Otras miradas

Aquí no se rinde nadie: Hacer frente a las derechas en Madrid

Rommy Arce

Militante de Anticapitalistas

Aquel breve cuento de Monterroso se nos hizo realidad a muchas la noche del 26M. De nuevo, constatamos cómo la restauración del régimen se seguía abriendo hueco con un PSOE reforzado y con unas derechas triunfantes en Madrid. El PP de la Gurtel y la Púnica conseguía mantener su principal bastión, la Comunidad de Madrid, y recuperaba el Ayuntamiento de Madrid. Todo ello a pesar de obtener los peores resultados de su historia, pero gracias a una alianza de perdedores que incluye acuerdos ocultos con la ultraderecha.

La izquierda transformadora y alternativa ha sufrido una derrota que no debe sumirnos en el desencanto o la impotencia. Quedarnos sin mediación institucional en el Ayuntamiento de Madrid va a dificultar, sin duda, la tarea de marcar la agenda y llevar la iniciativa política. Pero los nuevos límites de nuestras posibilidades de acción no implican el final de la acción política. Con la candidatura de Madrid en Pie, de hecho, ya planteamos la necesidad de construir una alternativa política desde el tejido social y la multiplicidad de luchas de la ciudad. Una iniciativa política unitaria con la firme voluntad de ser una alternativa a los límites y la política gestionaria de lo existente  que representan Más Madrid o el PSOE.  Aunque los resultados no nos permitieran alcanzar representación, creemos que la experiencia tuvo todo el sentido político y que Madrid en Pie Municipalista permitió colocar en la agenda política reivindicaciones programáticas centrales en nuestra ciudad y que son ignoradas por otros actores o sobre las que hay un bochornoso consenso. Una experiencia que en nuestra opinión, ojalá, sea un primer paso para recomponer alternativas político-sociales en nuestra ciudad.

Pero esta necesaria experiencia también ha mostrado los límites del ciclo anterior. Por lo pronto debemos reconocer nuestra incapacidad para interpelar y movilizar a las clases populares en términos de credibilidad electoral. Pero también debemos asumir los enormes déficits organizativos, militantes, de implantación y de densidad organizativa que atravesamos las organizaciones alternativas a la izquierda de la social-democracia. Suturar estas lagunas va a ser el objetivo primordial en los próximos años. Construir discursos y prácticas capaces de conectar con las necesidades y anhelos de los y las de abajo, empujando las voluntades de cambio hacia horizontes de transformación y ruptura va a ser una tarea enorme, pero tan urgente como necesaria en los tiempos de colapso climático. Para ello la recomposición de un proyecto unitario y democrático, radical en lo programático como creíble en su capacidad para hacerlo real va a ser un ingrediente básico junto a la necesaria reconstrucción moral de la izquierda. Una reconstrucción moral que pasa, inevitablemente, por aparecer confiables a ojos de millones de personas.  En el caso de la ciudad de Madrid, la atropellada y modesta experiencia de Madrid en Pie Municipalista ha sentado unas primeras bases, aún endebles pero imprescindibles, para construir un sujeto político autónomo, unitario, democrático y con un modelo de ciudad desde y para los barrios y sus clases populares. Una iniciativa, Madrid en Pie, que debería ser la referencia para recomponer un necesario proyecto de base, de unidad y de lucha y de transformación real para nuestra ciudad. Un proyecto, en definitiva, fiel al tejido vivo de nuestra ciudad. Un tejido político y social que no se va a rendir y que debe prepararse ante los embates de la derecha.

En este sentido, el nuevo gobierno municipal, encabezado por Almeida ya ha desvelado sus grandes ejes de la legislatura. Empezando por desempolvar el sueño olímpico y vendiendo como nuevo ese modelo de ciudad diseñado por y para las élites, vuelve el Madrid que fue el mejor escaparate de las políticas neoliberales. En estos días todos los medios han puesto el foco en las peleas entre las tres derechas por el reparto de sillones, pero lo mollar es el acuerdo con 80 medidas al que han llegado PP y Cs dejando en evidencia que comparten matriz ideológica.

Anuncian a bombo y platillo una "revolución fiscal" que incluye un paquete de medidas que provocará una merma en los ingresos. La bajada del IBI del 0,51% de media al 0,40% (mínimo legal) dejará al ayuntamiento con muchos menos recursos directos para inversión pública y llevará aparejado un brutal recorte en el gasto para cumplir con la Ley Montoro que señala que ante "cambios normativos que supongan disminuciones de la recaudación, el nivel de gasto computable resultante de la aplicación de la regla en los años en que se produzcan las disminuciones de recaudación deberá disminuirse en la cuantía equivalente". Frente al reequilibrio que supuso la bajada del IBI que promovió Ahora Madrid con la revisión catastral que redujo  los valores catastrales en 22 barrios de Madrid y que supuso una rebaja de entre el 20 y el 40% del recibo de 370.891 inmuebles, en total uno de cada tres propietarios de la ciudad en barrios donde la crisis había devaluado las viviendas, la rebaja generalizada favorece sobre todo a los grandes tenedores de vivienda, especuladores y operadores de vivienda turística. Por no hablar de la bajada del ICIO, el IAE, las bonificaciones del 95% en el mal llamado "impuesto de sucesiones municipal" (tal cosa no existe) o la eliminación de la tasa de cajeros. Esta última con un impacto reducido que apenas si superó los 500.000 euros en la última liquidación, sin embargo para las tres derechas mostrar sus respetos a la banca es un gesto de caballeros que les reportará beneficios como bien sabemos. La revolución fiscal de las tres derechas enmienda una legislatura en la que se hizo el esfuerzo por poner en primer plano las necesidades de los vecinos y vecinas de Madrid aplicando una recaudación justa y progresiva. La receta de Cs y el PP es la del regalo fiscal a los más ricos y hemos visto las consecuencias en la CAM donde por la senda de las bonificaciones casi totales al impuesto de patrimonio, sucesiones y donaciones se han perdido más de 2000 millones. ¿A cuánto ascenderá el recorte en inversión social por esta vía en el Ayuntamiento de Madrid?

Como no podía ser de otra manera, se asume el marco austeritario  y por tanto la ciega obediencia al déficit y la deuda pero se lanzan juegos de artificio en torno a una supuesta negociación de la actualización de la Regla de Gasto cuando ninguno de los partidos del régimen está dispuesto a modificar o derogar la Ley Montoro. Y nos anuncian además que el superávit va a pagar la fiesta de la rebaja fiscal. Olvídemonos pues de que el superávit revierta en inversiones públicas vía Inversiones Financieramente Sostenibles que llevamos una legislatura peleando porque este instrumento con todas sus limitaciones sirva para paliar las necesidades de nuestras vecinas como el mantenimiento y rehabilitación de los colegios o polideportivos, la mejora de las zonas verdes o las vías públicas. Es de suponer que los 1200 millones de superávit que en la actualidad tiene el Ayuntamiento de Madrid ira a pagar la deuda en lugar de paliar las necesidades de las vecinas.

El acuerdo está trufado de exaltación a la "Colaboración público privada" como pócima mágica que solucionará entre otros el problema del acceso a la vivienda (de vivienda pública no se habla en ningún momento). Miedo nos da que el PP amenace con movilizar 15.000 nuevas viviendas para animar al mercado inmobiliario. Esta declaración de intenciones unida a la promesa de impulsar los Desarrollos del Sureste, todas las operaciones urbanísticas bloqueadas por razones "ideológicas y sectarias" y la aprobación urgente de Madrid Nuevo Norte no hará más que alimentar la burbuja del alquiler y profundizar en el modelo inmobiliario financiero que ya nos sumió  en una profunda crisis y solo nos depara pobreza y exclusión.

En la pasada legislatura no se hizo lo suficiente por revertir esa maquinaria bien engrasada para extraer riqueza del erario público en beneficio de unas pocas manos. Aún así hubo algunos logros modestos en materia de remunicipalizaciones como es el caso de BiciMad o Funeraria. Ahora la hoja de ruta del PP ya la conocemos y es fácil de aplicar porque el sistema está preparado para ello: se avanzará en privatizar el enorme pastel de las empresas públicas y los servicios que aún son de gestión directa como los polideportivos. Por no hablar de engordar la cuenta de resultados de las grandes corporaciones que asumen unos contratos integrales lesivos para los intereses de todas.

Al tiempo que las jóvenes nos gritan a pulmón que "no hay un planeta b", las nuevas y viejas derechas se han apresurado a cobrarse otra presa. Madrid Central no era ya solo una medida pedagógica y de concienciación de la urgencia climática que vivimos, sino la concreción más potente en los últimos años para potenciar el transporte público colectivo y reducir el uso del vehículo privado. Madrid Central debe continuar y ampliarse a los barrios porque cada tonelada de CO2 y otros contaminantes aumentan la probabilidad de muerte prematura, hasta 40.000 al año en el estado español, nos jugamos mucho. Sigue el ejemplo de medidas similares tomadas en muchas otras ciudades europeas, y se enmarca en toda una estrategia global de mejora de la calidad del aire y lucha contra el cambio climático así como una apuesta por una movilidad sostenible. Frente a políticas públicas conscientes de la urgencia climática, nos disponemos a asistir a una nueva reedición de "Tunelator". No hay alcalde del PP que se precie que se ahorre soterramientos: Gran Vía o el tramo urbano de la A5 supondrán una inversión millonaria en beneficio del vehículo privado y por tanto en detrimento de la inversión en transporte público colectivo. Las políticas de movilidad de la derecha son de sobra conocidas: a lo largo de los años hemos asistido a ambiciosos planes de construcción de lucrativos parkings subterráneos, túneles de salida  y entrada rápida a Madrid. La construcción de dichas infraestructuras supuso además la degradación del espacio urbano en muchos barrios: desaparición de zonas verdes en favor de plazas "duras", impacto visual de las infraestructuras, atracción de tráfico, etc.

La criminalización de la pobreza y los sectores más vulnerables no podía faltar en este ignominioso acuerdo para devolvernos a tiempos oscuros. El PP y Cs llevan toda la legislatura anterior sembrando la alarma social y tachando de "mafias" a familias que solo buscan un techo para deslegitimar el movimiento de vivienda y cualquier forma de resistencia que se articule en la ciudad en torno al derecho a la vivienda o la generación de espacios autogestionados, estos últimos auténticos pulmones comunitarios imprescindibles para generar cultura, disidencias y apoyo mutuo. Frente a los tímidos avances del gobierno de Ahora Madrid en materia de vivienda, el PP nos propone una política represiva en los barrios donde se está dando mayor expulsión de población y subida de precios. Tampoco podía faltar un plan xenófobo y racista para acabar con la manta, perseguir y criminalizar a la población migrante está en el ADN de esta derecha reaccionaria.

La alianza de las derechas viene con ganas de revancha y castigo para todas las mujeres de esta ciudad que tomamos las calles el 8 de marzo. Quedaba mucho por hacer pero habíamos puestos las bases fundamentales para introducir la perspectiva de género en las políticas públicas empezando por el presupuesto y pasando por una ardua labor de sensibilización y prevención de las violencias machistas así como ampliando la red de espacios de igualdad, las campañas de fiestas "libres de violencias machistas" o "barrios por los buenos tratos". Los pactos secretos con VOX nos devuelven a la pata quebrada con gestos de una enorme violencia como la retirada de pancartas para anunciar un nuevo tiempo, aquel en que en esta ciudad se vuelva a invisibilizar la violencia estructural y sistémica del patriarcado, una ciudad que de la espalda al movimiento feminista y sus demandas. Pero más allá de las pancartas que tienen un valor simbólico al ocultar a las más de 1000 mujeres asesinadas desde el 2003, se ha desmantelado la Concejalía de Políticas de Género y Diversidad para enterrarla y dejarla bien muerta en el cajón de sastre de la familia y los servicios sociales, toda una declaración de intenciones. Adiós al "Madrid necesita feminismo"!. Veremos cómo surfea Cs sus contradicciones compartiendo mesa y mantel con una derecha homófoba mientras que ellos se lanzan a campañas gay friendly y juegan a disputar el feminismo liberal.

En estas primeras semanas ya hemos visto, por tanto, que esta legislatura se tiñe de revancha. Pero la partida acaba de empezar. Las derechas irán descubriendo que ante cada ataque los movimientos sociales y los sectores combativos vamos a construir una trinchera, como ya se anuncia con la defensa de Madrid Central o frente a la aprobación de Madrid Nuevo Norte. La revuelta feminista tampoco va a cesar en Madrid, aunque la derecha se lance a su particular caza de brujas. Y no parará porque las feministas estamos convencidas de la necesidad de un cambio social que ponga la vida en el centro y seguiremos trabajando para construir lazos sociales y redes de apoyo mutuo. Estaremos con las migrantes, las racializadas, las lesbianas, las trans y todas aquellas que quieran plantar cara al fascismo en sus barrios.

El pasado fin de semana las vecinas de la Gasolinera nos han señalado el camino a seguir, dándonos además una lección de democracia y sentido de comunidad frente al cierre autoritario de un espacio público y la suspensión de un acto de solidaridad con las refugiadas. Nos encontramos con familias con niñas y artistas frente a una cancela cerrada y un muro en blanco. Y es que mucha gente había prestado su trabajo generosamente para dar vida a ese espacio comunitario que albergaba un huerto urbano al que acudían alumnas de todos los colegios. Este es el Madrid que debemos proteger y cuidar, reconstruyendo alternativas que den respuesta a esa necesidad de ejercer el derecho a la ciudad. Almeida y sus escuderos nos van a querer en soledad, aisladas en nuestros problemas particulares, desmoralizadas tras una dura derrota. Pero nos volverán a sufrir en común, alimentando la alegría como una caja de resistencia, construyendo esa resistencia y defendiendo cada conquista. Como hemos hecho tantas veces en este Madrid mestizo y antifascista que no se rinde.