Otras miradas

Sí estáis solos

Anita Botwin

Manifestación de apoyo a los tres exjugadores de la Arandina, condenados a 38 años por agresión sexual a una menor de 15 años y como cooperantes necesarios en las de los otros, en la Plaza Mayor de Aranda de Duero (Burgos). EFE/Paco Santamaría
Manifestación de apoyo a los tres exjugadores de la Arandina, condenados a 38 años por agresión sexual a una menor de 15 años y como cooperantes necesarios en las de los otros, en la Plaza Mayor de Aranda de Duero (Burgos). EFE/Paco Santamaría

"El patriarcado es un juez, que nos juzga por nacer y nuestro castigo es la violencia que no ves".

Así arranca la letra creada por el grupo chileno feminista Las Tesis, que ya ha dado la vuelta al mundo, viralizando la sororidad  en forma de performances, replicando la primera que tuvo lugar con motivo del 25 de noviembre, Día Internacional Contra la Violencia Machista.

Mientras este movimiento performance se ha hecho imparable, otros siguen justificando a los violadores y maltratadores. Y es que la tarde del sábado se concentraron unas 400 personas en Aranda del Duero en apoyo a los agresores sexuales de una menor. Uno de los lemas de la convocatoria a favor de los tres encausados, decía así: "No estáis solos".

Mientras escribo estas palabras no doy crédito a lo que está sucediendo. Me temo que en un momento álgido del movimiento feminista, en el que a nivel mundial, mujeres de toda condición, raza, género, situación social y origen, salimos a las calles para seguir peleando por nuestros derechos; por otro lado se encuentra una contrarreacción que llevamos años  sufriendo, pero que está llegando a límites preocupantes.

Pero sí, sí estáis solos. Menos de 400 personas os apoyaron. El resto, la gran mayoría estamos del lado de la víctima, igual que lo estuvimos con la víctima de La Manada o de Manresa, y lo seguiremos estando con tantas como por desgracia, tenga que ser. La Justicia tampoco ha estado con vosotros, porque por mucho que queráis seguir engañando, violar a una menor, es violar a una menor y lo triste es que no se os caiga la cara de la vergüenza al apoyarles.

Sí estáis solos, porque vosotros sois ruidosos y molestos, pero sois cada vez menos. Sí estáis solos con vuestros discurso de odio retrógrado en pleno siglo XXI. Vosotros cada vez sois menos y nosotras cada vez somos más y estamos cansadas, y estamos enfadadas y no vamos a seguir soportando más violencias.

Y a pesar de eso NO, no todo debe permitirse. Estamos normalizando situaciones que están llegando demasiado lejos. No. No todas las manifestaciones son legítimas. Las manifestaciones del Ku Klux Klan contra los derechos de los afroamericanos no eran legítimas y a día de hoy son duramente penadas. Las manifestaciones mostrando apoyo a un grupo de violadores no pueden ser legítimas porque atentan contra los derechos humanos, contra la dignidad de la víctima, que vive además en el mismo lugar en el que tienen lugar los hechos.

Jamás pensaríamos que en nuestro Congreso entrarían 52 diputados de extrema derecha. Y han entrado. Discursos xenófobos, machistas, racistas, supremacistas, arcaicos e incendiarios, discursos de odio, discursos en las puertas de los Centros de Menores no Acompañados, donde además hubo un atentado posterior, que a día de hoy sigue sin esclarecerse. Me pregunto, ¿hasta dónde les vamos a dejar entrar? Desde la sociedad civil organizada debemos hacer frente a todo este tipo de ataques. Y especialmente desde los medios de comunicación masivos, en los que se ha hecho una campaña completamente desproporcionada, regalándoles minutos, sirviendo de altavoz para captar cada vez más votantes. Los mismos periodistas, deberían- deberíamos plantarnos y no cubrir nada más de todos ellos. Silenciarlos. Su discurso se expande como un virus y no estamos siendo capaces de frenarlo. Y no es un virus fácil de sanar, porque el daño que hace socialmente es irreparable y difícil de reconstruir.

En el caso Arandina, se debe anteponer socialmente los derechos de la menor y la protección a la infancia recogida en nuestra Constitución. Me pregunto qué clase de sociedad estamos construyendo en la que se cuestiona a la víctima y se da crédito a unos hombres que han cometido varios delitos contra ella. Aunque sean pocos, y aunque estéis solos.

Tenemos por delante un gran trabajo desde la sociedad civil y especialmente desde el feminismo para responder a estos ataques. Es necesaria hacer pedagogía, desmontar todos los bulos y fakes de los que se alimenta el machismo; desde las famosas denuncias falsas hasta la falsedad de que el hombre está desprotegido por la ley.

Escribo estas líneas desde el enfado, la incomprensión, la frustración, pero sobre todo desde la rabia transformada en lucha y en fuerza para que entre todas y todos podamos poner fin a la intolerancia y a los dicursos de odio.