Otras miradas

Soria: Entre el Amazonas y Abu Dabi

Cerca de 8.000 kilómetros separan Soria del Amazonas en una dirección y  aproximadamente otros 8.000 la separan de Abu Dabi en la opuesta. Pero, en un mundo global, Soria podría entenderse como un punto de intersección equidistante de ambos, dibujando una bisectriz cuya ‘x’  indica el foco sobre el que debe reflexionar la acción por el clima.

Dejemos de mirar sólo aquellas instantáneas de centros colapsados, tráfico, grandes urbes y polución y, como si en Soria estuviéramos, abramos la mente a un horizonte más despejado y asomémonos a una ventana de oportunidades para las personas y para los territorios, a un balcón con más de 400.000 hectáreas de masa forestal. No es el gran Amazonas, obviamente, pero sí es nuestro pequeño ‘Amazonas’ y la suma de muchos árboles es lo que acaba dibujando un bosque.

Pero, además, aún en ese mirador, dejemos la mente volar hacia el año 2050 cuando, según la Comisión Europea, el uso de fuentes de energía renovables debe superar el 60% para poder llegar al objetivo de emisiones netas nulas.  Entonces entenderemos que Soria sí puede ser el nuevo Abu Dabi con agua, sol, aprovechamientos maderables y mucho aire.

Nadie, salvo incorregibles negacionistas, discutiría, por lo tanto, que el Amazonas es el pulmón del planeta y que su supervivencia es esencial para la de todas las personas que lo habitamos. Tampoco nadie podría rechazar que Abu Dabi ha sido y es el motor ‘fósil’ de le economía mundial y que la dependencia internacional de los combustibles es incuestionable.

Pero… ¿y Soria?, ¿De verdad que nadie va a reflexionar sobre el papel de Soria y todas las Sorias? ¿Nadie va a apostar por cuidar cada pequeño Amazonas? ¿Nadie va a invertir en los nuevos Abu Dabi de las renovables?  Nuestro modelo debe servir, por lo tanto, de punto de inflexión para entender el papel de las pequeñas y medianas urbes en la lucha contra el cambio climático, deben ser miradas como una solución y como ciudades aliadas, entendidas como un verdadero ‘balón’ de óxigeno literario y literal y como un destino prioritario de inversión porque ninguna sostenibilidad ambiental es posible si primero no existe una sostenibilidad humana. Y ahí, en este equilibrio, entra la economía circular que permite esta apuesta por los recursos propios que fijan población, sostenibilidad humana, y con ella alimentan el territorio, sostenibilidad ambiental.

Soria y otras Sorias deben ser a las grandes urbes lo que el Amazonas es al Planeta y, por ello, precisa de atención, tanto en la agenda política, y por eso queremos estar en esta Cumbre, como en la económica cuando se diseña las acciones y se aprueba la financiación para actuar contra el cambio climático.

Para entenderlo de una forma sencilla, podemos hablar de una Soria proactiva y comprometida con el entorno y que pone en marcha medidas concretas para la reducción de emisiones, auditadas cada año. Pero también podemos hablar de su rol de provincia que ‘exporta’ oxígeno con más de 400.000 hectáreas forestales, más de 30.000 sólo en el término de Soria capital, de las que más de 140.000 están verificadas liderando el ranking de Castilla y León e, incluso, sumando más que toda Asturias y Cantabria juntas, según los datos de PEFC de la memoria de 2018.

Esta masa forestal hace además que la generación de energía por biomasa sea ya una realidad con una red de calor promovida por la empresa REBI en la ciudad que llega a más de 16.000 sorianos, casi un tercio de la población, con una central térmica que suministra 80 GWh/año, de manera que se ahorran más de 28.000 Tm/año en emisiones de CO2, utilizando combustible local y creando puestos de trabajo en la zona.

Pero si hablamos de energía eólica, según datos de APECYL, la provincia dispone de 40 parques en funcionamiento y genera 1178 mw, duplicando y triplicando a cualquiera de las otras provincias de Castilla y León salvo Burgos.

El liderazgo de Soria en energías limpias queda también patente si pensamos en energía solar y no sólo por sus 2.821 horas de sol al año, según los últimos datos del INE, sino por la apuesta de empresas como Solaring, considerada líder mundial, con una producción anual que ha alcanzado la cifra acumulada de 544 GWh lo que en términos económicos se traduce en 17,29 millones de euros generados durante el año 2018 y un total de ahorro de emisiones de unas 234.000 toneladas de CO2.

Con este pequeño esbozo, parece claro que estas ciudades y territorios intermedios tienen que tener voz, tenemos que tener voz en una acción contra el clima y no podemos pasar ni como convidados de piedra ni ser invisibles. El "no dejar a nadie atrás" de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible se asienta en esta recortar diferencias entre territorios y en trabajar alianzas. Nosotros estamos preparados, tenemos soluciones, pero también necesitamos compromisos. Si la tala indiscriminada de árboles en el Amazonas hace que nos duela el planeta, el olvido de las distintas Sorias que se reparten por el mundo, impedirá aliviar esas heridas.