Otras miradas

Tecnolo…Ciencia!!

Federico Herrera

Jefe del Laboratorio de Estructura y Dinámica Celular. Instituto de Tecnologia Quimica e Biologica (ITQB NOVA), Oeiras, Portugal

El domingo pasado escribí brevemente sobre  el intenso  conflicto entre luditas (críticos de las tecnologías y escépticos de su utilidad) y tecnofideístas (defensores incondicionales de la tecnología) acerca de la urgencia para implementar nuevas tecnologías. Hoy quiero abundar un poco más en este tema.

Las Ciencias y las Tecnologías están íntimamente relacionadas, pero no son lo mismo. La finalidad de las Ciencias es producir conocimientos; la de las Tecnologías, crear herramientas. Las Ciencias utilizan con frecuencia las herramientas creadas por  las tecnologías para producir conocimientos, y las Tecnologías utilizan los conocimientos científicos para crear sus herramientas. Pero no son lo mismo.

Sin embargo, se utilizan con mucha frecuencia los términos "científico" y "anticientífico" como sinónimos de "defensor de las Tecnologías y de lo producido por ellas" y "contrario a las Tecnologías y a lo producido por ellas"[1]. Por ejemplo, algunos divulgadores califican de  "anticientíficos" a los ecologistas por su oposición a los transgénicos o a la energía nuclear, cuando en realidad los ecologistas se oponen a la introducción de estas poderosas tecnologías en el Mercado porque, en su criterio, aún están por superar las pruebas científicas de su inocuidad y no existen aún medidas adecuadas de contención en caso de catástrofe.

Las Tecnologías nos han permitido logros asombrosos a lo largo de la historia, pero su aplicación siempre implica riesgos para la población y el medio ambiente, especialmente en una sociedad cada vez más global y dominada por los caprichos del Mercado. ¡En cuántas ocasiones una tecnología se ha implementado con precipitación, sin dar tiempo a las Ciencias  (a las Naturales y a las Humanas) y a la Ética para prever y evaluar sus consecuencias, y después ha producido una verdadera catástrofe!...

Por eso, las Tecnologías deben ser estrechamente reguladas. No se las puede dejar a merced de los intereses del Mercado. Y tampoco se les puede confiar en exclusiva el bienestar de los pueblos y la felicidad de las personas. Bertrand Russell escribió a este respecto, en la conclusión de su excelente ensayo The scientific outlook (1931), lo siguiente:

"No pretendo negar que la tecnología pueda llegar a construir un mundo artificial preferible en todo aspecto a aquel en el que el ser humano ha vivido hasta ahora. Pero sí digo que, si se hace, debe ser hecho con mucho cuidado y con la conciencia de que el propósito de gobernar no es simplemente dar placer a aquellos que gobiernan, sino hacer la vida tolerable para aquellos que son gobernados. No se debe permitir que la tecnología sea lo único que guíe la cultura de los poderosos, y debe tornarse una parte esencial de la ética del ser humano la comprensión de que la voluntad por sí misma no es suficiente para alcanzar una buena vida. Conocer y sentir son ingredientes igualmente esenciales tanto en la vida del individuo como en la de la comunidad. [...]Pero aún más importante que el conocimiento es la vida de las emociones. Un mundo sin alegría ni cariño es un mundo sin valor alguno. El manipulador científico (el tecnólogo) debe siempre tener esto presente, y si lo tiene su manipulación puede ser beneficiosa. Todo lo que se necesita es que el ser humano no se emborrache del nuevo poder hasta el punto de olvidarse de las verdades que fueron cotidianas para la generación anterior. Ni toda la sabiduría es nueva, ni toda la insensatez es antigua."


NOTAS
[1] Este abuso del término "anticientífico" tiene tintes propagandísticos, pero eso es algo que explicaré en otra ocasión.