Otras miradas

La carnicería (siria) ilegal de la mezquita central de Madrid

Javier López Astilleros

Documentalista y analista político

Mezquita Central de Madrid - Zaenal Mahasin (Facebook)
Mezquita Central de Madrid - Zaenal Mahasin (Facebook)

Una carnicería ilegal, situada en los bajos de la mezquita central de Madrid, hoy cerrada por reforma, ha sido utilizada por el clan Kutayni para enviar dinero a grupos terroristas en Siria. Es en esta mezquita donde se ubican los despachos de UCIDE, la mayor organización de asociaciones islámicas de España, regida desde hace más de 40 años por Riay Tatary (Damasco, 1948), quien además es el presidente de la Comisión Islámica de España (CIE), máximo órgano representativo de esta comunidad en el Estado español. El presidente siempre ha sido reconocido por las autoridades españolas, hasta el punto de que en 1998 recibió la Encomienda al Mérito Civil.

Hoy el Sr Tatary debe de vivir momentos difíciles. En una carta pública, afirma que está afectado "personalmente", ya que tenía vínculos familiares con Fares Kutayni, quien formó parte de la junta directiva de la CIE, y  además fue uno de sus fundadores, según algunos medios apuntan.

El clan sirio Kutayni constituyó un complejo de sociedades dedicadas al blanqueo de dinero, tráfico de personas, y fraude fiscal. Los del clan tenían vínculos con los terroristas en la ciudad siria de Idlib, y enviaban sus mercancías vía Damasco- Hama- Idlib y Turquía, el eje tóxico de los desórdenes y el caos.

La carnicería de Estrecho, así se conocía en la comunidad, resultó que era ilegal, mas su carne era halal, término que hace referencia a la licitud de una multitud y gama de productos, entre los que se encuentran los alimentos.

Era una carnicería notoria que ha alimentado a no pocos fieles y vecinos del barrio de Tetuán, en Madrid. En ocasiones, para acceder al patio central de la mezquita, era necesario atravesar sus expositores de carne fresca y hierbabuena, mientras en sus puertas los voluntariosos piden dinero para una nueva mezquita-garaje en algún polígono industrial, y otras muchas mujeres hacen lo propio, solo que para sobrevivir.

Todo parece una imagen fiel de la geografía humana del Norte de África u Oriente Próximo, como un teatro fuera de contexto, pero ejecutado con gran precisión en suelo ibérico. La carnicería era "privada", pero es difícil de excusar el despiste de encontrar un negocio así, en los bajos de UCIDE y CIE.

La carne halal (rito musulmán que designa el modo y la licitud de lo que se come), financiaba la guerra a los infieles, y a otros musulmanes considerados como heterodoxos. En el mejor de los casos, contra un gobierno o régimen. Pero la hacía en la más completa normalidad, en medio de la indiferencia que han caracterizado a las diferentes comunidades de la extinta Al Andalus.

Ese dinero no se empleaba en actos píos educativos o asistenciales, sino en nutrir a los "rebeldes" de sus necesidades, una amalgama de seres despojados, arruinados e indefinidos, más un buen puñado de mercenarios.

Tres de los hijos de Fares Kutayni están implicados: Humam, quien pasó 10 años en una cárcel siria, y luego se hizo odontólogo en España, Husam y Ammar. Los Kutayni manejaban varias empresas, entre las que figuraban EmirTrucksTrading SL y Transitaria Ibertrans Service SL.

Pero volvamos al principio, al menos para frotarse los ojos: ¿Alguien imagina un establecimiento en los bajos de una sinagoga, o en una iglesia, dedicado a la financiación del terrorismo? ¿A qué se debe esta excepcionalidad?. El rey anda desnudo, pero recibe visitas  y todo tipo de condolencias para calmar su dolor.

Es difícil de explicar el estado de excepción permanente de la CIE. Pero también asombra su capacidad para recomponerse. Es como una charca de agua que recibe una lluvia de piedras de vez en cuando, y que rápidamente vuelve a su íntima y calmada opacidad, que es su principal característica.

La financiación vía digestiva es una opción segura para ingresar dinero. Es una elección conservadora, pero es difícil perder dinero en un negocio así, sobre todo cuando cientos de clientes-transeúntes tienen que atravesar sus vitrinas a la salida del oratorio. Es natural pues abrir un establecimiento ilegal en los bajos de la gran mezquita para tal fin.

Ahora bien, hay que reconocer que utilizar los máximos órganos representativos del país para esto es muy habilidoso, aunque los musulmanes de este país en absoluto se merecen esto. Al ser sirios, cabe preguntarse si han pensado en la restauración del califato Omeya, o si se van a proclamar sus legítimos herederos. Emirtrucks, con el tiempo, pasará a llamarse Califatruckstrading o Albagdaditruckstrading.

Una carnicería debería de ser un punto donde las necesidades y los deseos se satisfacen, y no el espacio donde se planee el despiece terrorista del adversario. También abastecían de vehículos blindados y otros materiales a los últimos de Idlib. Además en la operación fue detenido un viejo conocido de la justicia española, Galeb Kalaje, experto en cuentas/os.

Falta por saber prácticamente todo. ¿Cómo y quiénes les vendían? ¿Desde cuándo se sabía esto? ¿Cómo enviaban el dinero? Demasiadas dudas e impunidad. El emir tiene que abdicar por responsabilidad, pero es dudoso que lo haga, a no ser que le obliguen, porque su capacidad para recomponerse es admirable.