Otras miradas

Por una unidad popular para Andalucía

Joan Josep Nuet

Coordinador general de Esquerra Unida i Alternativa

Joan Josep Nuet
Coordinador general de Esquerra Unida i Alternativa

Quiero en primer lugar dar todo mi apoyo a Izquierda Unida-Los Verdes-Convocatoria por Andalucía (IULV-CA) y a Antonio Maillo, Coordinador y candidato. Su campaña ha sido sincera, valiente y nítidamente de izquierdas. También dar calor y fuerza a esa militancia  andaluza de izquierdas que se ha dejado la piel en la campaña y que es uno de nuestros tesoros más entrañables.

Ya dijimos que del ciclo electoral del 2015 las Elecciones Andaluzas eran las primeras y por tanto la primera ocasión para comprobar nuestros aciertos y errores en el análisis y la estrategia política desarrollada. Coincido con Maillo al valorar de forma autocrítica e insatisfactoria los resultados y al mismo tiempo decir que el ciclo político está vivo y que podemos modificar aspectos propios y redoblar apuestas de fondo necesarias para un cambio de izquierdas en este 2015.

En primer lugar decir que el bipartidismo no está ni mucho menos derrotado y que su capacidad de resistencia y mutación es muy importante, como demuestra la aparición del fenómeno Ciudadanos (C's) como operación de cambio lampedusiano de cambiar algo para que nada cambie. El bipartidismo se ha reducido pero recordemos que no consiste en dos partidos sino en un sistema donde participan partidos, empresas, medios de comunicación, etc., y que C's viene a engrosarlo desde el discurso de la renovación, la lucha contra la corrupción y el relevo generacional. A la larga en el discurso "ni de izquierdas ni de derechas" C's va a acabar erigiéndose en su más genuino representante. Por otro lado C's se convierte en un eficaz secante de Podemos, copiando parte de su discurso y poniéndolo al servicio no del cambio sino de la reacción. Eso lo ha decidido y planificado el sistema en muy poco tiempo y se ha rebelado muy eficaz en el caso andaluz, eso comportará su uso a gran escala en el conjunto del Estado Español después de su éxito en Cataluña y en Andalucía.

En segundo lugar, hoy queda mas claro que cuando la izquierda transformadora y las candidaturas de ruptura no operan de forma conjunta, unas no llegan y otras pierden gran parte de su espacio político-electoral. Podemos por si sola no llega, sin negar que abre una importante brecha de oportunidad, pero tanto por contenidos como por organización no llega. Hoy es cierto que el debate izquierda/derecha no es suficiente, pero es imprescindible al lado de otros debates como lo nuevo y lo viejo o los de arriba y los de abajo. Solo la combinación creativa de estos elementos puede enriquecer y ampliar una experiencia de Unidad Popular que sea verdaderamente ganadora. La apuesta por la idea, en la izquierda transformadora, de la combinación de esos ejes y la apuesta inequívoca por la Unidad Popular, lejos de falsos debates identitarios, es la respuesta que se espera de nosotros, a pesar aún de los sectarismos y adanismos  que sufrimos.

Si el final del ciclo electoral se cierra sin avances o incluso con retrocesos será un golpe duro para los protagonistas del ciclo de movilización que se inició con la crisis y para la esperanza de las clases populares y puede asentarse el modelo neoliberal por mucho tiempo. Se está gestionando con cortedad de miras un momento trascendente y necesitamos no ahogarnos en el día a día y la corta mirada electoral de los resultados medidos en actas, hay que gestionar el día en la necesidad del cambio de ciclo, en opción grande y ganadora. Aún estamos a tiempo, pero Andalucía nos demuestra que si no hacemos nada y nos abandonamos a las dinámicas de siempre, el fin de año puede significar una victoria de la reacción al cambio y lo lamentaremos largamente.

Por suerte tenemos organizaciones e ideas que pueden convertirse en alternativa, sumadas a tanta indignación que exige respuestas y cambios inmediatos, combinemos nuestras potencialidades y dejemos a un lado viejas y nuevas disputas que se miran al ombligo, miremos simplemente a los ojos de la gente de la mayoría social trabajadora.