Otras miradas

Hacía el primer Congreso de Vivienda de Catalunya: una victoria para todas

José Mansilla

Observatori d’Antropologia del Conflicte Urbà (OACU)

Si la rosa cuando se abra nos perfumará la vida
Si el amor me da un beso
Y yo me pongo a temblar

¿Qué importancia tiene todo eso mientras haya un desahucio más?

El sociólogo David Madden niega la existencia de una crisis de la vivienda. Para el autor, junto a David Marcuse, del imprescindible libro En defensa de la vivienda (Capitán Swing, 2018) la situación actual de supuesta crisis no deja de ser algo sistémico, propio e inseparable de su consideración como mercancía. Usando la dialéctica marxista, Madden señala que, en lo relativo a esta cuestión, nos enfrentamos a las fricciones generadas por la dicotomía valor de uso vs. valor de cambio, esto es, a la necesidad humana ineludible de la vivienda como lugar por excelencia donde desarrollar nuestra privacidad -lugar de afectos, seguridad y cobijo-, frente a su plena disposición como elemento central del capitalismo financiero internacional. Un fenómeno, además, que se ha visto impulsado por la, cada vez mayor, mercantilización de la vida urbana en general.  Ahora bien, es precisamente esta dinámica conflictual, propia de una de las contradicciones del capitalismo, que la presenta asimismo como potente palanca para aquellos movimientos interesados, desde una perspectiva amplia, en transformar el capitalismo.

Bajo el objetivo de unir a todos aquellos colectivos y entidades, no sólo del ámbito catalán, sino también del resto del territorio estatal, motivados por la lucha por una vivienda digna, se presenta estos días en Barcelona el 1er. Congreso de la Vivienda de Catalunya. El evento pretende ser un lugar de encuentro donde poner en común las experiencias acumuladas durante los últimos años por las entidades convocantes (el Sindicat de Llogateres, la Associació 500x20, Fem Sant Antoni, la Plataforma d’Afectades per la Hipoteca y la Crisi (PAHC) de Sabadell y otras tantas organizaciones), pero también llevar a cabo un balance general y ser capaces, como decía Madden, de poner en marcha un movimiento amplio y organizado vinculado a la vivienda que establezca nuevas y estables alianzas con otros sectores sociales que, en principio, no tienen una vinculación directa con sus demandas, pero sí interés por cambiar el injusto sistema social y económico imperante.

Para todo ello, desde el principio se plantea la necesidad de crear herramientas organizativas que hagan viable trabajar de forma colectiva y conjunta, evitando, en la medida de lo posible, la actual atomización, así como los encuentros y movimientos puntuales. Se trataría, pues, de concretar planteamientos comunes y sinergias que permitan poner en marcha acciones y trazar políticas que permitan avanzar hacia la victoria de todas o, como dice la canción de Nacho Vegas que encabeza el presente texto, que no haya un desahucio más.