Opinion · Otras miradas

Inmigración, moneda de cambio

No es un secreto que CiU en 2014 rechazaba con sus votos (al lado del PP) el derecho de autodeterminación de palestinos, kurdos y saharauis en el Pleno del Parlament de Catalunya. La moción de ICV pedía reconocer el derecho de autodeterminación de estos pueblos y el derecho a celebrar un referéndum vinculante. No es un secreto porque en innumerables entrevistas se les ha puesto sobre la mesa, tanto al President Puigdemont como ahora al President Torra, este hecho, en aras a reafirmar las contradicciones de su relato. Sin embargo en última instancia siempre queda eso de que “nosotros no somos Convergencia”, “era otro partido político”, que al fin y al cabo es un cajón de sastre que ha dado y da mucho juego.

Con el tema de la inmigración pasa un poco lo mismo, si bien en su andadura CiU i CDC (por cierto Campuzano ha crecido como diputado (desde el año 96 hasta ahora) con todos los anteriores portavoces de las formaciones que han precedido a la actual PDECat) se alienaron en innumerables ocasiones con el PP , por ejemplo en 2006 para pedir blindar la frontera con Francia ante la entrada “masiva de inmigrantes” o en 2010 proponer una especie “carnet por puntos” para premiar a los más integrados o cerrar filas en torno a negar el empadronamiento de los inmigrantes sin documentación por ejemplo, hace apenas unos días el President Torra hacía un llamamiento de los inmigrantes a participar en los actos del 11 de septiembre. Recuerdo hace algunos años que en una conferencia sobre el tema migratorio organizado por la Fundación Olof Palme, compartía mi ponencia con un político independentista relevante que enseguida me reprendió “por culpa de los abogados tenemos que ir modificando las leyes”. Aún hoy al recordarlo me sonrío.

Para los distintos ejecutivos socialistas o populares, la inmigración también juega y ha jugado un nivel de Champions League en cuanto se acercan contiendas electorales.

Una de las primeras medidas que tomó el gobierno de Sanchez fue en materia migratoria. En principio como contraste a la política represiva en materia de derechos humanos con el PP y a la falta de cumplimiento de España con el tema de los refugiados, pero enseguida se impuso el CIS y el cambio de rumbo se hizo más que evidente. Ya no habría un Aquarius 2.

En el mes de julio de este mismo año la inmigración era el “problema que más crece”, se multiplica el número de españoles que identifican la inmigración con un problema principal en España. Este dato vuelve a ser desbastador, y es innegable la importancia del mismo. Pero ¿por qué la sociedad siente que es un problema grave y porqué la sociedad siente que estamos inundados de inmigrantes cuando la realidad no es así?

En los últimos años la inmigración en España ha aumentado en un 0,95 % y ocupamos el número 43, en el ranking mundial, en porcentaje de inmigración. La cantidad total de inmigrantes en España, según datos de la ONU, no supera el 13 por ciento del total de habitantes, con lo que la realidad es mínima y el impacto igual. Sin embargo según los momentos políticos y los intereses, de un lado o de otro, esta realidad se exagera siendo foco de todas las miradas. Con lo que una realidad que carece de trascendencia negativa se vuelve en un riesgo y en un motivo de intensa preocupación social. De ahí surge el que “nos quitan el trabajo, vienen a robar, no pagan impuestos”, etc. Estos mensajes calan en una sociedad que a duras penas sobrevive o malvive, que no ve la salida a la crisis y que ha visto recortados sus derechos sociales al máximo. A esto se  unen los intentos de los partidos políticos como el PSOE más enfrascados en contentar a un potencial electorado con lo que incentivan las dudas sobre si la inmigración, en definitiva nos conviene o es un verdadero problema.

Hasta ahora no he escuchado hablar de la reforma de la LOEXT. Se habla del problema migratorio como si tratáramos sólo temas fronterizos, aguas internacionales. Si se habla de vendedores ambulantes jamás se intenta no ahondar en cómo han llegado a España, qué motiva la situación que están viviendo, como la viven. Si tratamos el tema fronterizo, las vallas y concertinas, la información trata casi como delincuentes a los que intentan cruzar y de inhumano el hacinamiento que se vive en Melilla, como si fueran culpables los inmigrantes única y exclusivamente, sin ahondar nuevamente en por qué y en las soluciones que se ofrecen e incluso en la política que tanto el PSOE como el PP han hecho hasta la fecha. La Ley Orgánica fue aprobada en el año 2000 con gobierno del PP (Aznar) y ha sido modificada en más de cinco ocasiones tanto por el PSOE como por el PP. Por este motivo, es moneda de cambio.

Por el momento no interesa reconocer que tenemos una mala política migratoria y por eso ni se plantea el tema de una reforma a fondo. Así las cosas, se obvia hablar de la falta de celeridad en los expedientes administrativos, la vulneración de derechos que sufren diariamente los inmigrantes por su condición carecer de una regularidad administrativa, o aún teniéndola que la puedan perder por irregularidad sobrevenida (con hijos, hipotecas, trabajos…), la situación de los menores que nacen en España y a sus padres se les niega la residencia, de menores que deben pasarse dos años irregulares para obtener su documentación, de personas a las que la ley les exige pasar tres años irregulares en España para obtener una residencia…. de reagrupar para vivir con la familia, de casarse con un extranjero o extranjera y no poder inscribir ese matrimonio si te casaste fuera de España, de la vulneración del derecho de familia , de la imposibilidad de obtener una cita para presentar una documentación… de los impedimentos para empadronarte… y aún hoy la Ley Orgánica prevé la posibilidad de por el mero hecho de ser extranjero y encontrarte en situación administrativa
irregular te puedan internar en un CIE privándote de libertad, uno de los derechos
fundamentales más preciados.

Y sigue siendo moneda de cambio cuando abierta y públicamente se hace un llamamiento expreso a los inmigrantes, -como hizo Torra hace unos días-, para que colaboren económica y activamente con la República Catalana. Lamentable.