Otras miradas

Arminio en tiempos de Netflix

Javier López Astilleros

Documentalista y analista político.

Imagen de la serie 'Bárbaros' de Netflix.
Imagen de la serie 'Bárbaros' de Netflix.

Herman, a quien los latinos tratan mal y llaman Arminus, es en realidad un militar, un líder guerrero
(Lutero)

Desde hace siglos que la figura de Arminio (Hermann en alemán) causa un gran interés. Es una celebridad convertida en mito. Fue un ciudadano romano de origen "bárbaro", un noble por designación que acaudilló el 9 d.C. la masacre de tres legiones, al mando de Varo, en los umbríos bosques de Teutoburgo. Para algunos historiadores militares la batalla fijó el limes entre el mundo latino y el nórdico. Lutero reivindicó a Arminio en su guerra contra la Iglesia de la Roma imperialLa serie producida por Netflix Bárbaros (2020), de los creadores alemanes Arne NoltingJan Martin Scharf y Andreas Heckmann reinterpreta a un Hermann que encarna el poder nórdico.

En los tiempos del culto a la nación (siglo XIX), alzaron una imponente escultura (Hermannsdenkmal) de Arminio con su espada apuntando a la Galia, el tradicional enemigo del orgullo prusiano.  Su monumento es visitado por cientos de miles adictos al mito. El símbolo fue politizado en todas las etapas históricas, incluido el periodo nazi. Arminio es un símbolo al alcance de todos, porque los mitos son reversibles: desde un pasado indígena a la conversión imperial sólo media un paso.

Buckhard Waldis, Martin Lutero o los literatos Caspar Von Lohenstein y Gottlieb Klopstock, manipularon su figura. Decenas de óperas celebran su nombre y manifiestan la lucha ideológica contra un imperio sureño que solo puede ser inferior.

Toda adicción a los mitos tiene sus riesgos, especialmente cuando los complejos individuales son enmascarados tras la exaltación de un héroe. En España tenemos el Sidi (El Cid), hoy del gusto de Abascal y sus huestes.  Lo bueno de los héroes es que se adaptan a las coyunturas del tiempo histórico, en una constante reinterpretación del mito. Hay héroes contra el Imperio que surgen de éste, y otros totalmente ajenos que son derrotados y admirados en la actualidad. El Arminio de Netflix es criado como un romano, pero desprecia las mamas de Luperca, la loba que nutrió a la pareja Rómulo y Remo. Según la mitología nórdica, un lobo lo devoraría todo; el sol, la luna, los bosques, las personas; a sus propios hijos-dioses. ¿Qué sucede cuando los héroes son amamantados por una loba?

Las tribus con sus dioses en frondosos bosques se revuelven contra la civilización del imperio, y devoran el sexo de la gran Roma. Es un error humillar el poder tribal pues es como despertar una ira desconocida alentada por las fuerzas de la naturaleza.

Cuando las tribus se unen, cortan los testículos de los señores del imperio y se los comen; así sucedió en tierra chichimeca con los hispanos. La furia tribal tiene un valor incalculable. En Teutoburgo, los oficiales romanos fueron diseccionados y sacrificados en altares rodeados de forestas verdes y celestes. No existe el tiempo del progreso para las tribus en rebeldía; lo comprobaron los españoles en la matanza de Annual, acaudillada por un Abdelkrim que estudió en la Universidad de Salamanca y colaboró con las autoridades en Melilla.

Tras la victoria de los "indígenas" sólo cabe la profanación de los cuerpos de un modo simétrico a la humillación recibida por la civilización. En realidad, la diferencia entre civilización y barbarie es tenue, un salto que se produce en cualquier momento. En definitiva, los germanos deben mucho a Tácito.