Otras miradas

Elecciones Taiwán 2020 (I): ¿Qué está en juego?

Xulio Ríos

Director del Observatorio de la Política China. Autor, entre otros, de ‘Taiwán, el problema de China’ (La Catarata, 2005)

Varias personas pasan junto a una bandera en apoyo de la independencia de Taiwán, en el distrito comercial Ximending en Taipei. REUTERS / Ben Blanchard
Varias personas pasan junto a una bandera en apoyo de la independencia de Taiwán, en el distrito comercial Ximending en Taipei. REUTERS / Ben Blanchard

Taiwán celebrará el 11 de enero unas elecciones presidenciales y legislativas de gran trascendencia. Está en juego no solo el destino político inmediato de la isla sino también el rumbo futuro de su actual estatus.

La República de China (o Taiwán), de una extensión similar a Galicia pero ocho veces más poblada, es la 21ª economía y el 18º exportador más grande del mundo. Además, no sólo es el centro de la cadena de suministro de semiconductores a nivel global, sino que también ha sido elogiada como una de las cuatro economías súper innovadoras del planeta, junto con Alemania, Estados Unidos y Suiza, por el Foro Económico Mundial. Taiwán es el único país asiático (de 25) considerado "abierto" por Civicus Monitor, una consultora que rastrea el respeto por las libertades fundamentales en 196 países.

Para las presidenciales disputarán tres fórmulas, incluyendo la del oficialista Partido Democrático Progresista (PDP) integrada por la actual presidenta Tsai Ing-wen y Lai Ching-te; la del opositor partido Kuomintang (KMT) formada por el actual alcalde de Kaohsiung, Han Kuo-yu, y Chang San-cheng; y la del también opositor Partido el Pueblo Primero (PPP) integrada por James Soong y Sandra Yu.

En las legislativas concurren diferentes fuerzas que abarcan un amplio espectro ideológico. Este puede resumirse en tres bloques principales: soberanistas (o verdes), que atraen el voto independentista y tienen un claro posicionamiento anti-chino; nacionalistas (o azules), partidarios del statu quo y defensores del "Consenso de 1992" (solo existe una China que admite dos interpretaciones, es decir, la República de China y la República Popular China) y una tercera fuerza (los blancos), entre los cuales podemos hallar formaciones de signo anti-chino (Partido del Nuevo Poder) y pro-chino (caso del Partido el Pueblo Primero). El PDP ha disfrutado en los últimos cuatro años de una mayoría absoluta estable, la primera de su historia democrática, en el Yuan Legislativo.

En términos generales, el campamento pan-azul liderado por el KMT tradicionalmente ha obtenido más apoyo en el norte de Taiwán, mientras que el campamento pan-verde liderado por el DPP ha dominado en el sur. El centro de Taiwán ha sido la región más probable para oscilar entre los dos campos. Sin embargo, esa sabiduría convencional no se mantuvo en las elecciones presidenciales de 2016 ni en las elecciones locales del 24 de noviembre del año pasado. Taipéi y Taoyuan en el norte, Taichung y el condado de Changhua en el centro y Kaohsiung en el sur serían los principales indicadores de si las preferencias de los votantes están cambiando y en qué dirección. Como el municipio especial más grande de Taiwán, la ciudad de Nueva Taipéi juega un papel clave en todas las elecciones presidenciales directas. El condado de Taipéi se convirtió en el municipio especial de la ciudad de Nueva Taipéi el 25 de diciembre de 2010 y en la ciudad más poblada de la isla.

Taiwán es un Estado de hecho, pero no de derecho, apenas reconocido por 15 estados en el mundo. Más del 27 por ciento de los taiwaneses apoyan la independencia, según una encuesta publicada por el Consejo de Asuntos Continentales (MAC) a finales de octubre. Según sus datos, el 21,7 por ciento de los encuestados prefiere mantener el "statu quo", pero quiere que Taiwán sea finalmente independiente, mientras que alrededor del 6 por ciento considera que debe declarar su independencia lo antes posible. El apoyo a la independencia alcanzó el nivel más alto desde que el consejo comenzó estas encuestas en abril de 2010. Por el contrario, el 1,4 por ciento espera que Taiwán se reunifique con China "lo antes posible", mientras que el 8,9 por ciento quiere mantener el "statu quo" por el momento, pero anhela una eventual unificación. Según la encuesta, un 89,3 por ciento de los encuestados se opone al marco de "un país, dos sistemas" sugerido por el presidente chino Xi Jinping para gobernar los lazos a través del Estrecho, en comparación con el 75,4 por ciento de una encuesta similar en enero del pasado año.

De Hong Kong a Taiwán

La importancia de los comicios deriva también del impacto en ellos de las protestas en Hong Kong y del mensaje que Taipéi quiere enviar a China continental y al mundo a propósito de si desea o no salvaguardar su soberanía de facto. Ello va a depender de la participación y del sentido del voto. Una victoria clara del PDP puede acentuar las actuales tendencias en la isla, con alta probabilidad de que se repita escenario en 2024 y 2028. Tal hipótesis y la realidad que reflejaría el sentimiento taiwanés podría representar una poderosa dificultad a la que Beijing no tendría más opción que hacer frente para imaginar otro horizonte, unificador, en 2049, tal y como anhela Xi Jinping.

El estrecho de Taiwán es posiblemente uno de los puntos más peligrosos del planeta. La inestabilidad ha ido en aumento y se agranda a medida que el equilibrio de poder se inclina a favor de Beijing. Hay quien piensa que la cuenta atrás ha comenzado y que existe ya un cronograma para la conquista de Taiwán. En esa línea apuntaría la reforma militar china de 2016, con el declarado objetivo de preparar al Ejército Popular de Liberación para "luchar y ganar futuras guerras".

El Consejo de Relaciones Exteriores, con sede en Nueva York, catalogaba recientemente una crisis entre EEUU y China sobre Taiwán como una contingencia posible en 2020, junto a la confrontación en las áreas marítimas en disputa en el Mar de China meridional.