Opinion · Otras miradas

Diez cosas que no habrían sucedido sin Podemos

Daniel Ripa

Secretario general de Podemos en Asturias

Ojalá lleváramos tatuados los logros de nuestras acciones. La memoria es débil. Y el bombardeo mediático hostil conduce a la depresión. A nadie extraña que la opinión publicada no coincida con la opinión pública y que se parezca más a la del dueño de la imprenta que a la de lectoras y lectores. En política, paradójicamente, tendemos a ser más exigentes con las fuerzas políticas más cercanas y menos con quienes sabemos que defraudarán. Por todo esto es necesario hacer un recorrido por los logros de Podemos y las fuerzas del cambio a nivel autonómico y municipal en estos años. Un spoiler: hay motivos para sonreír.

1.Echamos a Rajoy

Mayo de 2018. El PP acababa de ser condenado por corrupción y las causas judiciales por el saqueo de nuestras instituciones se les acumulaban, pero Rajoy había vivido todo el ciclo post-15M como presidente en Moncloa (2011-2018). Habíamos ofrecido un acuerdo al PSOE en 2016, en dos ocasiones, para impulsar un gobierno alternativo, y lo volvimos a intentar con una moción de censura en 2017. No lo logramos. Finalmente, aglutinamos los votos de PdCat, PNV y Esquerra en la moción de censura que llevó a Sánchez a la presidencia en 2018. Moción que se daba por fallida hasta que el PNV y PdCat cambiaron súbitamente el voto tras la amenaza de Iglesias de convocar elecciones junto a Cs si no apoyaban un gobierno alternativo. Lo conseguimos y se abrió un ciclo de avances sociales. Las encuestas, en esas fechas, daban una victoria electoral a PP y Cs. Abril de 2019. Menos de un año después, el PP, acorralado, perdería la mitad de su representación parlamentaria.

2. Frenamos la agenda de recortes de la Troika

Sí, logramos frenar su proyecto regresivo. La exigencia de la UE de reformas, obedecida incondicionalmente por PSOE y PP y sellada a traición en el verano de 2011 con su pacto para limitar el gasto y así el sistema de bienestar, fueron contestadas por el 15M, las Mareas o la PAH. Pero estas políticas de ajuste sólo fueron atenuadas tras la victoria de Syriza en Grecia, a inicios de 2015, con Podemos a punto de entrar en las instituciones. Lo admitiría la UE años después: el duro tratamiento de la Troika a Grecia buscaba que los españoles entendieran lo que les cabría esperar con un gobierno de Podemos. Mientras, la política de recortes en España no se revertía, pero tampoco se ampliaba con nuevos ajustes que dieran gasolina a la indignación. En ese impass, querían disciplinar a la sociedad y acostumbrarnos a los recortes en derechos efectuados entre 2010 y 2014, antes de abrir un nuevo ciclo de precarización social. Salarios y pensiones menguantes, facilitación de despidos y EREs, política fiscal regresiva con ventajas a los grandes inversores…  Los logros de Podemos en este sentido han sido dobles: al mismo tiempo que se bloquearon nuevas políticas de ajuste, se mantuvieron con éxito en la memoria colectiva los derechos que debíamos recuperar (derogación de reformas laborales, subida de las pensiones al IPC, recuperación del rescate bancario). La deuda, que sirvió de excusa para justificar los ingentes recortes de los años 2010-2014, se mostró como algo que podía afrontarse con una gestión expansiva y sin perjudicar a la ciudadanía: en los ayuntamientos donde gobernó Podemos se redujo significativamente la deuda, a pesar de ampliar políticas sociales y seguir pagando pufos de administraciones anteriores.

3. Subimos el Salario Mínimo a 900 euros

Dos éxitos: en el simbólico y en lo material. El simbólico: la subida del SMI no estaba en la agenda política hasta que un partido político por primera vez vinculó los salarios de sus representantes al salario mínimo del país y estableció donaciones a proyectos sociales. Esto no sólo obligaba a sus cargos públicos a tener condiciones de vida más cercanas a las del resto de la población sino que cualquier subida salarial requería incrementar la cuantía del SMI para la ciudadanía. No olvidemos: el pacto entre Pedro Sánchez y Albert Rivera en 2016 planteaba un horizonte donde el SMI no alcanzaría los 1.000 euros hasta el año 2040. Sin Podemos no habría hoy un SMI de 900 euros. El material: gracias a la presión realizada, entre 2017 y 2019 el SMI se ha incrementado 245 euros, subida equivalente a la producida durante los 19 años anteriores. Casi un millón y medio de personas han visto radicalmente mejoradas sus condiciones de vida y serán más si se alcanzan los 1.200 euros que defiende la formación morada. En materia de pensiones, tras una década de empobrecimiento al congelar el IPC y alargar el cómputo de años para calcular la pensión, Podemos ha acompañado la movilización de los pensionistas para actualizar con el IPC e incrementar sustancialmente la pensión mínima por encima del umbral de la pobreza. ¿Cumplirá el PSOE el acuerdo firmado con Podemos al respecto para subir las pensiones?

4. Logramos que los corruptos entraran en la cárcel

No. Los corruptos no solían pagar por sus penas. Los jueces tendían a archivar buena parte de las denuncias que, en el mejor de los casos, sufrían años de retrasos en los juzgados antes de poder llegar a juicio. Impunidad y prescripción de delitos como tónica habitual. Los líderes de los partidos practicaban la omertá tras las imputaciones de sus excompañeros. El 15M cambió la percepción de jueces y juezas, que también se indignaron y dieron un paso más en la lucha contra la corrupción. Fueron clave las acusaciones populares donde la ciudadanía impulsaba los procedimientos: El 15MpaRato o la acusación de IU y el Observatori DESC catalán en el caso Bárcenas, la acusación de Podemos Asturies, Bloque y Avall en el caso Marea (con la entrada en prisión, por primera vez, de un ex consejero socialista), el trabajo del OCAN y Podemos Asturies en casos como Musel, Gitpa, Villa y Montepío, fondos de formación, Aquagest o el fraude a familias con dependientes, o la acusación de Podemos en el caso Pujol, el murciano caso Auditorio y el fraude aragonés en saneamiento y depuración. Los parlamentos comenzaron, a propuesta nuestra, a implementar oficinas anticorrupción y regularon lobbys y puertas giratorias, como en el País Valencià o Baleares, y aprobaron leyes de cuentas abiertas (en Navarra, Aragón o Castilla La Mancha). Sigue existiendo impunidad y las condenas son tardías, pero hoy están más cercados.

5. Ampliamos los permisos parentales e impulsamos una agenda feminista

Dos problemas estructurales en nuestro país como son la discriminación de las mujeres en el mercado laboral, acentuada tras las dos reformas laborales (la de Zapatero en 2010 y la de Rajoy en 2012) y, relacionadas, la baja natalidad y el alto envejecimiento de la población (nuestros mayores son cuidados por mujeres de nuestras familias) no podían abordarse sin políticas estructurales, laborales, económicas y de igualdad, de calado. La diferencia salarial entre mujeres y hombres en España, actualmente asciende a 4.849 euros anuales, llegando vergonzosamente en comunidades como Asturies a 8.422 euros. El cóctel es el siguiente: las mujeres están peor pagadas, tienen trabajos de peor calidad, peores pensiones tras una vida larga de trabajo dentro y fuera de los hogares y, además, sostienen una carga de cuidados de mayores, menores y dependientes que afecta a su salud y proyectos vitales. En este contexto, cabe entender que posponer la posibilidad de ser madres (aquí también cabría apelar al derecho de las mujeres a decidir si ser madres) e incluso renunciar a ella está a la orden del día. Podemos ha conseguido abrir un ciclo de políticas que apuntan al sostén demográfico de nuestro país, que combaten las desigualdades de las mujeres en el mercado laboral y mejoran los cuidados en las familias. Un ejemplo: al mismo tiempo que el partido morado proponía impulsar la ley de igualdad retributiva en el trabajo, incidía en la necesidad de la universalidad y gratuidad de la educación de 0 a 3 años o una ampliación de las políticas de  ayuda a domicilio para dependientes. Es justo reconocer que no se han conseguido alcanzar los logros esperados, como lo es también reconocer el éxito de Podemos en la ampliación de los permisos parentales, dirigidos a evitar la discriminación de futuras madres a la hora de ser contratadas. Los permisos largos, iguales e intransferibles son claves para ello y, por el momento, el logro se circunscribe a las 16 semanas en 2021 para ambos progenitores (siendo anteriormente de 5 semanas para los hombres) aunque demandamos 24 semanas. Igualmente, tras la gran movilización del 7N en 2015 y hasta la primera huelga feminista de hace dos años, la agenda feminista ha ido más allá, elaborando medidas 2.0. contra las violencias sexuales y violencias machistas y nuevas leyes contra la discriminación LGTBI encaminadas a mejorar nuestra democracia. No es extraño, por tanto, que Unidas Podemos sea el partido con más mujeres encabezando listas en las elecciones del 10N, tras instaurar listas cremallera en todas las primarias (¡otra novedad que popularizó Podemos!) internas y externas.

6. Nuevos derechos sociales: Más cerca de la gratuidad de la educación y de una sanidad pública de calidad

La apuesta clara de gobiernos populares y socialistas a partir de 2010 fue la subida de tasas universitarias, privatizar escuelas de 0 a 3, recortar en calidad educativa (aumento de ratios, despidos de profesores, barracones en lugar de aulas y falta de instalaciones) o reducir inversión en I+D+i. Podemos fue exitoso en revertir subidas de tasas y recortes, poniendo sobre la mesa la gratuidad de todo el ciclo educativo, desde las escuelas infantiles de 0 a 3 a la educación universitaria. En Asturies, conseguimos reducir la matrícula del 0 a 3 a la mitad, disminuir las tasas universitarias en un 25%, como paso previo a la gratuidad en 2023 o aumentar en un 200% las becas escolares a familias, aspectos que han estado en acuerdos presupuestarios y negociaciones a nivel estatal y autonómico, como la gratuidad de libros de texto en Valencia. La privatización y externalizaciones en la sanidad han sido otro caballo de batalla en territorios como Madrid, Valencia o Andalucía. En Asturies, presidimos una comisión de investigación sobre listas de espera sanitarias que detectó cómo atajarlas: contratamos a 600 profesionales sanitarios y se implantó la centralización de compras de medicamentos, que ahorrará hasta 60 millones de euros anuales. En Barcelona, se impulsó un dentista municipal, que pone el foco en ampliar prestaciones de nuestra sanidad pública y en otros territorios se logró recuperar la universalidad de la sanidad y revertir copago farmacéutico y privatizaciones. En Aragón se consiguió ampliar el ingreso aragonés de inserción (IAE), se aprobó la ley de emergencia social y se evitaron por ley cortes de luz, agua y gas. Y en otros ayuntamientos se establecieron iniciativas como la renta social municipal, o medidas para regular el precio de los alquileres, aún vetados a nivel estatal.

7. Recuperamos condiciones laborales perdidas

Si durante la crisis la ciudadanía sufrimos los sacrificios y fuimos el 99% quienes nos ‘ajustamos el cinturón’, es evidente que debemos formar parte del reparto de los beneficios. La reversión de los recortes ha sido un caballo de batalla de Podemos. En Asturies, logramos la recuperación de las 35 horas en la función pública y de las 18 horas para el profesorado de secundaria, lo que permitirá 1.000 nuevas contrataciones, y abrir un horizonte de ampliación de derechos. En la mayoría de comunidades autónomas, Podemos empujó, con significativo éxito, hasta revertir recortes en la plantilla en sanidad, educación o servicios sociales. En materia laboral, Podemos ha sido el primer partido en alertar de los riesgos de la economía digital y de los falsos autónomos de Glovo o Úber. Pero, no, los socialistas a día de hoy no han cumplido su promesa programática de derogar la reforma laboral y no hemos conseguido legislar ante esta nueva precarización de la economía digital.

8. Abordar la contaminación y el cambio climático

El discurso oficial contra el cambio climático había estado más o menos presente desde los gobiernos de Zapatero, así como el impulso a las renovables, estela que recogió el gobierno de Sánchez y la ministra Rivera. Han sido novedosas, propuestas por Podemos, las medidas dirigidas a frenar emisiones de la industria y térmicas contaminantes, los planes contra la contaminación en zonas urbanas -como Madrid Central o la instalación de medidores móviles de la contaminación en Xixón-, los planes de transición ecológica socialmente justa, la apuesta por el transporte público semigratuito y nuevas políticas de movilidad, la creación de servicios de inspección ambiental en la industria contaminante, el fomento de eléctricas municipales o cooperativas de distribución de energía o la necesidad de generar dos empleos por cada empleo perdido en la minería y las térmicas. Pero también ha sido distintivo la vinculación entre transición energética y lucha contra el oligopolio eléctrico, los ‘beneficios caídos del cielo’ o la pobreza energética. En materia industrial, se han afrontado aspectos como las leyes contra las deslocalizaciones y la intervención pública, vía SEPI, en las industrias en riesgo de deslocalización, exigiendo una política industrial nacional que no dependa de los fondos buitre.

9. Hemos aprendido con más claridad cómo funciona la influencia del poder económico sobre el poder político, judicial y mediático

El acoso mediático sufrido por Podemos no ha tenido precedentes en la historia de nuestra democracia. Hemos visto mentir en prime time sobre la (inexistente) financiación de Podemos por Venezuela, dar seguimiento a denuncias falsas lanzadas contra sus dirigentes (un servidor cuenta con 4 denuncias archivadas). Hemos visto fabricar informes falsos por el comisario Villarejo, pero también contra la jueza podemista Vicky Rosell. Hemos entendido cómo los fondos de inversión, la patronal o los grandes bancos y compañías del Ibex 35 intervienen abiertamente sobre partidos políticos y gobiernos. Presiones que admitió el actual presidente en funciones Pedro Sánchez, antes de sucumbir ante ellas y expulsar a Podemos del gobierno. La financiación con microcréditos bancarios y una red de información por medio de las redes sociales ha permitido a Podemos el sobrevivir económica y mediáticamente, una libertad que se ha demostrado efectiva a la hora de, por ejemplo, denunciar el oligopolio eléctrico o las políticas en favor de los bancos. Pero es precisamente esa dependencia de los bancos de PSOE, PP y Cs lo que les impide derogar reformas laborales, frenar el expolio fiscal de fondos de inversión y empresas del Ibex 35, o subir las pensiones.

10. Plurinacionalidad ya no es algo abstracto

El proyecto plurinacional del PSOE de Zapatero fracasó al poco de firmar la Declaración de Santillana en 2003 por las presiones de sus barones del Sur ante el Estatut catalán. De ahí salió el reemplazo de Maragall por Montilla y un repliegue socialista que dura hasta hoy. Desde entonces había quedado huérfana la idea de una España federal que buscase un encaje de Catalunya en el Estado y la igualdad entre territorios con una mejora de la financiación autonómica. Podemos consiguió que se volviera a hablar de plurinacionalidad, entendido como una virtud y no un problema de este país. La valiente Cumbre de Zaragoza en 2017 y las declaraciones continuadas por la solución de la cuestión catalana ayudaron a que un 52,6% de la población se manifieste actualmente a favor de una solución dialogada en Cataluña, situación impensable años atrás, y a que, en tiempos de la revuelta de las banderas, haya todavía puentes políticos abiertos que buscan el entendimiento entre Madrid y Barcelona. A pesar de ello queda como reto en el corto plazo la tarea (no resuelta) de articular una respuesta coherente al reto de la España vaciada y la crisis demográfica.

Conclusión

El ciclo político entre 2015 y 2019 ha sido vertiginoso. Es evidente que no hemos alcanzado la utopía a la que aspiramos. Nuestra presencia en gobiernos ha estado circunscrita a ciudades del cambio y nuestra influencia ha quedado enmarcada en acuerdos presupuestarios y leyes aprobadas en los parlamentos gracias a una indudable presión ciudadana. Pero, en perspectiva, lo logrado excede con creces a los avances sociales que tuvieron lugar entre 2010 y 2015. Nuestra tierra tiene hoy mucho de nosotros y nosotras. Y nada de esto habría sucedido sin la existencia de Podemos. El futuro tiene aún mucho más por conseguir. Pero para eso debemos de tatuar en nuestra memoria lo logrado, para que no consigan hacérnoslo olvidar.