Opinion · Otras miradas

Si feminismo es todo, feminismo es nada

De un tiempo a esta parte nos encontramos con artículos que señalan que “este no es mi feminismo”. Más allá de identidades, me llama la atención esta postura en dos situaciones concretas: la de la prostitución y los vientres de alquiler.

Cualquiera de sus defensoras saca el feminismo como un as en la manga y lo ataca, justo porque es lo que frena su regulación. El argumento que usan no es nada feminista, sino que es el mismo que emplean los machistas que defienden la prostitución y los vientres de alquiler: hacerse pasar por víctima de un feminismo, dicen, que les niega la libertad de elegir y donde predomina el paternalismo. Lo habitual es que, en esta última etapa, estos argumentos sean pronunciados por mujeres, a lo que los machistas aplauden hasta con las orejas. Dos ejemplos.

¿Recuerdan a la diputada de Ciudadanos, Patricia Reyes, en el congreso de los Diputados frente a la ministra de Igualdad,  Carmen Calvo, hace unos meses? El tema en cuestión era los vientres de alquiler. Decía que no entendía que “una mujer que se declara feminista niegue la libertad y la capacidad de decidir de otras mujeres, llamándolas vientres, cosificándolas, prescindiendo de sus cerebros”.

¿Recuerdan el artículo “Este feminismo no es el mío” de una de las firmantes del sindicato de prostitutas OTRAS? En ese artículo se decía “¿En nombre de qué valor feminista se conculcan los derechos humanos de estas trabajadoras? ¿En nombre de qué principio feminista se les impide a las prostitutas el derecho constitucional a sindicarse?”

Podía hacer un artículo extenso y cargado de argumentos, pero ante estas posturas (cada día en alza) aquí van algunas respuestas concretas.

 

  1. Feminismo no es todo, porque si feminismo es todo, feminismo es nada. El feminismo tiene siglos de existencia y, además, tiene cientos de historias personales que han permitido configurar una teoría política de la opresión COLECTIVA sobre la mujer.
  2. Hace poco, en un tren de cercanías, dos chicas iban con la música a todo volumen, a todo grito y ocupando, a lo largo, asientos disponibles. Una señora anciana les reprochó su actitud, a lo que ellas respondieron: “Me da igual, esto es el feminismo, hacer lo que nos salga del coño”.
    No, el feminismo es luchar por los derechos colectivos de la mujer, no hacer lo que nos dé la gana y calificarlo de feminista porque convenga. Porque a este ritmo yo puedo decir que es feminista si me pongo una peineta, comer un bocadillo de mortadela o empujar a alguien por la calle porque me apetece. No es feminista hacer lo que me plazca en cada momento, porque la libertad individual no está por encima de la ética. Así que, robar, matar, saltarme los semáforos o escupir a la gente por la calle no es feminista por mucho que unas digan que eso es la libertad de la mujer porque hago lo que quiero y cuando quiero. El feminismo trata de la opresión del patriarcado y esa es la clave: el patriarcado y las instituciones y estrategias que lo alimentan, que durante siglos han intentado (y conseguido) que nosotras mismas las hayamos normalizado.
  3. Por esa regla de tres, los vientres de alquiler es patriarcado y es neoliberalismo porque considera que las mujeres y, en concreto, las pobres o más vulnerables, deben estar al servicio de hombres y mujeres que paguen por ellas.Ç
    Cuando Ciudadanos decía que el feminismo cosificaba a la mujer por llamarlas vientres de alquiler era una forma de atribuir al feminismo lo que ellos mismos, en su defensa, hacen: considerar a las mujeres vasijas para gestar por otras y, por lo tanto, cosificarlas.
    Cuando dice que las feministas no pueden “negar la libertad y la capacidad de decidir de otras mujeres” patina bastante, dado que es algo que va más allá de la postura feminista, y es que tanto el Parlamento Europeo rechaza los vientres de alquiler como el propio Estado español lo considera ilegal en la ley de Reproducción Asistida. Así que es el Estado y el propio Parlamento Europeo regulan y consideran ilegal esta práctica. Y sí, el Estado puede regular igual que regula la venta de tabaco o la no venta de órganos y no por ello se le ataca cada día.
  4. Por la misma regla de tres, no hay mayor institución patriarcal que la prostitución. Intentan vender que ahora ‘mola mogollón’ y que es ‘super emponderante’ ser prostituta. Parecería un chiste (malo) si no fuera porque hay mujeres explotadas sometidas a ello. Mujeres que terminan en la locura, viviendo en la calle o que prefieren suicidarse. Mujeres (en gran parte) trans e inmigrantes que, casualidad, no veo que sean muy mencionadas por algunas que recuerdan la identidad. Vender que es liberador y moderno una institución patriarcal que tiene siglos de historia es como si ahora una persona racializada dijera que volvamos a revisar la abolición de la esclavitud, porque un grupito quiere volver a ser esclavo. Y se llama institución patriarcal porque los hombres las compran y porque siendo tan emponderante y libertador, oh casualidad, las mujeres son la mayoría de las prostitutas. Y los hombres que se prostituyen lo hacen, en su mayoría, para hombres homosexuales.
    Cuando desde el sindicato OTRAS dicen, “¿en nombre de qué principio feminista se les impide a las prostitutas el derecho constitucional a sindicarse?” habría que responder que se hace en nombre del principio regulado en el ordenamiento internacional y en los derechos humanos de la mujer. En primer lugar, la propia CEDAW dice en su artículo 6 que “Los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas, incluso de carácter legislativo, para suprimir todas las formas de trata de mujeres y explotación de la prostitución de la mujer.”  Y, por otro lado (y resumiendo mucho) porque el medio de producción de la prostituta es su propio cuerpo. Por lo tanto no puede haber una patronal, salvo proxenetas y explotadores. Por sus peculiaridades ni es trabajo ni tampoco está avalado por los derechos humanos de la mujer. Las prostitutas, si quieren, pueden darse de alta en el concepto de masajista. No existe el de prostituta igual que no existe el de periodista o el de guionista, y da igual. Me doy de alta, pago mis impuestos, cotizo y tengo vida laboral reconocida. Yo trasladaría la pregunta y me gustaría saber en nombre de qué principio feminista los deseables ‘derechos’ de una minoría de mujeres pueden imponerse sobre los de todas, porque la legalización de la prostitución afecta a la raíz de la desigualdad, y su legalización afectaría a todo el conjunto de mujeres.

Por lo tanto, antes de volver a achacar al feminismo unas culpas inventadas (porque no es más que dar la vuelta a la tortilla a palabras y acciones machistas), pueden reflexionar para evitar errores. A no ser que no comentan ninguno y sean utilizadas a conciencia para hacerse eco de lo que dicen proxenetas y traficantes. Quizás no es que “este no es mi feminismo”, sino que el feminismo no es válido para los argumentos que tú expones y debes buscarte otra opción, como el machismo, donde encontrarás similitudes. Defender lo mismo que defiende el patriarcado está, cuanto menos, muy lejos del feminismo.