Otras miradas

La maternidad condiciona las posibilidades de promoción en la Universidad

Marta Gallardo

Investigadora postdoctoral, Universidad de Murcia

Shutterstock / Juri Pozzi
Shutterstock / Juri Pozzi

En los últimos años y a nivel global ha surgido un debate sobre la inequidad de género en las instituciones de investigación. La causa es la baja representación y la menor posibilidad de las mujeres para progresar en su carrera profesional, en comparación con sus compañeros masculinos.

Un estudio llevado a cabo por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología mostró que este lento crecimiento del número de mujeres en puestos académicos no se corresponde con la velocidad a la se gradúan y doctoran, siendo ellas la mayoría.

Porcentaje de mujeres y hombres en diferentes puestos en las universidades públicas españolas. Puy Rodríguez, 2018
Porcentaje de mujeres y hombres en diferentes puestos en las universidades públicas españolas. Puy Rodríguez, 2018

El llamado techo de cristal señala la dificultad que tienen las mujeres para tener representación en la toma de decisiones en el ámbito académico.

En este sentido, en 2018 ellas lideraban el 8% de los rectorados, un 41% de los vicerrectorados y un 29% de las decanaturas y direcciones de departamento en España.

Equilibrio entre la vida personal y profesional

¿Por qué ocurre esto? Una de las causas está relacionada con la conciliación laboral.

El trabajo en las universidades se desarrolla en un ambiente muy competitivo. Por una parte, es necesario realizar tareas de investigación como publicaciones científicas, asistencia a congresos, desarrollo de proyectos y trabajos de campo. Por otra, y en función de la posición, diversas tareas docentes y administrativas.

Pero, además, diferentes estudios demuestran que las mujeres son quienes realizan la mayoría de tareas del hogar y de los cuidados. Esto deriva en una tensión entre su vida profesional y personal, especialmente cuando son madres. Ambos escenarios ocasionan una presión en la conciliación.

Sentimiento de culpa

Una encuesta realizada a 80 profesoras e investigadoras de la Universidad de Murcia que habían sido madres en los últimos cinco años mostró que muchas de ellas habían retrasado su maternidad. El objetivo: seguir desarrollándose laboralmente en el ámbito académico.

Al dar a luz, sus hijos se convirtieron en su prioridad. Eso sí, la mayoría continuó en su puesto de trabajo más tiempo del estipulado por contrato o bien se llevó trabajo a casa.

Este hecho generó en ellas un sentimiento de culpa por no pasar más tiempo con sus hijos. Aun así, cuando lo hacían, la sensación se mantenía al pensar en todas las tareas pendientes para prosperar o consolidarse laboralmente.

¿Influye la maternidad en la adquisición de méritos?

Esta aflicción está relacionada con la percepción de que el desarrollo de la carrera profesional está condicionado por la maternidad.

Así, un 63% estaba totalmente de acuerdo en que la maternidad había repercutido en su currículum, haciéndolo menos competitivo que el de las compañeras sin hijos. La causa es que ellas se pudieron centrar más en la docencia que en la investigación.

Las encuestadas encontraban la mayor dificultad en la imposibilidad de realizar estancias en el extranjero. También en asistir a congresos nacionales o internacionales.

Principales handicaps encontrados por las encuestadas en relación con su maternidad, en porcentajes. Gallardo 2021
Principales handicaps encontrados por las encuestadas en relación con su maternidad, en porcentajes. Gallardo 2021

Al disminuir la adquisición de méritos asociados a la investigación, las oportunidades de promocionar también se ralentizan.

Eso sí, algo más de la mitad de las madres encuestadas tenían una actitud positiva. Consideraban que, tarde o temprano, serían promocionadas a una posición mejor. También que, para ello, no sería necesario cambiar de lugar de trabajo.

Posibles soluciones

Estos hechos no solo ocurren en la Universidad de Murcia. En muchas ocasiones están relacionados con un trabajo autoimpuesto necesario para poder desarrollar un currículum acorde con los criterios de evaluación, tanto internos como externos.

La mayoría de las encuestadas apuntan a la dificultad de encontrar un equilibrio entre la maternidad y las exigencias de su trabajo. Se trata, además, de una situación que se ha agravado durante el confinamiento a raíz de la crisis sanitaria por covid-19.

Un primer reclamo sería la posibilidad de alargar la baja maternal (aun cuando muchas de las encuestadas continuaron trabajando durante su licencia). También una mayor colaboración en el cuidado de los hijos y en las tareas del hogar.

Otra reivindicación es la posibilidad de que la maternidad se tenga en cuenta a la hora de promocionar y de valorar los méritos, ya que consideran que no compiten en igualdad de condiciones.

A nivel global, se demanda luchar contra los estereotipos. Erradicar la imagen que tenemos desde niños de un científico (hombre) o la consideración de que somos menos válidas (el también llamado síndrome de la impostora), entre otros.

No hay que olvidar la toma de decisiones políticas. Por ejemplo, la posibilidad de extender el tiempo en determinadas convocatorias de proyectos o contratos a quienes hayan sido madres. Por otro lado, valorar los méritos curriculares teniendo en cuenta dicha maternidad, entendiéndola desde el embarazo, al nacimiento y a su posterior cuidado.


Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation

The Conversation