Otras miradas

Coronabismo

Javier López Astilleros

Documentalista y analista político

Una mujer marca en un calendario los días de encierro que lleva en su casa en la localidad italiana de San Fiorano, una de las pueblos sometidos a cuarentena.. REUTERS/Marzio Toniolo
Una mujer marca en un calendario los días de encierro que lleva en su casa en la localidad italiana de San Fiorano, una de las pueblos sometidos a cuarentena.. REUTERS/Marzio Toniolo

La política del miedo es efectiva para combatir una enfermedad desconocida parecida a una gripe. Es el momento de aunar los criterios y atajar el pánico de las empresas y las familias. El miedo es más libre que la libertad.

Este pánico es comparable al del verano de 1983, cuando apareció el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). Había rumores de que la sangre infectada se transmitía por la picadura de un simple mosquito, lo que podía desencadenar un Armagedón sanitario. Además, se convivía con el temor a un ataque nuclear de la extinta URSS sobre el mundo libre.

Hoy hemos dado un paso más hacia la ciencia ficción de masas. Causa más impresión la reclusión de millones de individuos, que los afectados. Hay quien propone un gobierno de concentración, pero eso asusta tanto como Fuego Nórdico, el gobierno ultraderechista en V de Vendetta

Como una nueva recesión se aproxima, provocada por un accidente de la naturaleza, no hay que tocar la reforma laboral, y bajar los impuestos, tal y como señala Casado y ya ha anunciado Trump.

A todo este caos se une las próximas elecciones a emperador, por lo que no se descartan desastres inminentes; una nueva invasión, un horrible atentado, abusos sexuales masivos, plagas de insectos incontrolados, y otras locuras.

Es cierto que estamos en una situación excepcional: la concentración de la sociedad aterrorizada en un estado de cuarentena internacional no necesita de un gobierno de concentración, pues la masa se gobierna a sí misma: llena los carros de la compra y protege a los suyos.

Quaranta giorni (cuarentena), era el periodo que los tripulantes de los barcos que arribaban a Venecia tenían que pasar en el puerto antes de pisar tierra. También la mascarada veneciana se canceló hace unas semanas, al igual que se cerró el puerto de la bella signora en 1348, ante la llegada de la peste.

Hoy el cordón profiláctico se extiende a todos.

Quedan ¡prohibidos los desplazamientos en toda Italia!, excepto si están justificados. La policía y las patrullas militares vigilan armadas las entradas de las urbes, y recuerdan a ese Marruecos antiguo, donde cada pueblo era como un estado controlado por la policía.

Los motines en las cárceles que hoy se producen representan un deseo de libertad, el sueño de que el Estado se desvanecerá y los presos renacerán sin penas. Es un buen momento para obviar las deudas, desaparecer de las obligaciones fiscales, sentir la vida fresca, soñar con todas las conspiraciones imaginables hasta encontrar el bálsamo de fierabrás.

La capacidad de sugestión es mucho más poderosa que la expansión del virus. ¿Hay alguien que no haya sentido los síntomas gripales durante estos días?

Los mercados estás dañados y los créditos peligran. Incluso hay empresas que ya plantean ERES. Tal vez sea buen momento para nacer de nuevo.