Otras miradas

A quienes siguen sin entender la exhumación de Franco

Durante estos meses han ocupado tiempo en las tertulias periodistas y no periodistas contrarios a la exhumación.

Quienes siguen sin entender la exhumación de Franco son los mismos que siguen humillando a las víctimas de la dictadura franquista.

Quienes siguen sin entender la exhumación de Franco son los mismos que quieren ir de demócratas con la boca pequeña, y que ahora sienten que deben cerrarla ante la sentencia del Supremo. Será bueno escucharles de aquí a unos diez años, cuando todo esto pase, que será cuando intentarán ponerse la medalla y cruzarán los dedos para que la hemeroteca no les recuerde sus palabras.

Quienes siguen sin entender la exhumación de Franco son los mismos que siguen sin querer comprender que ningún país que ha pasado por una dictadura similar a la nuestra ha mantenido durante años y años y años a un dictador en un monumento en su honor. Se nos llena la boca cientos de veces con Alemania y nunca se ha hecho, ni por parte del PP ni del PSOE, el mismo ejercicio de reparación y de memoria histórica que ese país hizo con el nazismo. Hemos tenido un espejo donde aprender y no se ha hecho en todas estas décadas porque no se ha querido.

Quienes siguen sin entender la exhumación de Franco deberían de dejar de llamarse demócratas y debería de dejar de darse golpes en el pecho porque entonces, de ir en contra de esta decisión, mostrarían su constante repulsa a los derechos humanos y a las víctimas. No sé cuántas veces he dicho que los derechos humanos no se debaten, se defienden y, en esto, este país ha arrastrado una vulneración constante. No porque yo lo diga, sino porque esta decisión está amparada por la ley (Memoria Histórica) nacida del parlamento que representa a toda la ciudadanía. Lo que se va a realizar es legal y era lo que la ONU lleva esperando años de España.

En 2014, Naciones Unidas presentó uno de los informes más detallados sobre este tema. El resumen de aquel informe era que España lo hacía todo MAL. En aquellas páginas, subrayaba que era "especialmente sorprendente" que un país con instituciones consolidadas y fuertes no hubiese hecho más en favor de las víctimas, y recordaba que la Memoria Histórica no era un asunto de "política partidista", sino una cuestión de "derechos generales" que a todos concierne.

A quienes usan el argumento de abrir heridas, la ONU respondía: "No es una cuestión de reabrir heridas", pues "la experiencia internacional sugiere que no implementar medidas asegura que el tema siga en la agenda pública, mientras que hacerlo ayuda a la integración social y a que todo el mundo se sienta reconocido". Decía, de forma literal: "No se estableció nunca una política de Estado en materia de verdad, no existe información oficial, ni mecanismos de esclarecimiento de la verdad. El modelo vigente de "privatización" de las exhumaciones, que delega esa responsabilidad a las víctimas y asociaciones, alimenta la indiferencia de las instituciones estatales".

En aquel informe, la ONU manifestaba su rechazo al Valle de los Caídos porque no se explicaba nada del trabajo forzoso de miles de presos políticos allí "bajo condiciones inhumanas" ni por qué Franco "fue inhumado allí sin ser víctima de la Guerra Civil". Y apoyaba la exhumación, según el relator Pablo de Greiff, porque "difícilmente podrá pensarse como un lugar en favor de la paz y la reconciliación (...) mientras siga en el centro del monumento la tumba con flores del dictador".

El informe nos pedía mucho más que la exhumación, analizaba las deficiencias de memoria histórica en cuanto a los símbolos, a la educación, a las exhumación privadas o a la ley de Amnistía, porque "se ha utilizado para archivar a la práctica totalidad de los casos y se ha solidificado la tendencia de los jueces a archivar casos".

Quienes siguen sin entender ni apoyar la exhumación de Franco son los no demócratas y los que están en contra de los derechos humanos. Hoy será el día en el que todos muestren su verdadera cara. Abascal, presidente de Vox, ha vuelto a manifestarse en contra. Ninguna sorpresa… Ellos son los que boicotean minutos de silencio contra la violencia machista, quizás porque son más favorables a guardar minutos de silencio en el Valle de los Caídos.

Si estamos a favor de los derechos humanos no queda otra que dejar de cuestionar esta exhumación que es solo punto de partida de lo que la ONU nos exige, porque tras las exhumación nos pide que se juzgue a sus responsables franquistas, como se hizo con el nazismo. Es una cuestión de derechos humanos y de democracia, donde no todos están a la altura y donde ciertas complicidades hacen temer que esto solo se quede aquí. Y es una cuestión de respeto a las víctimas que han sido humilladas durante más años que lo que un Estado democrático nunca debería haber permitido.