Opinion · Otras miradas

La suerte de la Monarquía está echada

Clara Pacheco

Miembro de la Asamblea de Vicalvaro Decide

El 28 de junio de 1854 las tropas del general O’Donell se enfrentaban al gobierno conservador del conde de San Luis a las afueras del pueblo de Vicálvaro, tras el pronunciamiento conocido como la Vicalvarada, que sería el comienzo de la llamada Revolución de 1854 que dio paso al bienio progresista.

El alzamiento popular que acompañó a la Vicalvarada tuvo como primera consecuencia la apertura de un proceso constituyente, con un parlamento que por primera vez acogía en su seno a republicanos declarados, en el seno del Partido Demócrata. De alguna manera se avistaba el principio del fin del reinado de Isabel II y el advenimiento de la I República española.

Aunque lejanos en el tiempo, se puede hallar cierta analogía con aquellos hechos del XIX y la consulta republicana que se está preparando para este sábado 24 de noviembre en Vicálvaro. Una consulta popular que nace a imagen y semejanza de la que tuvo lugar el pasado 23 junio en el vecino barrio de Vallecas, organizada por más de dos centenares de activistas y que llevó a esas urnas el voto de 7.270 personas, mayoritariamente favorables a la República.

Unas consultas republicanas entendidas no como otra manifestación más, ni como una movilización puntual, sino como un proceso, como motor y engrose del proceso constituyente republicano que consideramos necesario frente a este régimen monárquico que, como se introduce en las papeletas de votación, es incapaz de resolver los problemas reales de la gente, incapaz de garantizar los derechos de las clases populares, las mujeres y los pueblos.

Esa primera experiencia en Vallecas fue clave para el ciclo de consultas que se abre y que siguiendo ese exitoso modelo de llevarlo a cabo, continua  ahora en Vicálvaro, como si de una nueva Vicalvarada se tratase, y también están ya anunciadas, para el 15 de diciembre en Móstoles y en Laguna de Duero (Valladolid), donde también  habrá una movilización de cientos de activistas que se esfuerzan en llegar a cada rincón de esos municipios poniendo mesas de votación.

Además, en algunas universidades también han surgido otras consultas sobre la forma de estado. Desde que el pasado 23 de octubre estudiantes de la Universidad Autónoma de Madrid anunciasen la suya, asambleas estudiantiles en más de 20 universidades de todo el Estado han anunciado que también habrá en sus campus.

Lo cierto es que aunque el CIS no se atreva a preguntar por ello, parece que el descontento con la monarquía es creciente. El descredito e ilegitimidad de la Corona es una evidencia. Se visibilizó por ejemplo en la gran movilización popular frente a los premios Princesa de Asturias o en el desplante del joven mallorquín que ofreció al monarca su escoba tras las inundaciones de este otoño. Se visibilizó en la reprobación institucional de la Generalitat catalana repudiando el papel de Felipe VI tras la actuación policial durante el referéndum del 1 de octubre, que por cierto no fue sino la culminación de todo un proceso de consultas soberanistas llevadas a cabo en los últimos años, más de 500 desde aquella primera famosa de Arenys de Munt. Una iniciativa similar se mueve desde hace tiempo en el País Vasco por parte de la plataforma Gure Esku Dago, que la semana pasada se lanzaba a consultar sobre la independencia en San Sebastián.

Así las cosas, parece que la calle, como no podía ser de otro modo,  está ejerciendo de motor para forzar el debate sobre la monarquía, y ello está teniendo sin dudas reacciones en los partidos. A finales de octubre Alberto Garzón anunciaba que IU planteará mociones contra la monarquía en más de 1.000 ayuntamientos de todo el Estado, y otros partidos como EH Bildu no tardaron en sumarse a la iniciativa. Por su parte Podemos, que ha asegurado que apoyará las mociones, parece haber intensificado su discurso crítico con la monarquía y empezado a hablar de República sin el temor que parecía despertarles tiempos atrás dicha palabra. Los vientos del debate republicano llegan también nuevamente al PSOE, que ya tuvo que desautorizar a sus Juventudes Socialistas cuando el pasado abril se declararon partidarias de una Tercera República, y que la semana pasada lanzaba una rotativa a todas sus agrupaciones indicándoles que no se deben sumar a las mociones presentadas en los ayuntamientos; veremos cómo acaba. Y no podía faltar en el debate por supuesto la reacción de una derecha que se refugia cada vez más en la institución monárquica, por ejemplo el PP de Leganés amenazando con denunciar al alcalde de la ciudad por permitir montar mesas informativas sobre la república.

No en vano, saben que aquí hablar de republica es mucho más que quitar a un rey, igual que la Vicalvarada no fue un mero levantamiento popular. La lucha por la democracia, la justicia, los derechos, la libertad… pasa por la abolición de la Monarquía, cualquier victoria popular pasa por el cambio de Régimen. Su suerte está echada.

Este sábado 16 mesas en las que decidir y un centenar de personas voluntarias salidas del tejido asociativo y de los partidos de izquierdas del distrito intentarán que esta nueva Vicalvarada sea todo un éxito de participación, de organización y quién sabe, si como en 1854, de la apertura de un proceso constituyente que ponga fin a la monarquía. Lo necesitamos.

¿Te vas a quedar sin decidir?