Otras miradas

Las clases de felación

Marta Nebot

Periodista

Cuando te pillan desprevenida en una tertulia política con "las clases de felación", todo se desbarajusta. No sabes de qué te hablan y, de repente, te encuentras diciendo cosas tan peregrinas como que al menos lo llamen "presuntas clases de felación". En medio de esa tormenta no paran de nombrar al pobre "niño" que denunció los hechos y que se fue a su casa "humillado." Y  tú, pobre mortal, que no sabes de qué te hablan, salvo que lo hace alguien que patrocina "el pin parental", defiendes al profesorado de este país y a la imprescindible educación sexual y sentimental de nuestros niños porque sabes, como admitieron todos los partidos políticos hasta que llegó VOX, que es la manera más efectiva de pelear contra el machismo, contra la violencia de género, contra las agresiones sexuales, contra las masculinidades castradoras, contra la homofobia, en definitiva, contra lo más rancio de este país, contra lo que se acordó luchar en el único pacto de Estado realmente trascendente de esta democracia.

Y mientras te niegas a darle crédito, sin saber ni de qué te habla, rezas, aunque seas atea, porque llegue pronto la publicidad para buscar la información y ruegas, más todavía, porque luego tengas la oportunidad de desmentirle con los datos.

Y tu primera plegaria es escuchada, porque ahora en televisión ningún debate dura más que el planteamiento y, entonces, descubres que el vendedor del veto parental llamaba "niño" a un chaval de 17 años que estudia en un instituto de un pueblo de Almería (Huércal–Overa); que en "la clase de felación" lo que hacían era analizar la pornografía porque en España los niños acceden a ella, de media, a los 8 años y la consumen de manera generalizada desde los 14; que había cuatro profesores más en el aula mientras se impartía la clase;  que el taller forma parte del programa de prevención de violencia de género, aprobado por el pacto de Estado que podría cambiar cosas importantes y que la profesora en cuestión, Davinia Simón, ha declarado a EFE: "Estoy paralizada, no quepo en mí" y ha relatado los hechos.

"Pedí dos voluntarios -un chico y una chica- para intentar explicar la cosificación y la relación no simétrica en las imágenes porno que ven. Les pregunté cómo comienzan las películas porno y eso -la felación- salió de ellos mismos. Los dos chicos hicieron un cambio de rol pero ni se tocaron, ni hicieron gestos obscenos", dice, y añade que "nadie gesticuló, ni hubo movimientos de felación, era hablándolo". "Además, hicimos la misma charla unos días antes en otro centro de la provincia y nos dieron la enhorabuena", señala la trabajadora de la empresa "Formación Vida", que da estos cursos.

La presidenta del AMPA del IES Cura Valera de Huércal-Overa, Carmen Montalvo manifestó, según La Vanguardia: "Madres y padres estamos unidos y hemos decidido iniciar el procedimiento estipulado en estos casos, que consiste en poner lo sucedido en conocimiento de la Delegación de Educación, instándole a la adopción de medidas y, cuando lo haga, las estudiaremos y obraremos en consecuencia". A lo que añadió "su indignación, como madre".

Sin embargo, otra presidenta del AMPA del mismo IES Cura Valera, Mari Carmen López,  declaró, según La SER: "Cada padre y cada madre piensan de una manera y desde el AMPA no nos vamos a pronunciar" y ha añadido:  "No hay consenso ni entre los propios alumnos sobre lo que ocurrió". Prueba de ello es que, según la Cadena Ser también, después de una reunión de más de dos horas entre responsables del centro y de la Asociación de Padres, no pudieron sacar conclusiones.

Aquí van las mías: un padre en un pueblo de Almería preguntó a su hijo de diecisiete años, a la hora de comer, que qué tal hoy en el instituto y el chaval le contestó: "Me han humillado en clase", porque le habían pedido, presuntamente, que se pusiera de rodillas delante de una chica, después de que ella hiciera lo mismo, para que él y sus compañer@s entendieran la relación de sumisión que supone arrodillarse ante alguien. El padre, en lugar de explicarle a su hijo lo que no había entendido, se fue a protestar al director del colegio. No sabemos si le preguntó a su hijo cuánto porno ha visto, ni cómo concibe el sexo. Sí, que se pretende que padres como éste tengan derecho a vetar, con su pin, lo que sus hijos deben aprender en los centros escolares. También, que un episodio así se manipula hasta convertirlo en "clases de felación para niños", un trapo que ondear en las televisiones para hacer política con mentiras que azuzan los más bajos instintos, mezclando en un cóctel obsceno sexo e infancia.

Para terminar, solo me queda informar de que mi plegaria más fuerte no fue escuchada (no tuve la oportunidad de dar todos estos datos en la tertulia de marras) y por eso escribo este artículo. En la tele los debates vuelan y éste, como tantos, se quedó en el aire. Eso sí, la audiencia de ese día fue buenísima.