Opinion · Otras miradas

Marea Blanca en defensa de la salud mental

Regina Bayo-Borràs

Psicóloga Clínica. Presidenta Sección Psicoterapias Psicoanalíticas F.E.A.P.

Regina Bayo-Borràs
Psicóloga Clínica. Presidenta Sección Psicoterapias Psicoanalíticas F.E.A.P.

Como “no hay salud sin salud mental”, la Marea Blanca de Madrid ha acogido en su convocatoria ciudadana de hoy la denuncia de las deplorables condiciones de atención a los pacientes que requieren asistencia por motivos de salud mental. ¿Por qué son deplorables? Ellos mismos nos explican la insuficiente e ineficaz asistencia que reciben cuando la precisan.

Insuficiente, porque se dan cuenta de que apenas son escuchados, y por lo tanto, poco entendidos en su malestar emocional. Esto comporta decepción, y poca esperanza en mejorar su situación. Los tiempos para la escucha de los pacientes se van reduciendo cada vez más, y ellos saben que apenas van a poder confiar a su especialista algo de lo que les sucede. Tienen una cierta resignación a que en la “pública” lo que van a recibir es insuficiente para su recuperación.  Digamos, pues,  que al malestar que padecen  se le suma el escepticismo y la falta de esperanza. Un cóctel peligroso, seamos claros.

También se dan cuenta de que la atención es ineficaz; lo comprueban cada vez que han de esperar semanas o meses para obtener una nueva consulta, que ésta es cada vez más breve, y, en especial,  cuando deciden desertar porque  su estado emocional no ha variado sustancialmente. En muchas ocasiones han podido aliviarse gracias a que han recibido lo que llamamos “paños calientes”, en forma de medicación o pautas para afrontar los reveses de la vida actual. Sin embargo, los profesionales sabemos que nuestras intervenciones terapéuticas, realizadas en semejantes condiciones de precariedad, son –lamentablemente- muy insuficientes.

En este sentido, hemos de volver a recordar que una persona que padece emocionalmente necesita explicarse, requiere ser escuchada y entendida, y precisa algunas explicaciones para clarificar su incertidumbre. Estas condiciones básicas, imprescindibles e irrenunciables para ofrecer una buena asistencia psicoterapéutica, están desapareciendo de la práctica asistencial en salud mental. Y eso comporta un grave problema ético para los que estamos comprometidos con la atención terapéutica de las personas más vulnerables, de aquellas que por sí mismas no pueden salir adelante en los aspectos más importantes de su vida relacional y laboral.

Por todo ello, y por muchos más motivos que queremos explicar  a la opinión pública,  reclamamos –exigimos- realizar nuestro trabajo tal y como consideramos que debe ser llevado a cabo, para no caer en criterios economicistas ni mercantilistas que no hacen sino ocasionar la “mala praxis” que denostamos.

Os animamos a acompañarnos en esta movilización por una Salud Mental de Calidad;  en defensa de un concepto de Salud que no se rija por economicismos, privatizaciones ni intereses mercantiles; que los presupuestos destinados a la Salud sean entendidos como inversiones para mejorar –ó reparar- las vidas de las gentes, y no como gastos que hay que recortar.  La salud mental nos concierne a todos, a niños, a jóvenes, a adultos, a parejas, y a  familias, por supuesto también a personas mayores, a ancianos, y a enfermos crónicos. Y nos concierne en cualquier momento de nuestra vida, o en la de nuestras personas queridas. Aunemos esfuerzos para recuperar una Salud Mental de Calidad.