Otras miradas

10 razones para municipalizar Europa

Marta Junqué

Doctorante por IGOP y candidata de Unidas Podemos Cambiar Europa

Europa no puede seguir como hasta ahora. Somos muchas las que nos sentimos internacionalistas y europeístas pero que somos críticos con la Europa actual, que es el proyecto que nos han dejado  los socialistas y los del PP europeo. El proyecto europeo de la Europa actual es un proyecto de la austeridad, de los Lobbies, en definitiva, una Europa que ha perdido su conexión con la gente normal y corriente.

Queremos recuperar el sueño de lo que significaba Europa, esa Europa que nos ilusionaba, que lideraba un proyecto de progreso mundial. Queremos una Europa del bienestar, de la solidaridad, de la democracia, feminista y verde. Debemos apostar por una refundación, a través de un proceso constituyente europeo,  donde la ciudadanía tenga más poder y dónde los municipios y las instituciones europeas colaboren para mejorar la vida de la gente.

Este domingo, por primera vez en más de 20 años, coinciden municipales con Europeas en España. Es un buen momento para reflexionar sobre las razones y beneficios de municipalizar Europa.

  1. Los municipios se han vuelto faros de esperanza inspirando la Europa valiente que queremos. Ciudades como Barcelona, Madrid, A Corunha, Amsterdam y Berlin y también más pequeñas, como Riace y Carcaboso, han impulsado políticas referentes en todo el mundo en derechos sociales, feministas y ecológicos. Estas ciudades, popularmente llamadas  "Ciudades del Cambio" y que forman parte de la red mundial "Ciudades Sin Miedo", son el mejor ejemplo de lo que queremos que sea Europa y nos han demostrado que con valentía se pueden cambiar las prioridades de la agenda política, poniendo los intereses de la mayoría de las personas en el centro.
  2. Las Ciudades se han consolidado como actores y deben tener un mayor reconocimiento en el sí de la UE. En los últimos años, las ciudades se han consolidado como actores de primer orden en el escenario internacional. A través de redes de ciudades, han empezado a vincularse de forma influyente en los procesos de definición e implementación de algunas de las principales agendas globales, como por ejemplo Conferencia sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas, en la Nueva Agenda Urbana Europea y de las Naciones Unidas. Queda mucho camino por recorrer, pero las ciudades han logrado una silla en la mesa global. Este cambio debe visualizarse y formalizarse en el entramado institucional de la Unión Europea, otorgándoles mayor capacidad de incidencia y también mayores recursos.
  3. Transformar los municipios europeos es transformar Europa. Muchos de los problemas que nos afectan nuestro día a día son comunes entre todas las personas que vivimos en Europa (vivienda, desigualdad, calidad del aire, entre otros), si las ciudades presionan a las instituciones europeas para poner estas batallas en el centro de la agenda política, estaremos transformando nuestros barrios, y, por lo tanto Europa.
  4. Podemos democratizar la Unión Europea, con más transparencia y participación desde los municipios. Queremos unas instituciones más transparentes y radicalmente democrática. Esto nos exige pensar en nuevas fórmulas de participación, donde la ciudadanía europea pueda participar más continuamente, no sólo cada 5 años. Una gran parte de nuestra legislación estatal y regional, viene influenciada por determinadas regulaciones europeas. No puede ser que la ciudadanía quede alejada de estas discusiones. Siguiendo un esquema federalista, para cuestiones fundamentales como el TTIP,  estos debates deben contar más con la opinión de la gente y los municipios (como administración más cercana) pueden jugar un rol fundamental para agrupar y canalizar estas opiniones y hacerlas llegar a las instituciones europeas.
  5. Para demostrar que "Sí, se Puede". Muchas veces se llegan a acuerdos relevantes y positivos para el bien común a nivel de la UE pero cuesta mucho esfuerzo y tiempo para que se implementen, como en materia medioambiental o reparto de refugiados. Una mayor colaboración entre las instituciones europeas y los municipios podría favorecer la implementación de estas políticas y demostrar que existe alternativa a la Europa actual. Os ilustro cinco ejemplos a continuación
  6. Para una Europa que lidere la lucha contra la emergencia climática, ciudades verdes. La emergencia climática es uno de los principales retos globales. Necesitamos una Europa que apueste valientemente y aplique medidas estructurales y urgentes, como el New Green Deal o la no firma de acuerdos comerciales con terceros países que no ratifiquen el Acuerdo de París. Pero, si solo se queda a nivel de directivas, no se actuará con la urgencia necesaria. Las ciudades consumen el 67% de la energía mundial y son responsables de más del 70% de emisiones de gases de efecto invernadero. Ante la incapacidad de los Estados de tomar las medidas necesarias que exige esta crisis sin precedentes, las ciudades juegan un rol clave. Por esto, las instituciones europeas, los municipios y los movimientos sociales y ecologistas deben cooperar, para poder implementar estas medidas rápidamente, construyendo ciudades verdes, con SuperIllas como las de Barcelona o reduciendo el volumen de coches contaminantes como Madrid y Amsterdam.
  7. Para terminar con la Europa de los muros, ciudades refugio.  Desde 2014 han muerto en el Mediterráneo más de 18.000 personas intentando llegar a Europa. Aunque algunos hablan de invasión, los números demuestran que no es así. Los flujos migratorios son gestionables. No hay un problema de capacidad, sino de voluntad política y solidaridad entre Estados. No puede ser que mientras hay municipios dispuestos acoger personas migrantes, los Estados lo prohíban. Debe haber más cooperación entre las instituciones europeas y los municipios para implementar soluciones realizables y que fomenten la migración legal y ordenada. Los municipios necesitan más recursos no solo para la acogida sino también para fomentar la convivencia en una sociedad diversa. Esta propuesta puede resultar especialmente relevante para los municipios con una población menor y rurales. En este sentido, Riace, un municipio del Sud de Italia, es uno de los ejemplos más conocidos de las llamadas "Ciudades refugio", pasó de tener un centenar de habitantes a 2.500 en la actualidad, 800 de los cuales son migrantes. Gracias e esta migración, el pueblo se ha reactivado y han podido abrir colegios, guarderías, nuevos negocios locales, etc.
  8. Para une Europa social y habitable, ciudad de los cuidados. Los municipios son la administración más cercana a la ciudanía y por esto, saben mejor que ninguna otra administración los problemas reales de la gente. En cambio, las instituciones europeas están alejadas de ésta realidad. Una mayor conexión ante estas dos administraciones supondría mejor soluciones. Dado que el acceso a la vivienda es un problema en casi toda Europa, os imagináis que desde Bruselas se decidiera plantar cara a las grandes plataformas empresariales y proteger el derecho a la vivienda, creando un impuesto contra la especulación inmobiliaria? O regulando las plataformas de alquiler turístico? Todo esto es posible, falta voluntad política.
  9. Para para la extrema derecha y fortalecer feminismo, ciudad feminista. La extrema derecha tiene objetivos claros: reducir los derechos de las mujeres y el colectivo LGTBI y terminar con la diversidad religiosa, étnica y cultural de nuestras sociedades. La extrema derecha está organizada a nivel transnacional. En cambio, y especialmente por falta de recursos, el movimiento feminista actúa más en ámbito local. Delante del avance de la extrema derecha, necesitamos una Europa compuesta de ciudades feministas y alcaldesas que se declaran feministas, como Ada Colau. y que valientemente defiendan los valores de igualdad y diversidad y que elimine la financiación pública de las organizaciones y lobbies contrarios a los derechos sexuales y reproductivos fundamentales.
  10. Para aumentar la coordinación y fortalecer las redes muncipalistas, ciudad global. la creciente notoriedad que está teniendo la cuestión urbana en las agendas internacionales ha provocado que el ecosistema de redes de ciudades se reconfigure.. Una mayor representación del municipalismo en Bruselas podría fortalecer las redes existentes y potenciar la coordinación entre ellas.

Sin duda, candidatura encabezada por Ernest Urtasun, en Cataluña, y en España, por María Eugenia Palop es la candidatura que mejor representa este espíritu, no solo porque lo llevan en su programa e integran perfiles municipalistas en sus listas, sino porque la propuesta de municipalizar Europa se ha ido cocinando a fuego lento en los últimos dos años, empezando con los debates #DelBarrioAEuropa de Barcelona En Comú, y siguiendo con los debates #DelMunicipioAEuropa, de Cataluña En Comú, que han pasado por varios pueblos y ciudades de toda Catalunya.

Este domingo votar en clave municipalista es votar por una Europa radicalmente democrática y valientemente social, feminista, solidaria y verde.