Otras miradas

Las “medidas” de Sánchez

Sergi Tarrès

Licenciado en Comunicación Audiovisual y asesor político de ERC

Pedro Sánchez presentó un paquete de 370 propuestas para implementar en caso de ser investido presidente, o eso dice. Con esta carta a los reyes magos el jefe del Gobierno en funciones da a entender que tiene ganas de hacer muchas cosas y que si no se hacen no es por su culpa. Con esta presentación comenzaba el segundo acto de la obra de teatro que empezó en julio. Una comedia que no hace gracia, más bien da pena. El sainete mal ensayado y que nadie, en su sano juicio, pensaba que podría sucederse cuando se votó masivamente el 28A para evitar el tripartito de derechas.

El presidente del Gobierno en funciones y secretario general del PSOE, durante la presentación de propuesta con 370 medidas para su investidura.EFE/Chema Moya
El presidente del Gobierno en funciones y secretario general del PSOE, durante la presentación de propuesta con 370 medidas para su investidura.EFE/Chema Moya

Una comedia dramática que alimentan tanto Pablo como Pedro con su tira y afloja repleto de frivolidad y que se dirime en platós de televisión, gacetas digitales, estudios de radio y la tribuna de la supuesta "sede de la soberanía nacional".

Las propuestas de Pedro bien las podría haber desarrollado e implementado desde que fue aupado como presidente surgido de una moción de censura. Pero se dedicó a contemporizar y a verlas venir. Ni tan siquiera fue capaz de sacar los huesos del dictador del Valle y lo ha vuelto a convertir en una nueva promesa de futuro.

Y Pablo, bien podría haber aceptado tener a su gente en el Consejo de Ministros y, como le dijo Rufián des del atril en Julio, demostrar que lo hacían mejor que el PSOE y cobrárselo en unas futuras generales. Pues no, en vez de eso se dedican a denunciar lo que califican de humillación para luego decir que ahora sí aceptarían lo que entonces no aceptaron. Jugar al póquer puede ser divertido, pero apostar con las cosas de comer siempre acaba siendo un mal negocio, más cuando sabes perfectamente que tú tienes peores cartas que tu contrincante.

El tema es que al común de los votantes todo esto, seguramente, les importa más bien poco. Al contrario, les genera cansancio y fatiga y, sobre todo, desapego para con la política. En especial a quien se siente de izquierdas. Ya le ocurrió lo propio a Susana en Andalucía cuando no supo representar a su gente, subió la abstención y VOX acabó mandando en la Junta. La ruleta rusa a la que está jugando Sánchez quizá sea aún más perversa que el mal póquer de Pablo, pues a él y sólo a él le recae la responsabilidad de recabar los apoyos necesarios para ser presidente.

Mientras Pablo y Pedro juegan al gato y al ratón y se indignan y se pelean en público, los que más motivos tendrían para sentirse menospreciados y humillados -no hace falta recordar aquí el por qué- hacen un enorme gesto de responsabilidad. El grupo de ERC decidió abstenerse en julio para dejar claro que lo primero es tener alguien con quien sentarse para poder dialogar y negociar. ¿La respuesta de Pedro? cerrar por escrito la puerta a un referéndum en Catalunya sin que tuviera ninguna necesidad de ponerlo en negro sobre blanco. Invocar e inventar crisis de convivencia inexistentes en Catalunya para justificar lo injustificable, e intentar aislar a los representantes de más de dos millones de votantes insatisfechos con la estructura institucional del Estado y su maltrato constante también es jugar irresponsablemente, creer que el elefante del independentismo desaparecerá solamente por el hecho de obviarlo es, además, naif.

Parece que Pedro está poco o nada interesado en gobernar de verdad ni a atreverse a ser alguien digno dedicado en buscar soluciones para su país. Por el contrario, lo que quiere son sus "medidas", concretamente medir quién la tiene (la representación electoral) más grande.

Y todo ello para prescindir del independentismo en cualquier escenario para poder mandar muy "a la española". Que no le salga mal la ruleta rusa y sean los muy españoles y mucho españoles los que acaben mandando por culpa de su mala cabeza.