Opinion · Otras miradas

El diálogo no es opcional (carta abierta a Pedro Sánchez)

Maria Freixanet

Senadora de En Comú Podem

Presidente:

En relación a Catalunya y al conflicto nacional, nos movemos sobre una acumulación de dolor. Dolores varios, en múltiples direcciones, y que acumulan años. Corremos el riesgo de que se cronifiquen como verdades de espaldas y sin punto de encuentro.

Desde los años de los recursos y campañas furibundas de la derecha española contra el Estatut, herida que lo cambió todo; desde ahí hasta el presente la sociedad catalana sólo venimos recibiendo falsas promesas o golpes.

Por parte del Govern, gesticulación y relato épico que promete bienestar en un futuro virtual mientras desatiende el presente real, y que le habla como pueblo solo a la mitad de su ciudadanía. Y por parte del Gobierno [el anterior, el del PP, bien hicimos al desalojarlos del poder], largos silencios y represión: intervención de la autonomía, ostias y jueces. Ostias y jueces, Presidente. Y la represión no sólo es inaceptable, denunciable y vergonzante; es que además es inútil y contraproducente. Y parece que el tridente de Aznar no tuvo suficiente.

Entendiendo que un gobierno sirve para cuidar a su ciudadanía, en ese sentido le digo que Catalunya lleva ocho años sin gobierno. Nuestra vida compartida y nuestro bienestar cotidiano están en el abandono.

Dicho esto: Dialogar no es opcional. Es su trabajo, Presidente. El suyo y el nuestro. Cómo va a ser una flaqueza el diálogo, como vocea el PP. Cómo va a ser una humillación el diálogo, como vocifera Ciudadanos. El diálogo es nuestra función en una democracia. Para eso nos contrata la gente. Parlamentar para buscar acuerdos que sirvan para mejorar la vida de la gente. No nos pagan para generar incendios, ni para generar heridas. La ciudadanía nos contrata para que cuidemos la vida colectiva.

Así que vayan a Catalunya y hablen. Y empiecen por la vida. Que en Catalunya somos líderes en listas de espera, en tasas universitarias y en precios del alquiler.

Hablen de las listas de espera, del dolor de quien desespera esperando. Y de que muere gente esperando unos cuidados a los que tenía derecho. Hablen de las profesionales sin tiempo, que atienden ahogadas en nuestros hospitales, escuelas o residencias; precariedad para quien cuida la vida. Hablen de que pagarse un piso hoy es un imposible, gente sin casa, o gente para quien tener casa es todo el sueldo. Y eso que la vivienda es un derecho constitucional.

Hablen. De que hay trabajos que no dan dinero. Especialmente los que cubren las mujeres. Y de que los salarios no dan para vivir. Cómo no va estar la tasa de natalidad por los suelos si la precariedad es la norma. Vayan. Y hablen. De que hoy no estudia quien quiere sino quien puede. De que la universidad es inaccesible para grandes capas de población trabajadora. Y sigan hablando. De lo deficiente y caro que es el transporte público y de que la contaminación es nube habitual en nuestras ciudades. Que las ciudades llevan años absolutamente solas cubriendo las necesidades básicas, empezando por la de respirar.

Vayan a Catalunya, claro que sí; y hablen, y levanten soluciones. Y por supuesto: hablen de los Presupuestos. Que los necesitamos para levantar vida digna para la gente. Si no salen, pagará de nuevo la ciudadanía otra incompetencia política. Otra más.

Y por supuesto, pero ¡por supuesto!: vayan y hablen del encaje nacional entre Catalunya y España, que se han cruzado ya demasiadas líneas de dolor. Heridos. Presos. Referencias balcánicas. Huelgas de hambre. De qué estamos hablando. Con qué estamos jugando.

Ambos gobiernos deben – y me parece un deber – sentarse a buscar salida. Así que siéntanse en una mesa. Reúnanse. Donde sea y cuantos sean. Tantas veces como sea necesario. A solas o en una mesa de partidos. Dispuestas estamos aquellas que trabajamos para que esto no acabe peor de lo que ya está.

Normalicen el contacto. Ordenen el conflicto. Pónganle cauce. Clarifíquenlo. Pacten la vía de resolución del mismo. Asuman que un buen acuerdo siempre está en lugares intermedios. Y exploren vías federalizantes que acumulen grandes mayorías. Hablen de una España donde Catalunya quepa. Y de una Catalunya donde quepa Catalunya entera. Y asuman que la sociedad catalana necesita ser consultada, incluida, escuchada. Aférrense al principio democrático.

Traten a Catalunya como la heterogeneidad que somos. No se permita usted hacer como Rajoy o como Torra y confundir el todo con los suyos. Acérquese a Catalunya desde el respeto a nuestra gente y su diversidad. Así que vayan y hablen. Y escuchen. Sobretodo escuchen. Traten (ambos) de captar aquella parcela de la realidad que siempre habita en la vivencia del otro.

Y termino insistiendo. Presidente: Su trabajo es el cuidado de la ciudadanía.

Nosotras estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos, en Catalunya, y en España, para que este conflicto tenga salida, una salida reparadora. Al mismo tiempo, nosotras más que nadie estamos dejándonos la piel para sacar adelante unos Presupuestos fundamentales para las clases trabajadoras de este país. Sabemos lo que está en juego. Y no nos podemos permitir fracasar.

Pero es usted quien preside el Gobierno del Estado. Suyo es el gobierno y suya es la responsabilidad. Actúe. Ahora. No se permita ser (más) decepción.