Otras miradas

"Lo común y lo colectivo", claves para un sistema nacional de salud fuerte

Tomás Hernández Fernández

Voluntario de Médicos del Mundo y médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública y Medicina Familiar y Comunitaria 

Hemos aplaudido con orgullo a los profesionales sanitarios durante el confinamiento. Haciéndolo honramos su profesionalidad y el valor que han demostrado poniendo en riesgo su salud y la de los suyos, enfrentándose a una enfermedad transmisible hasta ahora desconocida. Aplaudiéndoles hemos aclamado también a nuestro Sistema Nacional de Salud: las personas, la organización y la infraestructura sin la cuales el trabajo de los sanitarios no hubiera podido tener lugar.

Si queremos poder seguir aplaudiendo nuestro Sistema Nacional de Salud en el futuro, tanto en situaciones excepcionales como en situaciones de normalidad, es necesario que lo reforcemos ahora. Para reforzarlo adecuadamente necesitamos apostar claramente por dos conceptos muy relacionados pero que no significan exactamente lo mismo: "lo común" y "lo colectivo".

Con "lo común" hablamos de aquello que es público, que es de todos y todas, y que por definición no se priva a nadie. Apostar por "lo común" significa en primer lugar apoyar y potenciar decididamente los servicios y prestaciones sanitarias públicas, y por tanto ponerle freno al proceso privatizador que ha estado llevándose a cabo de forma tan evidente en los últimos años. Sabemos que en España el porcentaje de gasto sanitario del total del PIB ha disminuido en la última década, mientras que el porcentaje de este gasto que corresponde al gasto sanitario privado ha ido aumentando. Revertir esta tendencia es imprescindible si queremos preservar la calidad de un sistema sanitario que hasta ahora es considerado de los más eficientes de Europa. También en esta línea, apostar por "lo común" requiere que los poderes públicos garanticen la redistribución de la riqueza de modo que el Sistema Nacional de Salud reciba una financiación adecuada y sostenible procedente de los impuestos, garantizando que aporte más a la salud el que más tiene.

Elegir "lo común" significa también garantizar la universalidad de unos servicios de calidad, de modo que nada, más que el hecho de existir, condicione la atención sanitaria de cualquier persona en condiciones de igualdad. Proporcionar la misma asistencia sanitaria a personas españolas y a personas extranjeras permite garantizar el derecho humano a la salud y además sabemos que es la forma más rentable de mantener el mejor estado posible de salud de toda la población que vive en un mismo territorio. Se hace por tanto imperativo ponerle freno a los mensajes xenófobos y equívocos de la ultraderecha en estos tiempos de pandemia. Además, para que la universalidad de la asistencia sea real de facto es necesario modificar el actual RDL 7/2018 sobre el acceso universal al Sistema Nacional de Salud, eliminando las trabas administrativas existentes que hacen que no todas las personas puedan acceder a una tarjeta sanitaria en el territorio español.

Apostar por "lo común" es también garantizar la equidad en salud, contribuyendo a que las personas puedan alcanzar su máximo potencial de salud independientemente de su posición social y económica. Es reconocer que no todas las personas tenemos el mismo grado de vulnerabilidad frente a la enfermedad y que esto ha de ser tenido en cuenta si queremos que las prestaciones y servicios de salud sean asignados según la necesidad.

¿Y sobre "lo colectivo"? Este concepto tiene que ver con la comunidad, con la población, en contraposición a lo individual. Apostar por lo colectivo es potenciar y cuidar el enfoque poblacional de los servicios de salud, entendiendo que muchas de las intervenciones dirigidas a mejorar la salud o a evitar la enfermedad deben desarrollarse a nivel poblacional y no individual. Ya disponemos de servicios sanitarios con este enfoque poblacional y comunitario, son lo que denominamos Servicios de Salud Pública; encargados de analizar, diagnosticar, prevenir la enfermedad y promover la salud en la población en su conjunto. Lamentablemente estos servicios y los profesionales que trabajan en ellos no han recibido un apoyo y una financiación acorde a la importancia de su labor. Es más, en muchas comunidades autónomas han sufrido recortes considerables.

La pandemia de la covid-19 está poniendo de relieve las consecuencias de no disponer de unos Servicios de Salud Pública a la altura de las circunstancias. Faltan epidemiólogos y epidemiólogas que generen datos e información de calidad cuando se necesitan, son necesarios profesionales que realicen la importante labor de estudiar a los contactos de enfermedades transmisibles como la covid-19, es imprescindible que exista una buena coordinación con los servicios asistenciales, tener independencia suficiente de las instancias políticas en la toma de decisiones sobre la salud de la población, etc. Un buen primer paso para potenciar los Servicios de Salud Pública sería aplicar adecuadamente la Ley General de Salud Pública de 2011.

Impulsar "lo colectivo" es dar valor y potenciar lo comunitario, entendiendo que la ciudadanía puede y sabe organizarse para lidiar con los problemas de salud que afectan a sus comunidades. Existen en nuestro país numerosas experiencias de intervenciones en salud en el ámbito comunitario que podrían tener un impacto aún más positivo si estuviesen apoyadas por las administraciones públicas de una forma horizontal y realmente eficaz.

Apostar por "lo colectivo" también significa entender que la salud está socialmente determinada, comprender que las dinámicas de los procesos de salud y enfermedad tienen lugar en marcos económicos, culturales y sociales que las condicionan enormemente. Muchas de las políticas públicas con mayor impacto en salud no se circunscriben al sector sanitario, sino que tiene que ver, por ejemplo, con la educación, los servicios sociales, la igualdad entre hombres y mujeres o la lucha frente al cambio climático. Es lo que denominamos salud en todas las políticas, la consideración de los efectos en la salud de todas las políticas públicas. Un impulso decidido a la salud en todas las políticas por parte de nuestros gobernantes podría ser una de las mayores inversiones en la salud de toda la población.

Como ejemplo de esta apuesta por "lo común" y "lo colectivo", Médicos del Mundo y treinta organizaciones sociales más hemos elaborado 12 recomendaciones para que la Comisión para Reconstrucción Social y Económica del Congreso pueda avanzar en el bloque de "Refuerzo de la Sanidad Pública" con medidas concretas, asumibles y eficientes, a través de la iniciativa.