Camorra, hachís y Al Qaeda en la Costa del Sol

Moulay Idriss tras su detención. Fue un golpe a la Camorra y, aunque entonces no trascendió, también a Al Qaeda. La Guardia Civil detuvo el pasado viernes 17 de febrero en las cercanías de la mezquita de Fuengirola (Málaga) a Moulay Idriss M.A., ‘Armando, un marroquí de 34 años al que las autoridades italianas consideran no sólo el principal suministrador de hachís de los ‘clanes Nuvoletta’ y ‘Polverino’ de la mafia napolitana, sino también un presunto integrante de la red de ‘narcofinanciación’ del terrorismo islamista. Los datos que manejan los Carabinieri señalan que el ahora arrestado incluso pudo saber con antelación que se iban a cometer los sangrientos atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid.

La detención de Moulay Idriss -que llevaba viviendo de modo estable en España desde 1999 aunque residía largas temporadas en Italia y Holanda, según su propia declaración- se produjo después de que las autoridades italianas emitieran el miércoles 15 de febrero una orden de detención europea por los delitos de tráfico de drogas e integración en organización criminal. Dos días después y dentro de la Operación Ferry Boat/Romel 11,  agentes del Grupo de Huidos de la Justicia, de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, lo localizaban y detenían a las puertas del templo fuengiroleño cuando acudía a rezar. Una vez que las autoridades españolas confirmaron que se había producido el arresto, la policía italiana iniciaba una redada en Nápoles y otras ciudades italianas que terminó con la captura en pocas horas de otras 23 personas, todas ellas supuestas integrantes de una trama de la Camorra que hacía llegar a Italia, a través de España, la droga que les vendía presuntamente el ciudadano marroquí.

Lo que, sin embargo, la orden europea de detención italiana no detallaba es que los Carabinieri consideraban a Armando algo más que un traficante ‘al por mayor’. Según fuentes cercanas a la investigación, las autoridades de Roma destacan en sus informes que en 2002, cuando aún no era buscado por la policía de este país, Moulay Idriss fue detectado en un control de carreteras en posesión de un carné de conducir que estaba a nombre de Abdilah el Fadual el Akil, una de las personas que años más tarde fueron juzgadas en España por su presunta relación con los atentados del 11-M y que, tras ser condenado en primera instancia por la Audiencia Nacional, fue finalmente absuelto por el Tribunal Supremo.

Además, los investigadores italianos cuentan con declaraciones que aseguran que Idriss alertó a los camorristas asentados entonces en España que para que ese día de marzo evitaran tomar el transporte público. Un ‘favor’ que, según las autoriades italianas, es supuestamente consecuencia del importante papel que la Camorra tiene en la financiación del terrorismo islamista gracias a la compra de estupefacientes.

En España, sin embargo, a Moulay Idriss nunca se le ha ligado con actividades terroristas. De hecho, las tres detenciones previas que constan en su ficha policial están relacionadas con un delito de tráfico de estupefacientes, otro de lesiones y uno más de falsificación de documento, cometidos todos ellos entre los años 1999 y 2009. En dos de estos arrestos, eso sí, aparecía fichado con un nombre falso, el de Rachid Echemlali Rahmadi, la identidad de un amigo suyo que supuestamente también utilizaba durante sus estancias en Italia y Holanda. Pese a ello, en los tres últimos años no constaban nuevos arrestos. De hecho, Armando había iniciado ya los trámites para solicitar el permiso de residencia y se había asentado con su mujer y sus tres hijos cerca de Marbella. Ahora, tras su detención el pasado viernes a petición de las autoridades italianas, será la Audiencia Nacional la que decida si lo envía a este país.

Allí, la justicia le acusa de suministrar toneladas de hachís a la Camorra a través de una ruta que se iniciaba en Marruecos. Desde allí, los alijos cruzaban el estrecho de Gibraltar en barco y, antes de llegar llegar a las costas españolas, los fardos de droga previamente impermeabilizados eran arrojado al mar para que más tarde fueran recuperados por buzos. Una vez en tierra, el hachís era ocultado en coches con dobles fondos preparados previamente en un taller mecánico de Nápoles. A bordo de estos vehículos, el estupefaciente era trasladado por carretera por un grupo de conductores de nacionalidad polaca comandados por una mujer y contratados por los mafiosos italianos.

Los investigadores italianos calculan que la Camorra adquiría a través de Moulay Idriss cerca de media tonelada de hachís al mes. Una importante cantidad que reportaba presuntamente a Al Qaeda importantes beneficios económicos, porque en cada uno de4 estos envíos, Moulay Idriss obtenía supuestamente 225.000 euros de margen.