Otras miradas

“El caos también somos nosotros”

Sergi Tarrés

Licenciado en Comunicación Audiovisual y asesor político de ERC

Revista 'Hermano Lobo'
Revista 'Hermano Lobo'

El 2 de agosto de 1975, el ilustrador Ramón dibujó la portada del semanario" con una imagen muy elocuente: un político en el púlpito gritando lo de "¡o nosotros o el caos!" a lo que el pueblo, masivamente concentrado en la plaza, le contestaba con un estruendoso "¡el caos! ¡el caos!", y el diligente dirigente espetaba, raudo y veloz, un locuaz "es igual, también somos nosotros".

En 1975 había un gobierno entestado en empezar a fabricar uno de los más "formidables" andamios institucionales basados en la lógica lampedusiana para hacer aquello de la "Transición". Aquella viñeta de Hermano Lobo bien serviría hoy, en un contexto diferente. Si bien el apelar al orden versus al desorden es algo típico de los gobernantes, nunca como ahora, ha quedado acreditado que es una figura retórica puramente propagandística.

El primer gobierno de coalición de la historia reciente del Estado Español se ha encontrado de bruces con una crisis brutal, imprevista y global. Y se la ha encontrado sin estar rodado, sin tener trabados sus propios mecanismos de coordinación interna ni de comunicación externa. Cabe decir que está siendo una buena prueba de carga para el gobierno, quizá la más dura de las más duras a las que se pueda hacer frente.

Esta observación, si bien puede tomarse como un cierto desagravio, también debe tomarse como un aviso. Una emergencia como la actual que precederá a la crisis económica y social más bestia vivida en generaciones es algo que conlleva ingentes incertidumbres que inundan las almas de las personas. Esto no hace más que empeorar lo que tenga que venir. Un Gobierno que lidere no puede someterlas a sus propias incoherencias y discrepancias que se manifiestan en forma de constantes rectificaciones públicas.  Y menos de recibo es aún que se nos diga que la única manera de hacer las cosas es la suya – o en aquello en lo que, al menos, sí están de acuerdo- y que la alternativa es, como no, el caos. ¡Cualquiera diría que sin estado de alarma los ERTE no se cobrarían, o los autónomos no recibirían los ICO o no habría manera de conseguir aplazamientos de las hipotecas! ¡Oh, wait! ¿esto no es lo que está ocurriendo precisamente?

Absolutamente todas las medidas sociales podían ser aprobadas por decreto, ligarlo a la excepcionalidad de alarma es una arbitrariedad como cualquier otra. Total, pura propaganda al viejo estilo "o yo o el caos".

Ni el estado de alarma soluciona nada per se ni hay una sola manera de hacer lo que se quiere hacer (y ojo, nadie tiene tampoco un manual). A la vista está si miramos como lo han hecho otros países dejando las "desescaladas" en manos de las autoridades locales y respetando, de verdad, la autonomía de aquellos que gestionan lo más cercano. Y allí paz y después gloria.

Menos lecciones, menos propaganda, más política y más y mejor técnica comunicativa. No se trata de hacer tres ruedas de prensa al día y dos encíclicas presidenciales a la semana, se trata de ser claros y que se entienda lo que se quiera comunicar. Pero para poder hacer eso, primero, tienen que dejar de ser el caos.