Otras miradas

El alcalde de Pollica

NICOLE THIBON

Periodista

Erase una vez un alcalde ecologista de un pequeño balneario del sur de Italia. Tenía 57 años y lo apreciaban no sólo sus conciudadanos, sino buena parte de los habitantes de Campania y hasta más allá de las fronteras de Italia. Sin embargo, el pasado 5 de septiembre Angelo Vassallo fue abatido de siete balazos en la cabeza y el corazón. El viernes 10, cerca de 6.000 personas asistieron al funeral de ese alcalde ecologista y antimafia de Pollica, localidad de 2.500 habitantes de la costa turística del Cilento, al sur de Salerno. Por el "pequeño alcalde ambientalista" se desplazaron numerosas personalidades, como el padre Luigi Ciotti, de la red Libera, conocido por su lucha contra la mafia siciliana; el secretario de Partido Demócrata –de izquierdas–, Pierluigi Bersani y la ministra de Medio Ambiente, Stefania Prestigiacomo.
Y es que Angelo Vassallo había sido un héroe, a su manera. Elegido cabeza de una lista ciudadana cercana a la izquierda, nombrado presidente intercomunitario, elegido consejero provincial verde, parecía salido del capítulo de la novela ¿Cómo desarrollar la comunidad a partir de cero, según las reglas de la economía ecosostenible en una región presa del cáncer mafioso?
Comenzando desde abajo, es decir, de una barca de pescadores, se había ocupado primero de defender a sus colegas, pero también, y pronto, de contribuir a desarrollar su ciudad y los pequeños puertos vecinos apostando por el turismo necesario. Extendiendo sus esfuerzos a toda la Campania, fomentó la producción de aceite de oliva del Cilento con métodos ecológicos y promovió la conciliación del urbanismo con la protección del medio ambiente. Para Vasallo, la lucha contra el cemento ilegal fue una de sus principales batallas. Al plano regulador de Pollica, de por sí muy rígido, se añadió el 14 de junio el del Parque del Cilento: un nuevo obstáculo para los que habían invertido en la construcción sin reglas. Fue invitado en junio a China para promover sus ideas y en Seúl fue elegido vicepresidente de Cittaslow –una red de municipios a favor de la calidad de vida inventada en Italia pero presente también en España, que agrupa seis pequeñas ciudades–. Era el ejemplo de un administrador público que dedica su vida a la comunidad.
Para Alain Faure, director de investigaciones en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas, que lo había conocido en Pollica, "su mensaje partía de la idea revolucionaria (en el sentido histórico de la palabra) de que el papel del elegido consiste en primer lugar y sobre todo en luchar sin tregua contra todos los privilegios y los órdenes establecidos… en devolver la dignidad a los desposeídos, a los dominados, a los excluidos, a los sin voz".
Últimamente, la obsesión de Vassallo era la invasión de la droga –Europa es el mayor de los mercados, con 20.000 millones de dólares sólo por la heroína–. Hay testigos de que todas las noches del último mes de agosto, una lancha rápida fondeaba en el puerto de Acciaroli, aldea de Pollica, y desembarcaba la droga en paquetes bajo los ojos espantados o interesados de los turistas y propietarios de yates. El 24 de agosto el alcalde se presentó personalmente y amenazó a los traficantes diseminados en los bares del puerto. Doce días después fue asesinado.
Detrás de una demasiado simple venganza de traficantes se esconde, según el fiscal de Salerno, Franco Roberti, "un engranaje criminal mucho más sofisticado. En el vértice están los traficantes y alrededor la zona gris en la que se mueven los cuellos blancos interesados en los negocios y las inversiones con seis ceros, posibles gracias a las enormes ganancias garantizadas por el tráfico de estupefacientes". En 2009, la mafia italiana se embolsó más de 20.500 millones de euros con la construcción. La Dirección Antimafia asumió el asunto: "La camorra está en Pollica, ¡y cómo! Se está apropiando de lotes de territorio y de la economía local cada vez más grandes. Basta mirar para comprenderlo, seguir la pista de la compraventa de inmuebles y locales comerciales con complicidades en todos los niveles. Varias veces había instado a Vassallo a que formáramos un frente común. ¿Subestimó el peligro?", se pregunta Giuseppe Tarallo, presidente del Parque del Cilento. Sus amigos dicen que dijo no una vez de más.
En caso de que alguien se imagine que el fenómeno se limita a la Italia corrupta de Berlusconi, Antonio María Costa, informador del Departamento de Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen (ONUDC), le quitará las últimas ilusiones: "La acción represiva contra los grupos mafiosos no permitirá poner fin a las actividades ilícitas si los mercados en los que se apoyan permanecen intactos, en particular las hordas de delincuentes de cuello blanco
–abogados, economistas, agentes inmobiliarios y banqueros– que los protegen y blanquean sus beneficios … Las ganancias del crimen y la amenaza de la violencia permiten a los criminales ejercer su influencia sobre elecciones, políticos y hasta militares". Por supuesto, no hay ninguna razón para que algunos ayuntamientos de la costa de Levante se den por aludidos.
Escribe Alain Faure: "Con el asesinato de Angelo Vassallo los perros rabiosos de la mafia no sólo han defendido los grandes intereses del negocio criminal de la droga y de la construcción inmobiliaria. Han asesinado también a un elegido del pueblo que, con una agudeza visionaria y una valentía excepcional, hacía frente a las lacras más escandalosas de la sociedad contemporánea".
La droga quedará como la última batalla de Angelo. La única batalla perdida.