

De la cárcel a la 'luna'... y vuelta a prisión

Hay un dicho muy castizo que asegura que 'de Madrid, al cielo'. Algunos delincuentes, sin embargo, prefieren una versión corregida: 'de la cárcel a la luna'. Y no porque aspiren a emular a Neil Amstrong y pisar el satélite terrestre, sino porque aprovechan cualquier salida de prisión para empotrar un coche en el primer escaparate que se cruzan y robar lo que hay al otro lado del cristal. Son los 'aluniceros', dos de cuyos más peligrosos representantes, Pedro Bermejo Galindo y Alexander Gerard Brousse García, fueron detenidos en Parla (Madrid) hace unos días por los agentes del Grupo XXI de la Brigada Provincial de la capital. Ambos tenían en común, además de su presunta afición a romper lunas pisando el acelerador, que hasta hace poco estaban entre rejas por otros delitos. De hecho, Pedro se había fugado de la cárcel hace sólo unas semanas tras no volver de un permiso penitenciario.

Pedro, a sus 41 años, era ya un 'viejo' conocido de la Policía española. En su ficha policial constan 14 detenciones y su ficha penitenciaria no es tampoco breve. Su primer ingreso en prisión se remonta a 1991, cuando contaba sólo con 21 años de edad. La última, de 2002. De hecho, aún debía estar en la cárcel de Navalcarnero (Madrid) cumpliendo una condena de 20 años  por robo con violencia, dos homicidios en grado de tentativa (acuchilló al dueño de un bar de Vallecas y a su esposa al intentar atracar el establecimiento) y un delito de lesiones que le debía mantener entre rejas hasta el 2022, pero un juez decidió el pasado mes de octubre concederle lo que la junta de tratamiento del centro penitenciario le había negado: un permiso de seis días. Pedro debía haber regresado por su propio pie a la cárcel el pasado 13 de octubre. Lo hizo, sin embargo, algo más tarde y en otras condiciones: el pasado 20 de noviembre y acompañado por los Policías que le detuvieron por dedicar ese mes largo en el que ha estado fugado a 'pisar la luna' más de la cuenta.

En concreto, la Policía acusa a la banda a la que supuestamente pertenecía de siete robos en tiendas de telefonía y perfumería por el expeditivo método del 'alunizaje', dos atracos a mano armada a entidades bancarias y seis sustracciones de vehículos. Junto a él actuaba, presuntamente, Alexander (que acababa de terminar de cumplir una pena de prisión de siete años por robos y acumulaba 72 detenciones a sus 28 años de edad) y otros tres delincuentes, estos últimos en busca y captura por parte de la Policía. El primer asalto lo cometió presuntamente Pedro sólo quince días después de que la prisión alertase de su fuga. Fue el  26 de octubre. El objetivo: una perfumería de la cadena Juteco situada en el número 69 de la calle Diego de León. Un vecino grabó con su cámara de vídeo cómo empotraron un vehículo previamente sustraído en el escaparate y se llevaban algo más que un frasco de 'eau de Rochas'.

Su último asalto fue, presuntamente, el atraco perpetrado el pasado 17 de noviembre en una sucursal bancaria de la localidad de Rivas-Vaciamadrid. Armados con una pistola, Pedro y Alexander entraron supuestamente en la entidad, amenazaron a los empleados, los maniataron con bridas de plástico e, incluso, golpearon a uno de ellos. Consiguieron un botín de 52.000 euros y huyeron del lugar con un coche Seat Ibiza de color rojo que habían robado una semana antes. Este vehículo fue su perdición. La Policía lo localizó horas después en la plaza de garaje de una vivienda de la calle Planeta Urano, de Parla , junto a una moto también robada. En un bajo de esa edificio, que habían alquilado,  Pedro y su compinche se escondían.

Allí fueron detenidos y allí encontró la Policía parte del botín (algo más de 24.000 euros), así como la pistola con la que habían amedrentado a los empleados del banco, inhibidores de frecuencia, un 'kit' para robar coches, cuchillos, hachas, pasamontañas y otros útiles para su 'trabajo'. Eso sí, no había ningún traje de astronauta. Ahora donde están, la cárcel de Soto del Real (Madrid), tampoco no les hará falta. La 'luna' les vuelve a pillar a unos cuantos años de condena de distancia.