Otras miradas

Una organización moderna, comprometida y orgullosa de su militancia

Juan Lobato
Candidato a la Secretaría General del PSOE-Madrid

Si algo ha caracterizado siempre al PSOE de Madrid son las rivalidades internas. Prácticamente desde su fundación, en el siglo XIX, hasta nuestros días los y las socialistas madrileños se han caracterizado por tener debates vibrantes y apasionados. Nuestro partido nunca puede prescindir de esos debates. Sin embargo, desde hace tiempo, esos debates han dejado de tener contenido ideológico y apenas son una coartada para repartos de poder y de puestos y cargos de responsabilidad. Nuestros procesos internos se caracterizan por esas enconadas luchas que invariablemente terminan con los mismos en casi los mismos sitios y sin actualizadas posiciones políticas. Esta ausencia de debate político e ideológico y la consolidación del sistema de reparto mediante "mesa camilla" han ido alejando progresivamente a la organización de la sociedad, expulsado el talento del partido y resultando cada vez menos atractivos para el electorado madrileño.

Hay a quien actualizarse y modernizarse le parece un riesgo. Sin embargo, el PSOE nunca ha sido un partido con miedo a tomar decisiones. Somos un partido socialista y progresista. Es hora de abrir puertas y ventanas en el socialismo madrileño y de dar paso a nuevas ideas, formas de trabajar y equipos. Esto no quiere decir que nada de lo anterior valga y que haya que empezar de cero. De hecho, el PSOE-M tiene entre sus filas gran cantidad de talento. Nuestra militancia abarca desde profesionales con experiencia a estudiantes, jóvenes y mayores, profesionales liberales y de la función pública, personas asalariadas, autónomas, dedicadas a la empresa y paradas. Si de verdad queremos recuperar nuestra conexión con la ciudadanía, empecemos por reconectar con esos ciudadanos y ciudadanas que decidieron dar el paso de ser militantes socialistas. Convertirse en militante es una decisión muy importante. En las agrupaciones locales del PSOE ganaríamos mucho más si preguntásemos a la gente qué es lo que quieren denunciar o proponer políticamente antes que interrogarles para ver qué grupo o familia les envía.

El PSOE de Madrid y sus agrupaciones no pueden ser una mera sucursal de una marca, ni estar desprovistos de personalidad propia. Al contrario, la mejor manera de servir a la sociedad y a un proyecto progresista para Madrid y para España es abrirse de verdad a la sociedad, captar talento, debatir, dialogar y votar. Un partido transparente, moderno y, por qué no, atrevido. Dentro del PSOE-M hay grandes ejemplos de éxito y de buenas prácticas. Es posible volver a ser una organización que comparta conocimientos y talento, en lugar de atesorar puestos. Una organización que debata y lidere iniciativas políticas, en lugar de regatear. Es hora de hacer política, de cambiar las cosas dentro del partido, tenemos que conseguir la unidad que el PSOE de Madrid necesita. Una unidad que pasa por la participación de la militancia y que ella decida asuntos tan importantes como las posiciones políticas del partido y quienes deben defenderlas en las listas electorales. El potencial del PSOE-M son sus militantes, es hora de escucharles, de darles voz y voto y de volver a ilusionarles como el día que se afiliaron al partido. Es la hora del cambio y ese cambio no se puede concebir sin una participación activa y real de la militancia.

Merecemos un PSOE-M que haga honor a las razones e ilusiones de los hombres y mujeres que decidieron dar el paso de afiliarse. Un PSOE-M con voz propia, que esté en condiciones de gobernar una comunidad que sufre muchas injusticias y que lleva demasiado tiempo siendo el epicentro de todos los terremotos de corrupción del PP.