Opinion · Otras miradas

Vox: Toros, reconquista, y Semana Santa

Javier López Astilleros

Analista político

Ya los tenemos aquí. Dicen que no son de extrema derecha, sino de extrema necesidad.  Quieren ser los campeones de la reconquista.  Es probable que este partido tenga éxito, porque son la auténtica reacción, y vociferan en público lo que ya se barrunta desde hace años en la barra de algún bar. Reaccionan contra musulmanes, inmigrantes, socialistas, Podemos, nacionalistas y cualquier formación que consideran disgregadora de España.

Las declaraciones en Sevilla son significativas. Empezar por apoyar los toros y la Semana Santa, sin defender el catolicismo y ciertas tradiciones como la tauromaquia, es tomar vías secundarias como un medio para llegar al objetivo real. Pretende Vox dar un mensaje moral mentado dos fiestas discutidas, disputadas, y sagradas para algunos.

Pero no les va a ser fácil definirse en una España liberal. Son nacionalistas, católicos  y anti inmigración, curiosamente en uno de los países con menos nacimientos y ayudas familiares de la UE.

El presidente de Vox, Santiago Abascal durante el acto de presentación en Sevilla a sus candidatos provinciales a las elecciones andaluzas del 2 de diciembre. EFE/Jose Manuel Vidal
El presidente de Vox, Santiago Abascal durante el acto de presentación en Sevilla a sus candidatos provinciales a las elecciones andaluzas del 2 de diciembre. EFE/Jose Manuel Vidal

Vox llama a reconquistar las esencias patrias, pero ha empezado por las fiestas y el folclore, lo que es una degeneración del franquismoEl caudillo no estaría orgulloso de ellos, porque él hablaba claro y enviaba a los moros a hacer la peregrinación o haj, en señal de agradecimiento. Y hasta inauguraba mezquitas.

Sin embargo Santiago Abascal no solo desea darles una patada, sino que plantea cerrar mezquitillas garaje, para mayor escarnio poligonero, a menos que los mauros sean necesarios para una nueva cruzada contra el rojerío.

El partido de Abascal ha sido aclamado en Sevilla, que es como ir a la maestranza y salir por la puerta grande. Tengo la impresión de que van a crecer. Son tiempos propicios, porque hay ciertas personas que se han quedado a medio camino, y no saben a quién responsabilizar de sus frustraciones. Y los musulmanes, igual que antaño los judíos, son las víctimas que más se prestan a ello. Son una minoría descompuesta y devorada por intereses de terceros Estados. Con una representación ridícula y esclerótica.

Si los judíos fueron parte élite intelectual y productiva de la antigua Europa, hoy la propuesta de la élite de la comunidad islámica no pasa de los presupuestos de la Hermandad Musulmana, lo cual es descorazonador, y no ayuda a argumentar contra este tipo de partidos.

Lo tienen fácil los de Santiago Abascal. La tasa de desempleo entre los musulmanes es deprimente. El fracaso escolar una realidad. La exclusión social una evidencia. Los de Vox no vienen a hacer pedagogía, sino a hundir más a una comunidad maltrecha y humillada con total libertad.

Quiere Santiago Abascal comenzar la reconquista por Andalucía, lo cual es casi imposible. Puede que vea una España saboteada por izquierdistas y musulmanes. Es sorprendente la historia. ¿Qué símbolos utilizarán los de Vox para convencer a los contumaces?. Espero que no presenten la Alhambra como una de las glorias del genio de la raza española. Todos quieren la parte del botín, y en breve veremos al Sultán de Marruecos exigir un porcentaje sobre la entrada.

¿Radicalizará  aún más el discurso de Pablo Casado, líder del PP?

Se equivoca el líder de Vox en comenzar una reconquista desde el sur. Sería como arabizar el resto de la península, desde la antigua capital del califato almohade, sede también de la fenecida monarquía hispánica.

Abascal señala que combatirá a los que pretenden “convertir la catedral de Córdoba en una mezquita”. Pero es extraño que los símbolos de esa España sean estos, o las verjas de Ceuta y Melilla, cuando nuestro país es sinónimo de mestizaje. No van a encontrar una raza hispánica, ni pureza de sangre alguna. Tampoco una sola religión.  Ya les gustaría.