Opinion · Otras miradas

No se saluda a los neofranquistas

¿Saludaría usted a una nazi? No me refiero, evidentemente, a saludarle plantándole una pancarta donde se lea “maldito sea usted y todos los de su calaña”, sino a un saludo de cortesía. ¿Saludaría usted a un neonazi?

La pregunta es: Entonces, ¿por qué saluda a un neofranquista?

A raíz de los saludos cruzados en el Congreso de los Diputados, me ha alertado la defensa de que todos los representantes de los ciudadanos tienen el deber de saludarse digamos, “como iguales”. Porque no son iguales, y en este punto no me parece relevante ni argumento que les haya votado una parte de la ciudadanía. Eso no les hace mejores a ellos, sino que nos hace peores a los y las ciudadanas en general.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y el líder de Vox, Santiago Abascal, antes del inicio de la sesión constitutiva de la XIII Legislatura. EFE/Ballesteros
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y el líder de Vox, Santiago Abascal, antes del inicio de la sesión constitutiva de la XIII Legislatura. EFE/Ballesteros

Voy a recordar aquí algo que se nos ha olvidado muy deprisa. Pero mucho, mucho, tanto que me produce un vértigo rebosante de náuseas:

Vox es un partido de extrema derecha.

Vox cuenta entre sus filas con declarados franquistas, entre otros, varios militares. Si un franquista da miedo, un militar franquista, más.

Vox es un partido declaradamente machista, misógino, homófobo, racista… en suma, brutalmente violento.

Vox ha metido de nuevo el franquismo en el Congreso de los diputados, en nuestras instituciones.

No consigo comprender cómo en ciertos sectores (no precisamente de derechas) de este país parece más tolerable un franquista que un nazi, un neofranquista que un neonazi. Probablemente responde al hecho de que en más de 40 años no hemos conseguido sacudírnoslos de encima, ni juzgar a los criminales de sus filas, ni dejar de honrar al dictador que instauró y lideró durante cuatro décadas el horror, el asesinato y la tortura.

Sepan ustedes, los que les saludan, que los asesinados y las asesinadas siguen en las fosas y cunetas. Sepan ustedes, los saludadores, que sus familiares siguen esperando, han fallecido esperando verdad, justicia y reparación, y todo ello en democracia. Sepan ustedes, los defensores y defensoras de “la cortesía”, que los torturados y las torturadas del franquismo aún no han recibido justa reparación. Sepan ustedes, en fin, que saludándoles ofenden a todos los anteriores gravemente, pero también a las mujeres, a las y los inmigrantes, a lesbianas, homosexuales, transexuales, a defensores de los derechos humanos, a quienes se juegan la vida salvando a personas que buscan una vida mejor. Nos ofenden gravemente.

Sepan ustedes que, al darles la mano, al desearles los buenos días, saludan a quienes están en contra de los más básicos derechos humanos y a favor de la violencia, de las pistolas.

Sepan ustedes, quienes creen que la educación y la cortesía están por encima de las ideas, que lo del franquismo y la ultraderecha de Vox no son ideas, sino violencia pura y dura, defensa de la dictadura, o sea del dolor y de la muerte.

Saludar a un neofranquista equivale a saludar a un neonazi. Así que no entiendo por qué lo hacen. Y mucho menos cómo son capaces de justificarlo.