Otras miradas

Frente al coronavirus: más conciencia y menos racismo

Una mujer con mascarilla pasa junto a un restaurante chino cerrado, en el barrio madrileño de Usera. REUTERS/Juan Medina
Una mujer con mascarilla pasa junto a un restaurante chino cerrado, en el barrio madrileño de Usera. REUTERS/Juan Medina

Hace dos días presencié una situación de racismo que me dejó perpleja. Estaba comprando el pan en una tienda de alimentación cerca de mi casa regentada por ciudadanos chinos.

Como en muchas otras, el dependiente tenía el mostrador cubierto de un plástico y me estaba atendiendo con mascarilla y guantes. Hablábamos del coronavirus, como no, y entonces entraron dos chicos jóvenes a comprar unas litronas.

Cuando entraron y vieron al dependiente con toda la parafernalia empezaron a increparle. Le culparon de que el coronavirus hubiese llegado a nuestro país y le decían sin parar "lo habéis traído vosotros".

Imagino que esta gente no entiende que los virus no saben de fronteras ni discriminan por la nacionalidad. Imagino que tampoco sabían que al lado de dónde se encontraban, algunos de esos "culpables" habían estado repartiendo mascarillas en la puerta del metro a ciudadanos españoles. Sí, sí, a españoles y españolas. E imagino que tampoco sabían que China ha ofrecido ayuda a Italia y a España para superar esta crisis.

En su discurso sólo había odio y supongo que mucha, mucha ignorancia. El mismo odio que vertió Ortega Smith en su último discurso en Vistalegre sobre las personas migrantes, mientras abrazaba y daba la mano a sus compatriotas a sabiendas de que tenía síntomas.
Ese odio traducido en racismo que no detiene el virus, pero que consigue que dos chavales echen la culpa a una persona que, como tú y como yo, no tiene la culpa de nada de lo que ha pasado.

En el otro extremo tenemos a miles y miles de personas concienciadas. Gente que de forma altruista se queda con los hijos de aquellos que no pueden teletrabajar, personas que se ofrecen a hacer la compra a los ancianos para que no salgan de sus casas, ciudadanos y ciudadanas que no salen a la calle para intentar reducir la curva de contagios…

¿En qué nos va a ayudar el odio? ¿Qué sacamos de bueno del racismo? ¿Acaso esos sentimientos van a cuidar de las personas con más riesgo? ¿Van a encontrar una vacuna? ¿Van a ayudar a que se desarrollen antivirales? La respuesta es no.

Por eso, frente al coronavirus: más conciencia y menos racismo, sólo así podremos salvarnos.