Otras miradas

Cañada abandonada

Pedro Navarrete

Ex Comisionado para la Cañada Real por el ayuntamiento de Madrid. Trabajador jubilado de la Agencia de la Vivienda Social.

Podríamos remontarnos hasta el siglo XIII para crear una línea de tiempo sobre la Cañada Real Galiana, de la que tanto estamos leyendo, viendo y oído en estos tiempos de pandemia. Pero creo que con conocer de forma somera que ocurre y que soluciones tiene la Cañada, bastaría que nos centráramos en el siglo XX.

Como dato de interés y con el fin de dar una solución definitiva a Cañada y antes de comenzar junto a mi equipo a realizar el censo del año 2015 que iniciamos desde el Instituto de Realojamiento e Integración Social, ahora Agencia de la Vivienda Social, vimos que la ley 2011 de Cañada Real Galiana desafectava el suelo de esta vía pecuaria, pero hubo otras desafecciones anteriormente, en Coslada por ejemplo en el año 1964, que dejaba la Cañada en 22metros, de los 75,22 que tienen este tipo de vía. Esto supone que hay vecinos que muy probablemente pueden reclamar bajo la fórmula de usucapión los terrenos como propios. Sin ser este el mayor de los asuntos que se han de resolver, la realidad es que los problemas de Cañada, lejos de ir solucionándose se anquilosan cada vez más, y sí, posiblemente la pandemia tenga algo que ver, pero no todo, ni mucho menos.

En los años de mi singladura como Comisionado de Cañada Real por el Ayuntamiento de Madrid y junto a la Comunidad de Madrid, sobre todo con quien era mi homólogo, José Antonio Martínez, conseguimos no sin grandes diferencias y debates, en algunos momentos acalorados, que se firmara el Pacto Regional, fue firmado el 17 de mayo de 2017 y suplía al Acuerdo Marco que establece la ley de Cañada de 2011. El Pacto  suponía, principalmente, el derecho a la vivienda y a la ciudad de toda la ciudadanía de Cañada.

Dentro del Pacto introdujimos una de las principales medidas dirigidas a las familias con una mayor situación de vulnerabilidad. El convenio de Realojo que se firmo el 11 de Mayo de 2018 y era el inicio de un realojo que debía continuar para dotar de una vivienda digna a las familias del sector 6.

Actualmente, la mayoría de los actores así lo creen, se vive un retroceso en los avances que en la anterior etapa se habían ido implementando: mejora de las condiciones de vida, acercamiento de las administraciones, promoción del tejido asociativo, acercamiento de las actividades culturales, etc.. Todo esto y con el liderazgo del Consejero de Vivienda de la Comunidad de Madrid, el ultra liberal David Pérez y la mínima intervención del delegado de Familias del Ayuntamiento de Madrid Pepe Aniorte, responsables respectivamente de los comisionados de la Comunidad y del Ayuntamiento, han dado al traste con lo que algunos considerábamos que era el comienzo del fin de una irregularidad que durante décadas se ha ido fraguando en esta ex-vía pecuaria.

Como bien anotaba recientemente el Comisionado para Cañada de Rivas es necesario un presupuesto pro-activo para dar solución a uno de los mayores retos que tiene la Comunidad y por ende los Ayuntamientos de Coslada, Rivas y Madrid. Pero es evidente que no está en los planes de una persona como el consejero David Pérez, que lejos de facilitar, mejorar, y hacer cumplir los derechos básicos de los y las ciudadanas de Cañada, los criminaliza, y culpa de una situación, que después de más de dos meses sin luz, viven casi dos mil menores y en suma más de 3000 personas.

Es de una injusticia clamorosa que la Comunidad no de ni un paso a fecha de hoy para restablecer el alumbrado en Cañada, es de una inoperancia y falta de cumplimiento de sus propios objetivos como responsable de la AVS como es promover convenios de realojo con los Ayuntamientos donde se ubican los asentamientos irregulares, como Cañada, es indignante, y aquí hablo como ex-trabajador de la AVS, que tenga a los trabajadores del Antiguo IRIS haciendo funciones más que menos administrativas, autenticas Trabajadoras Sociales y Educadoras Sociales que se han dejado la piel haciendo trabajo social y comunitario con los más vulnerables, familias que necesitaban de acompañamiento social para su plena integración y ahora relegados a meras funciones que poco tienen que ver con el trabajo que desempeñaban, entre ellos un gran trabajo realizado en Cañada; eso sí ahora este trabajo se privatiza y lo realiza una empresa externa.

Mientras Cañada sufre las consecuencias de la política retrograda del que debería estar ayudando a sus conciudadanos más vulnerables.

Pero también el Ayuntamiento de Madrid debería dar un golpe en la mesa y acabar con la situación de sus vecinos de Cañada en los sectores 5 y 6, ambos en el municipio de Madrid.  Pero lejos de esto calla, elimina de su presupuesto las ayudas a actividades que eran un importante vehículo de cohesión a través de la cultura, el Festival de Cine 16 km, no cumple con su compromiso de seguir financiando el proyecto iniciado por la Fundación la Caixa de Intervención Comunitaria Intercultural (ICI) y resta protagonismo a una administración, como el ayuntamiento que ha estado en primera línea ante los problemas de sus vecinos.

Ni con el corrupto  presidente de la Comunidad Ignacio González se vivieron momentos tan difíciles en Cañada, ni tan siquiera con la Presidenta de la Comunidad acusada de latrocinio, Cristina Cifuentes se vivieron peores momentos que ahora. Cañada necesita una solución y esta debe venir del consenso entre los vecinos y vecinas, las administraciones y las entidades sociales.

No es fácil, ya se sabía, pero basta de repetir como una letanía que Cañada es un problema complejo, solo digo y utilizando la nueva unidad de medida inventada por la Presidenta Ayuso: con medio Cendal se hubiese solucionado una de las zonas de Cañada más vulnerables de Cañada, el sector 6.

Hubo un tiempo en los representantes públicos estaban donde se les necesitaba.