Opinion · Otras miradas

Prensa: el futuro se escribe también en papel

Carmen San José Pérez

Diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid

Como balance de la reciente Feria del Libro hemos conocido que se han publicado 87.262 títulos el año pasado en España. Del total vendido, los libros electrónicos representan el 5,1 %.

De los libros electrónicos disponibles en Amazon España, un 17,6 % son gratuitos. En este formato podemos encontrar hasta 300.000 títulos, frente a más de diez millones de libros en papel  que suponen el 98 % de los libros a la venta.

A pesar de estas cifras, la muerte del libro impreso sigue anunciándose un día sí y otro también… Lo mismo que pasa con la prensa escrita.

La preocupación de los editores de periódicos, por la constante caída de las ventas, parece centrarse en el cambio de hábitos de los lectores seducidos, por la gratuidad de la información de los periódicos digitales, al menos eso dicen. Sin embargo, si aplicamos la llamémosle “regla amazon”, la gratuidad no parece un factor decisivo.

Sólo con una considerable ceguera es posible ignorar que los antaño periódicos “nacionales”, que competían entre sí desde distintos ángulos políticos, se han transformado en un monocorde altavoz progubernamental carente de interés para una mayoría ciudadana, que no ve reflejadas en sus páginas sus preocupaciones más importantes.

La unanimidad de portadas hace perfectamente innecesaria la, en otro tiempo, costumbre habitual de comparar opiniones de las distintas cabeceras. Y esto sucede cuando la situación política demuestra una y otra vez, elección tras elección, la “variedad” de las opciones políticas existentes.

Quizá se deba a la misma ceguera el hecho de que la anteriormente sacrosanta “distribución propia”, garantía de independencia y de capacidad de decidir prioridades (zonas de reparto, rutas, condiciones de venta, etc.), haya desaparecido a favor de un monopolio de transporte, DIMA perteneciente a BOYACA, ajeno por completo a ningún interés editorial ni periodístico.

Desde ese punto de vista, la defensa de la “libertad de información” por parte de los editores de prensa “nacionales” parece un ejercicio de cinismo cuando, habiendo renunciado a su condición de agentes de la libertad de prensa como proveedores de información a la ciudadanía, cargan contra los repartidores de prensa que, en legítimo uso de la defensa de sus derechos, han exigido una negociación de sus condiciones de trabajo frente al citado monopolio.

Bastaría recordar que desde el año 1991, en que también para exigir la negociación de sus derechos se realizó un paro de 72 horas, no se había vuelto a quedar Madrid sin prensa en los quioscos…  y algunas vicisitudes hemos pasado en estos ¡27 años!

Después de doce días de paro del reparto de de Prensa en Madrid parecería que el monopolio de la distribución no tiene prisa… y los editores, tampoco. Al parecer la libertad de información puede esperar mientras se ha presionado a los trabajadores del reparto. Esta mañana tras una larga reunión parece que se vislumbra una solución. No debemos olvidar que ha sido la unidad y firmeza demostradas por los repartidores la que ha permitido desbloquear la situación. Confiemos en que el futuro acuerdo respete los derechos de los repartidores de Madrid y permita a los lectores habituales recuperar un formato que, pese a los agoreros, no ha desaparecido en ningún país. Esta es la noticia que nos gustaría leer en los periódicos impresos.