Otras miradas

El machismo organizado que se vota

Muchas veces, los que se niegan a admitir el concepto "patriarcado" me responden airados: "¿pero es que crees que los hombres se organizan cada mañana para dañar a las mujeres?". Al margen de recomendar la lectura de La Creación del Patriarcado de Gerda Lerner (para hablar, hay que venir aprendido) hoy, ante las elecciones que tenemos encima, sí quiero dar muestra de cómo se organiza políticamente el machismo. Lo que estamos viendo no es cosa de un grupo de machistas aislados con unos escaños en el Congreso de los Diputados, sino que esto va más allá: es organización, son planes definidos y estrategias financiadas.

Podíamos tomar varios puntos de partida, pero lo haré desde que el Vaticano, allá por los años 90 y muy ofendido por el concepto "género" que se expuso en las Conferencias sobre la Mujer de la UNESCO, desarrolla su teoría contra la "ideología de género".  Desde entonces, asociaciones y partidos de derecha católicos y apostólicos han repetido como un mantra este concepto. No es tan disparatado que empiece por aquí cuando hace unas semanas, en una conversación entre Ortega Smith (Vox) y Almeida (PP), el alcalde de Madrid respondió: "Sabes perfectamente que no comparto la ideología de género". Después de más de 30 años, siguen con la misma idea.

Partimos, pues, de una evidente alianza entre la religión y la derecha y ultraderecha (tampoco nada novedoso) pero que ven en el feminismo y en la reflexión entorno al género una amenaza al concepto tradicional de familia. De ahí todas las declaraciones que representantes de la Iglesia católica han realizado en contra del aborto, a la que se suman grupos que se definen "provida" (cuando la vida de las mujeres que necesitan abortar las da igual, hasta el punto de que muchas mueren por no poder hacerlo en condiciones de seguridad) y que, además, también están en contra de los derechos LGTBi, que suponen otra amenaza para el concepto de familia.

Basta leer también a la antropóloga Martínez Martorrell, en su ensayo Capitalismo y cuerpo, para reflexionar de nuevo sobre cómo el sistema económico capitalista se sostiene gracias a la división del trabajo por sexos. Cómo sin el trabajo doméstico en los hogares, por parte de las mujeres, el sistema no podía haber prosperado porque constituye una mano de obra gratuita que mantiene a la familia y su desarrollo. De la misma forma que, en el trabajo fuera del hogar, el sistema también prosperó (y prospera aún) porque las mujeres constituyen una mano de obra más barata en parte. Para que esto funcionase desde el principio, la autora explica dos hechos clave: la caza de brujas y la institucionalización del matrimonio por parte de la Iglesia.

Es decir, durante décadas, durante siglos, se ha trabajado en la construcción del mundo que llega hasta nuestros días, y eso es política, es un sistema económico e ideológico que se crea para todo "funcione" como está previsto. Y es un sistema que se legitima a través del voto, por supuesto. De ahí que desde las primeras sufragistas y la reivindicación de los derechos humanos de la mujer, al feminismo se le bañara en el estigma y la crítica. No debe extrañar, en un repaso por la historia, la buena alianza entre franquismo e Iglesia, la Sección Femenina y todo aquello que limitó los derechos de las mujeres. Hoy día hemos avanzado, pero ese poso quedaba. Y ese poso es el que está creciendo a través de la estrategia política para comprometer el avance de leyes democráticas a favor de la igualdad.

Ya desde los 70 se origina en Estados Unidos el movimiento de los "Derechos del Hombre", porque se consideran víctimas de las vindicaciones de las mujeres. Estos grupos están vinculados, en su relato y esencia, además, con el supremacismo blanco. Como explicaba el Instituto Español de Informes Estratégicos, tras la victoria de Obama y en la recesión económica, rebrotaron grupos de extrema derecha en EEUU con un discurso basado en el ataque a la "inmigración, y con preocupaciones como la baja fertilidad de las mujeres blancas". ¿Esto no recuerda a la estrategia de Casado (PP) en la anterior campaña electoral?

Hace unos días, uno de los líderes más notables del Partido Popular, Mayor Oreja, decía que "todo este desorden que estamos viviendo arranca el día en el que se legaliza el aborto". (Cómo no, las mujeres como culpa de todo, que bien claro lo dejaba la Iglesia por escrito desde Eva y Adán). No debe de extrañarnos cuando, desde el 2013, el ex ministro fundó One of Us, que reúne a casi todas las asociaciones en contra del derecho al aborto. En los "10 principios" de este grupo, recalcan que "la Unión Europea debe ser la expresión de un conjunto de valores basados ​​en raíces judeo-cristianas". Y en ello están, adentrándose, como lobby en las instituciones europeas para crear sus golpes de efecto.

De hecho, en otras ocasiones ya hemos hablado de la llamada Agenda Europa, un grupo que desde 2013 empezó sus reuniones entre EEUU y Europa para trazar una agenda de políticas que restauren "la ley natural", es decir, que la única unión posible entre dos personas es la de hombre y mujer con el fin de procrear. El documento recogía que la 'ley natural' se ha visto afectada por "una revolución cultural" donde "el acto sexual se disoció de su propósito principal, la procreación". Es decir, que lo del placer, vamos a dejarlo...

Para que este discurso crezca y cale, se valen de organizaciones conservadoras que, "casualmente" aumentan en sus ingresos. Entre ellas, la más conocida y cercana para nosotros es "HazteOír", que en su propia web se puede leer en el mismo logo "Víctimas de la ideología de género". La misma asociación que hace unos años premió al líder de Vox, Abascal. Hace unas semanas, eldiario.es ofrecía esta información: "En 2008, HazteOír declaró unos ingresos de 357.000 euros. En las últimas cuentas publicadas en su web, las de 2017, ya eran cerca de 2.500.000 euros, siete veces más que nueve años antes. Su filial internacional, CitizenGo, pasó de ingresar 76.600 euros en 2013 a 1.146.000 euros en 2015, año de sus últimas cuentas disponibles en el Registro Nacional de Fundaciones".

Hay que recordar que Hazte Oír ya no es de "utilidad pública", pero que sí que lo fue cuando se declaró como tal en 2013, bajo el exministro del Interior del Partido Popular, Jorge Fernández Díaz. Recuerden que Vox son los cachorros del PP y entenderán de su estrategia y discurso. Nacieron ya aprendidos.

De igual forma, el reportaje de eldiario.es recuerda que One of us surge al amparo de la Fundación Valores y Sociedad, creada en 2011 por Mayor Oreja. En el reportaje se detalla que "según las cuentas depositadas en el Registro Nacional de Fundaciones, hasta 2015 el grupo había invertido más de 150.000 euros en la iniciativa. La mayoría de ese dinero, a su vez, había sido recabado por Mayor Oreja a través de sus buenas relaciones con diferentes fundaciones y empresas, con las que ha ido cerrando convenios de colaboración por valor de 267.00 euros en esos cinco años".

Un último apunte. Desde 2007 en Estados Unidos ha crecido un movimiento en contra del derecho al voto por las mujeres. En el libro ¿Por qué las mujeres disfrutan más del sexo bajo el socialismo?,  se recoge cómo en ese año una analista de derechas dijo en una tertulia: "Si eliminásemos el derecho al voto de las mujeres, no tendríamos que volver a preocuparnos por más presidentes demócratas". Quizás pronto veamos reflexiones parecidas desde aquí.

Cuando votemos este fin de semana seamos conscientes de que hay una organización detrás en contra de los derechos de las mujeres y derechos LGTBi. Cuando votemos este fin de semana pensemos si ser cómplices de la organización machista o avanzar en una sociedad que no tolere la vulneración de los derechos humanos. Por lo tanto, cuando algunos me preguntan, como decía al principio: "¿pero es que crees que los hombres se organizan cada mañana para dañar a las mujeres?", les digo: sí, por supuesto, hombres y mujeres machistas se organizan, financian, fortalecen y alimentan el machismo y crean estrategias para que su ideología sea más fuerte a través de la política y condicionen las leyes de sus países. Sí, el machismo está creciendo, está ahí y por eso en estas elecciones votar sigue siendo decisivo.  Que luego no vengan las lamentaciones.