Otras miradas

Accesibilidad Cognitiva: el derecho a comprender

Olga Berrios

Coordinadora de Accesibilidad Cognitiva de Plena inclusión España

El artículo 9 de la Convención de Naciones Unidas de los Derechos de las Personas con Discapacidad insta a los países firmantes a avanzar en la accesibilidad como un derecho que hace posible que las personas con discapacidad y otros colectivos puedan participar y disfrutar del entorno social, cultural, laboral y económico de su comunidad. De ahí que se suela decir que es un derecho llave.

Este miércoles, 16 de junio, el Senado va a discutir una reforma legal que tiene como objetivo reconocer de forma expresa la accesibilidad cognitiva como parte esencial de la accesibilidad universal.

La accesibilidad cognitiva es la cualidad que hace que productos, entornos y servicios sean fáciles de entender. Resulta necesaria su incorporación al marco legislativo para que podamos reivindicar su despliegue. Las metodologías que se utilizan para alcanzarla son, entre otras: la Lectura Fácil, la señalética, los pictogramas, y los diseños de entornos y de tecnología.

Hoy nadie discute, al menos públicamente, la necesidad de instalar rampas, el uso de Braille, o de la Lengua de Signos. Y poco a poco se va tomando conciencia de la necesidad de avanzar en la accesibilidad cognitiva.

Desde hace muchos años Plena inclusión lidera la implantación de la accesibilidad cognitiva en España.  Algunos ejemplos: gracias a un convenio con el Consejo del Poder Judicial, los jueces hacen una versión de las sentencias en Lectura Fácil para personas con dificultades de comprensión (personas con discapacidad intelectual, personas mayores, etc.); varios museos de España ya explican sus exposiciones de forma facilitada y tienen sistemas de señalética para poder moverse en ellos con más facilidad; los programas electorales de los partidos políticos, en la mayoría de las citas electorales, tienen una versión en lectura fácil; hemos desarrollado herramientas digitales con accesibilidad cognitiva para reducir la brecha digital; se han escrito en Lectura Fácil o se han adaptado novelas para el disfrute de la literatura; publicamos ‘Planeta fácil’ una revista digital en lectura fácil, para estar informados de los que ocurre en el mundo; en España se realizan oposiciones para personas con discapacidad intelectual cuyos temarios e información son accesibles cognitivamente, etc.

El lenguaje, el conocimiento y la tecnología se han usado a lo largo de la historia como formas de poder y sometimiento. La opacidad y la falta de respeto de los derechos de personas más vulnerables producen abusos de poder que cuando se descubren nos escandalizan. Siguen existiendo cláusulas difíciles de comprender, ausencia de explicación de los derechos, trámites burocráticos imposibles, obstáculos para el aprendizaje, que se convierten a la postre en diferentes maneras de exclusión.

La accesibilidad cognitiva es una revolución porque reconoce a todas las personas su derecho a saber, a moverse, aprender, trabajar a participar en un entorno comprensible y facilitador, que guía, que acompaña, que ofrece seguridad. Frente a una sociedad laberíntica llena de trampas, de abusos y de opacidad, contraponemos un espacio de equidad, oportunidad y accesible.

La nueva norma supone un avance en relación a la discapacidad, gracias al apoyo del CERMI, especialmente la discapacidad intelectual y las discapacidades del desarrollo: autismo, la parálisis cerebral, etc., pero también representa un vector de transformación social y de avance democrático para las personas mayores, inmigrantes, etc., que tiene especial relevancia tras lo vivido en la COVID 19. Hoy queremos poner en valor la contribución de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo que con su trabajo han hecho posible este logro social.