Otras miradas

Al coco ¿también se le mata con agua y jabón?

Amador Vázquez

Educador. Presidente de la ONG Niños de la Lata y responsable del proyecto El Reino de los Niños en Senegal.

Chicos de la calle, llamados talibé, hacen cola para recibir ayuda y alimentos de una ONG, en Dakar, la capital de Senegal. AFP/JOHN WESSELS
Chicos de la calle, llamados talibé, hacen cola para recibir ayuda y alimentos de una ONG, en Dakar, la capital de Senegal. AFP/JOHN WESSELS

Ni mucho menos frivolizar, pero ¿qué pensarán los niños de corta edad sobre un coronavirus que está determinando sus vidas, qué pensará un talibé confinado en una miserable daara en Senegal?

A los problemas "intrínsecos" de la situación de los niños talibés que atendemos en nuestro centro, niños forzados a la mendicidad por un religioso al que son entregados por su padre a los cuatro años –a veces hasta de menos- desde las zonas rurales más pobres de Senegal, se nos une ahora el problema internacional de una nueva pandemia. Estos niños recorren  las ciudades de Senegal casa por casa, por todos los rincones pidiendo dinero, arroz y azúcar para el marabú y su familia y también la comida que comen ellos mismos. Son los potencialmente mayores y mejores transmisores de esta enfermedad.

Hubo un hecho al poner en marcha nuestro proyecto en Senegal con los niños talibés que abrió mi mente al extraordinario mundo de la salud, de la sanidad. Yo como educador había trabajado muchos años en el estado español con grupos de mi etnia, la gitana, en problemas relacionados con la educación pero al llegar a la ciudad de Rufisque y poner en marcha nuestro centro de atención a los niños forzados a la mendicidad, un problema vital era poner en marcha urgentemente la parte dedicada a la higiene. Observamos con la ayuda de nuestro maravilloso grupo de voluntarios sanitarios, a través de WhatsApp ellos indicaban, que prácticamente todos nuestros niños tenían la sarna. Lavamos y aplicamos las cremas pertinentes y en unos meses lo que pudimos comprobar es que este mal no retornaba porque desde que tenían acceso a lavarse con bastante asiduidad, el agua y el jabón no solo habían matado al bicho sino que, además lo mantenían a distancia.

Es curioso, y por esto creía interesante esta anécdota, que ahora que sufrimos mundialmente esta pandemia y en el Día Internacional del Niño Africano, poner en valor que una enfermedad corriente en los países más pobres tenga el mismo aliado que el gran y catastrófico acontecimiento sanitario de los últimos tiempos.

Debemos agradecer a los dioses o a la providencia, mientras buscamos explicaciones más certeras, que no se hayan cumplido de momento las previsiones de muchos expertos que podemos resumir en la afirmación de John Nkengasong, director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África que calificó tras la llegada del primer caso a África el pasado14 de febrero como "desastre inminente". Si esto llegara a pasar, y pongamos solo por ejemplo a Senegal ¿cómo se puede enfrentar a este monstruoso gigante un país cuya renta per cápita en 2018, según los datos de la revista Expansión, era de 3’43 € diarios mientras en España era de 72’38 en 2019, es decir, más de veinte y un veces menor?

Como cualquier ejemplo es mucho más ilustrativo voy a explicarles como ha sido el confinamiento de nuestros niños y cuales las soluciones que hemos articulado. Dado que el gobierno senegalés decretó un toque de queda a las 20 horas, nuestros niños quedaban encerrados en sus miserables daaras sin poder ir a mendigar la cena. Los marabús con los que trabajamos nos explicaron que guardaban un poco de lo que habían mendigado durante el día y unos niños cenaban un día y los otros al siguiente… Ante tal situación movilizamos a nuestros socios, colaboradores y proveedores  para poder con nuestros jóvenes voluntarios (todos ellos en verdad merecen el aplauso también de todos nosotros) preparar unos bocadillos para que al menos, el pasar más hambre, no fuera el pago al célebre coronavirus que para niños de 4 años no es más importante que el coco o el lobo feroz.

Que todo vaya a mejor como ya parece que empieza a ir, pero quiero con este artículo dar un toque de atención; no nos olvidemos de los niños africanos que mueren cada día, solo un dato más; mientras en España el índice de mortalidad infantil es de tres de cada mil, en Senegal es de cuarenta y ocho, según los datos de CIA World Factbook.

Todos contra el coronavirus, contra el hambre, contra la falta de agua… contra el coco y el lobo feroz.