Otras miradas

Trampantojo en el sureste

Paco Pérez

Concejal de Más Madrid en el Ayuntamiento de Madrid

En mayo de 2019 el Pleno del Ayuntamiento de Madrid aprobó por unanimidad la Estrategia del Sureste, en cuyo diseño participaron asociaciones de vecinos, organizaciones sindicales y empresariales, universidades, los Foros Locales y representantes de los tres Administraciones. Tenía por objetivo promover estrategias sostenibles en materia económica, medioambiental y cultural dirigidas a la zona de la ciudad que alberga los peores índices de vulnerabilidad -renta por habitante, esperanza de vida, tasa de personas sin estudio, personas en situación de desempleo o que subsisten gracias a una renta mínima- a los nueve distritos del Sur y el Este de Madrid: Latina, Usera, Villaverde, Puente de Vallecas, Villa de Vallecas, San Blas-Canillejas, Vicálvaro, Carabanchel y Moratalaz. Más de 200 medidas concretas para reparar la brecha social abierta entre los distintos territorios de Madrid. "No necesitamos más estudios de la situación. Necesitamos actuaciones ya", afirmaron los representantes vecinales.

Llegaron las elecciones municipales y, a pesar de la victoria de Más Madrid, se produjo el regreso de los conservadores al Ayuntamiento, gracias al apoyo de la extrema derecha. Sin embargo, en los nueve distritos incluidos en la Estrategia del Sureste, las candidaturas progresistas superaron con amplitud a las de la derecha, un 55% contra un 45%. En el resto de los 12 distritos de los 21 que tiene la ciudad, las derechas, más de derechas que nunca, se impusieron por más de un 60% de las papeletas. Ha transcurrido un año y nos encontramos hace unos días con el anuncio del Plan Sures por parte de la vicealcaldesa, Begoña Villacís, que no es sino la versión del actual Gobierno municipal del antiguo plan publicitada, además, de manera irregular a través de la plataforma de participación Madrid Decide.

Por lo que afecta a los distritos de Vallecas, la relación de actuaciones de las 28 actuaciones incorporadas al nuevo plan, incluyen acciones ya finalizadas o en fase de ejecución. Por ejemplo, el parque de La Gavia en Villa de Vallecas. Un proyecto en construcción diseñado con la participación vecinal y tramitado por el anterior gobierno. Lo más llamativo es que el presupuesto de esta obra, más de 25 millones de euros, representa más del 50% del total de los 49,2 millones del Plan Sures.

Se incluye "la reactivación de la Escuela de Hostelería de Santa Eugenia", la mejor instalación formativa del sector de toda España, inaugurada en marzo de 2019, con una inversión de casi dos millones de euros. Desde la llegada de los nuevos rectores municipales ha estado infrautilizada, por lo que las organizaciones ciudadanas han tenido que insistir en su aprovechamiento para paliar las consecuencias de la crisis alimentaria de la covid-19.

A esto se suma la paralización del proyecto que iba a unir por sendas peatonales y ciclistas los distintos miradores de Vallecas sobre Madrid, limitado a su primera fase ya concluida. O el cierre durante un año del campo de rugby de Entrevías, desde que concluyeron las obras.

En otros casos se devalúan programas inserción social y laboral de eficacia contrastada como Vallecas Labora. Esta iniciativa ha tenido en sus tres años de funcionamiento una tasa de empleabilidad 11 puntos mayor que la media de las acciones formativas de la Agencia de Empleo del ayuntamiento. Pues bien, se ha condicionado este proyecto a funcionar con el remanente de los cinco millones que destinaron las juntas de distrito de Vallecas en 2019, sin ninguna cantidad adicional en 2020.

Una parte significativa de la población del Sureste municipal no se ha recuperado nunca de la crisis de 2008. El fuerte incremento de la desigualdad hace que 400.000 personas vivan en situación de pobreza. Nuestros barrios necesitan políticas activas de empleo, programas e instrumentos de desarrollo socioeconómico, mejora de las pensiones, medidas como las recientemente implementadas por el Gobierno de la nación para incrementar el salario mínimo o establecer una renta mínima garantizada. En definitiva, mejorar sustancialmente los ingresos directos, fortalecer el salario indirecto con servicios e inversiones públicas suficientes y de calidad y reducir el impacto de los gastos de vivienda en la renta de familias y jóvenes.

El Gobierno del Ayuntamiento de Madrid trata de hacer la mejor gestión de los recursos de los que dispone, importantes gracias al saneamiento de las cuentas municipales que realizamos en el anterior mandato. Pero su modelo de ciudad es insensible con la sostenibilidad ambiental y la igualdad social. Por eso considero inadmisible que se trate de apropiar de las obras de otros o que simplemente las desvirtúe. El trampantojo es una técnica, que mediante efectos ópticos subvierte la realidad: una trampa al ojo. La técnica, no obstante, es poco recomendable en política, sobre todo si se quiere practicar con honestidad.