Opinion · Otras miradas

Cuando la violencia machista te enferma

El sistema patriarcal provoca que las mujeres suframos unas condiciones de vida más duras: trabajos más precarios, menor salario, mayor pobreza, trabajos invisibilizados como la carga de los cuidados de los otros y las responsabilidades familiares, y la violencia machista que deja grandes secuelas e incluso la muerte (4 asesinadas en lo que va de año).

Una joven grita en una manifestación en Madrid contra la violencia machista. REUTERS/Susana Vera
Una joven grita en una manifestación en Madrid contra la violencia machista. REUTERS/Susana Vera

Además de la violencia física o psicológica machistas y abusos sexuales  también nos vemos sometidas a otro tipo de violencias como la obstétrica, ginecológica y estructural porque las mujeres nos encontramos en una situación de opresión con respecto al hombre, lo que conlleva el cumplimiento de unos roles que a la larga afectan a nuestra salud.

Vivimos más, pero peor. Según la Encuesta de Salud de Catalunya de 2016 cuatro de cada diez mujeres sufren enfermedades crónicas y el 19% sienten su salud como regular o mala (enfrente 3 de cada 10 y el 13,5% de los hombres).  Además, las mujeres también tenemos más sufrimiento emocional, más problemas de salud mental y consumimos más psicofármacos que los hombres.

En cuanto a la violencia machista, el 8% de los problemas de salud que sufren las mujeres de 18 a 44 años son debidos a esta, según datos de World Heart Organization. Además de un estudio realizado a 1076 mujeres de 18 a 25 años del Estado español atendidas en atención primaria, se extrae que el  28% habría sufrido violencia sexual (43% de ellas por parte de su pareja), y estas tendrían tres veces más problemas de salud que las que no han sufrido violencia de este tipo.

Por poner otro  ejemplo sobre los efectos de violencia machista, algunos estudios hablan de que el 20% de mujeres víctimas de abuso sexual en la infancia desencadenó en dolor lumbar en su vida adulta. Todo ello puede consultarse en la obra Mujer, Salud y Poder (2009), publicada por la doctora Carmen Valls. Por otro lado, aunque no existan estudios determinantes que prueben una relación directa entre fibromialgia y violencia machista, lo cierto es que son muchas voces las que denuncian que existe una conexión fuerte entre ambas.

También se ha probado la conexión entre violencias y posteriores enfermedades o dolencias como ictus, ciertas enfermedades autoinmunes y otras como la fibromialgia. Por ello, la Sociedad Española de Neurología (SEN) resalta que la violencia infantil y machista no sólo son un gran problema social, sino también un grave problema de salud.

El estudio Depresión: una crisis global con el que la Federación Mundial para la Salud Mental celebraba el Día Mundial de la Salud Mental 2012 afirma que “la depresión es dos  tres veces más común en las mujeres”. El género y la exposición a la violencia son unos de los factores de riesgo que aumentan la posibilidad de sufrir depresión. En concreto, el 75% de las mujeres con problemas de salud mental han sufrido violencia en el ámbito familiar o en su pareja en algún momento de su vida. De este estudio también podemos saber que el 25% de las mujeres con problema de salud mental grave han sufrido violencia sexual en la infancia, frente al 3,5% del resto de mujeres.

Tampoco podemos olvidarnos de los niños y niñas víctimas de violencia machista, que sufren también las agresiones tanto físicas como psicológicas y sus secuelas. Los niños de mujeres maltratadas tienen más enfermedades y más síntomas por déficit de salud“. Muchos de ellos sufren crisis de ansiedad, miedo, síndrome postraumático, depresión…

Los niveles de desigualdad de género en todo el mundo se asocian con tasas de muerte desproporcionadas entre las niñas menores de 5 añossegún un estudio dirigido por la Universidad Queen Mary de Londres, en Reino unido. El análisis de los datos de 195 países sugiere que el tratamiento desigual de las mujeres en la sociedad podría interferir con la ventaja biológica natural que tienen sobre los hombres para sobrevivir.

Parece claro y podemos concluir que las mujeres sufrimos las enfermedades, especialmente en salud mental, porque somos educadas de manera diferente a los hombres y la sociedad en la que vivimos sigue permitiendo la violencia que sufrimos durante toda nuestra vida.

Es necesario que nos tomemos en serio las secuelas que nos deja la violencia machista y el hecho de nacer mujer. Todos estos datos demuestran que, algunas ya estamos o estaremos sentenciadas por el hecho de nacer en el bando de las oprimidas. Sanemos la sociedad para sanarnos todas.