Opinion · Otras miradas

Constitución de papel mojado, aliento al autoritarismo

Víctor Rey

Secretario de Análisis y Programa en Podemos Comunidad de Madrid

Mucho se habla estos días de los 40 años de Constitución y el papel que ésta jugó en la consolidación de la democracia, los derechos y las libertades en España. En estos días se habla también de la irrupción del autoritarismo y la extrema derecha en las instituciones de la mano de VOX en el Parlamento de Andalucía.

Y hay algo que chirría en todo esto, democracia y autoritarismo son incompatibles. Lo sucedido el pasado domingo en Andalucía evidencia que la Constitución, lejos de consolidar derechos y libertades, se ha convertido en una suerte de papel mojado que ha dejado caer al Estado social y democrático. Sólo así se entiende el avance del autoritarismo y la extrema derecha: la democracia y la Constitución que la sustenta están fallando.

Ejemplares de la Constitucion española en una librería en Málaga. REUTERS/Jon Nazca
Ejemplares de la Constitucion española en una librería en Málaga. REUTERS/Jon Nazca

La crisis del Régimen del 78 es evidente, ahora lo que toca es decidir qué salida damos a la misma, si reaccionaria y por arriba, con recorte de derechos y libertades de una Constitución decrépita; o de apertura democrática y por abajo a través de un proceso constituyente, que sirva como refuerzo a un nuevo impulso democratizador de la España que viene.

Y ocurre que, hasta la fecha, los defensores del Régimen del 78 han optado por la primera vía, recortar derechos y libertades hasta el punto de dejarlos sin efecto. Dejar morir la Constitución, un caldo de cultivo idóneo para las élites reaccionarias.

A los hechos nos remitimos, algunos ejemplos.

Artículo 35 de la Constitución que regula el derecho al trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer las necesidades personales y materiales, sin efecto tras la reforma laboral del PP de 2012 que ha normalizado la precariedad, temporalidad y salarios de miseria.

El artículo 31 nos habla de un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad. Esto en la España de la amnistía fiscal de Montoro, donde las grandes empresas tributan sus beneficios a un tipo efectivo medio del 6% y los asalariados tributan un IRPF medio del 22%.

O el artículo 47 referido al derecho a la salud pública y gratuita, amenazado de quedar sin efecto tras años de deriva privatizadora en la sanidad con graves consecuencias para la salud: actualmente, 106 días de espera media para una intervención quirúrgica en un hospital público.

Se trata de derechos que deberían ser fundamentales, blindados constitucionalmente, pero no es así. Nadie podrá acudir a ningún tribunal para reclamar que se hagan efectivos.

Aunque, a decir verdad, la categoría de derechos y libertades fundamentales (artículos 14 a 29) a día de hoy no es ninguna garantía en nuestra Constitución. Las libertades públicas recogidas en los artículos 17, 20, 21 y 22, quedaron sin efecto tras la entrada en vigor de Ley Mordaza. Y aquí no ha pasado nada.

Nuestra Constitución de papel mojado y la desafección política que genera dan aliento al autoritarismo y a la extrema derecha.

Nos toca asumir un reto histórico, ser capaces de guiar el proceso de refundación del país, blindando derechos y libertades, abriendo un proceso constituyente que sea democratizador y modernizador como antídoto a los fantasmas del pasado.

Al autoritarismo y a la extrema derecha no se le combate con extrema izquierda, se le combate con España, la del siglo XXI frente a la España rancia y del pasado que abanderan PP, C’s, VOX y las élites.

Se le combate con una nueva Constitución que garantice de facto el derecho al trabajo, renta, vivienda, electricidad, sanidad y educación pública, pensiones dignas, que sea capaz de constitucionalizar los avances del feminismo y dar cabida a un nuevo encaje territorial donde los pueblos se sientan parte de un todo.

Con un marco constitucional donde prime la soberanía y financiación pública de los derechos sociales frente al artículo 135 que antepone el pago de la deuda a la banca alemana.

Con una jefatura del Estado elegida en las urnas y sujeta al control de los poderes públicos frente a los actuales artículos 56 y 57 que imponen el carácter hereditario e inviolabilidad a quien ostenta la más alta representación de España.

En definitiva, al autoritarismo y la extrema derecha se le combate con pueblo y democracia, con futuro y modernidad.

Urge articular un gran movimiento social, político y electoral en alianza con la ciudadanía, desde la Sociedad Civil y las fuerzas políticas progresistas. Un movimiento constituyente, republicano, feminista, ecologista, animalista, en la defensa de los derechos civiles, sociales y económicos, profundamente soberanista frente a las élites que se deben a los mercados y no a España.

El 40ª aniversario de la Constitución española debe servir para explicar que las constituciones en las democracias avanzadas están sujetas a cambios sociales e históricos. El Régimen del 78 parece querer vivir permanentemente en el pasado, agarrarse a una Constitución convertida en papel mojado. El autoritarismo y la extrema derecha también. Nosotros preferimos mirar al presente y futuro, a una nueva Constitución para un nuevo tiempo social e histórico. Una Constitución llena de pueblo y democracia para impulsar la España del siglo XXI.