Opinion · Otras miradas

La pobreza no sentida de Euskadi

Tinixara Guanche

Diputada de Elkarrekin Podemos

Carolina Uribe

Responsable de Discurso y Argumentario de Podemos Euskadi

Hace unos días, conocimos los resultados de la encuesta de pobreza y desigualdades sociales (EPDS) del Gobierno Vasco, cuyos datos nos dicen que estos últimos años en Euskadi han aumentado la precariedad y la pobreza a pesar de que, como afirma el Gobierno Vasco, el desempleo ha bajado y la economía ha crecido.

Esto se traduce en que hoy hay en nuestro país más personas que no pueden poner la calefacción en invierno, más personas endeudadas, que no pueden irse de vacaciones ni afrontar una emergencia económica y , en pocas palabras, que no logran llegar a fin de mes. En un contexto de mejora de la economía, nos preguntamos ¿Cómo puede ser esto posible?

Esta encuesta es un material indispensable para entender cómo vive la gente en Euskadi,  es un elemento fundamental para medir el bienestar de la sociedad vasca. Por ello asistimos incrédulas a la publicación de estos datos, que el departamento de empleo y políticas sociales ha hecho fuera de los focos y casi a escondidas. De hecho, sorprende bastante ver cómo el Gobierno de los grandes titulares, el que no tiene reparos en vender el mismo plan para acoger migrantes, “Share”, en ocho ocasiones distintas, que hace notas de prensa sobre todo lo que hace la Sra. Tapia, pero que calla ante los malos resultados que arroja esta encuesta. Un silencio que aprovechan para retorcer los datos y darles una lectura contraria a lo que dicen.

Dicen que la estadística puede leerse de la forma que uno quiera para obtener los titulares que a cada cual le convengan, y la lectura que el gobierno hace de esta encuesta es un claro ejemplo de ello.

En sus conclusiones, el Gobierno Vasco dice que la gente “se apaña”, que la gente “no se percibe en situación pobreza” o que «la pobreza se estabiliza». Con ello evitan afrontar que Euskadi ha alcanzado los índices de pobreza más altos desde 1986, que el empleo es cada vez más precario y que el crecimiento económico del que habla Urkullu, no revierte en que la gente viva mejor. En resumen, la economía crece solo para unos pocos y las mejoras no llegan a la ciudadanía que es cada vez más desigual.

Llevamos años escuchando a la consejera Artolazabal y al mismísimo Lehendakari decir que en “Euskadi las cosas van bien” y que se “invierten millones y millones, mucho dinero”. Sí, En Euskadi cuantitativamente se invierte a los niveles de Europa, pero lo que no se dice es que los malos datos dejan en evidencia que esa inversión está mal orientada. Tampoco dicen que el dinero invertido en políticas sociales no está evitando que miles de hogares vascos tengan que buscarse la vida y deban “apañarse” porque las políticas públicas no les protegen.

También llevamos años oyéndoles decir que “la mejor política social es el empleo”, pero ¿De qué empleo hablan?, ¿De el de la juventud precaria que gana menos de mil euros?, ¿El de los falsos autónomos que ganan menos de 600?, ¿El de quienes llevan años sin actualizar sus convenios?, ¿el de las mujeres que sufren la brecha salarial?. Hoy la realidad y sus propios datos, vienen a negarles la mayor.

Es un hecho, en Euskadi todos los indicadores de pobreza, de riesgo de pobreza y de aumento de la desigualdad han subido a niveles que no se veían desde la desindustrialización de los años 80. La gente hoy, aquí, vive cada vez peor y tiene cada vez más un colchón más fino para lo que venga.

Especialmente dolorosos son los datos que demuestran que cada vez hay más personas con problemas para poner la calefacción o alimentarse en condiciones, poniendo también carne y pescado en sus mesas. Cada vez menos personas tienen ahorros, están endeudadas y/o se atrasan en los pagos de su día a día. Y es que no poder pagar las facturas, también es estar en riesgo de pobreza.

Hoy, hay más de 130.000 personas en situación de pobreza en Euskadi y con muchas carencias, y otras 400.000 se encuentran peligrosamente cerca de estarlo. Hoy, hay casi 70.000 personas (10.000 mujeres, hombres y niñas y niños más que en 2016) en Euskadi que no acceden a los sistemas de protección y otras tantas, que aún estando en el sistema, no salen de la pobreza. Y los datos, también nos dicen que en Euskadi hay cada vez más gente con empleo remunerado, pero precario y mal pagado. ¿Qué soluciones hay sobre la mesa para quienes no llegan a fin de mes, y para las más de 25.000 personas que tienen dificultades para llevarse un plato de alubias a la mesa?

En definitiva, a pesar del crecimiento económico, la gente se está quedando atrás. Y ante esto, nuestro gobierno, recién vuelto de las vacaciones, no pone soluciones.  En vez de ponerse a trabajar, prefiere retorcer los datos y ocultar la realidad.

Desde Elkarrekin Podemos queremos dejarlo claro, los titulares de estos días no han sido responsables y dejan entrever que las instituciones no se están ocupando. El Gobierno debe admitir y afrontar que hay más gente pobre en Euskadi y que la gente en situación precaria está cada vez peor. Cada día hay más distancia entre la población que vive muy bien y quienes viven peor y tienen que hacer equilibrios para llegar a fin de mes. Sumidas en la precariedad o en la pobreza, a las de abajo nadie les provee de alternativas.

Es por eso que nosotras apostamos por reorientar la inversión hacia políticas fiscales redistributivas para mejorar la vida de toda la gente sin excepción. Creemos firmemente en la necesidad urgente de impulsar políticas públicas para generar empleo de calidad, apostando por una reforma de las políticas de garantía de ingresos que amplíe su cobertura. Queremos y trabajamos por una Euskadi para todas, que nos demuestre cada día que es abierta y solidaria, una Euskadi que apueste por su gente y que no busca dejar a nadie atrás. Y vamos a continuar trabajando para que las instituciones sepan estar a la altura de la gente.