Otras miradas

Primero, la gente. Y, una semana después, el Ayuntamiento

Nacho Murgui

Concejal de Más Madrid en el Ayuntamiento de Madrid

Familias colaboran en la limpieza del hielo del Colegio Amadeo Vives (Madrid)
Un familiar colabora en la limpieza del hielo y la nieve en las inmediaciones del colegio Amadeo Vives tras la gran nevada por el paso de la borrasca 'Filomena', en Madrid, (España), a 16 de enero de 2021.  Europa Press

Detrás del retraso de la apertura de los colegios al miércoles 20 de enero figuran la falta de previsión, de planificación y de iniciativa del Ayuntamiento de Madrid. Es la Administración Local la que, a través de sus juntas municipales de distrito, tiene la competencia de la limpieza y el mantenimiento de los colegios públicos. Y es el Área de Medio Ambiente la que debe encargarse de la limpieza de las calles que nos llevan hasta los centros educativos. Para coordinar a unos y a otros está la vicealcaldesa, de quien depende la coordinación territorial, y a la cabeza de todo el equipo de Gobierno está el alcalde, Martínez-Almeida.

Empezó a nevar el día 7 de enero. Los meteorólogos empezaron anunciar lo que ocurriría a finales de diciembre, pero el alcalde proclamó triunfal que Madrid estaba perfectamente preparada para Filomena. Hace más de una semana que cayeron entre 30 y 40 centímetros de nieve (acierto milimétrico de las predicciones), pero Madrid sigue ‘congelada’.

Grupos de vecinos de toda la ciudad, coordinados por las asociaciones de sus barrios, han estado abriendo en el hielo caminos vecinales, equipados con lo que podían y tenían para poder acceder a los servicios básicos, como hospitales, centros de salud, comercios…

Enseguida, las comunidades escolares tomaron el relevo y, en estos últimos días -antes de la vuelta a las aulas-, profesores, padres y madres y vecinos han trabajado para despejar los accesos a los centros educativos.

Mientras, ¿qué ha estado haciendo el Ayuntamiento, el Gobierno municipal? Hasta una semana después de la nevada no puso sobre la mesa una actuación homogénea para que, las juntas municipales de los 21 distritos, competentes en materia de limpieza y mantenimiento de los colegios públicos, comenzaran a trabajar para garantizar su apertura en condiciones de seguridad. Y lo ha hecho días después de que los vecinos, con recursos propios, hayan trabajado durante horas en la limpieza de los colegios. Horas en las que la presencia municipal ha sido testimonial: equipos de actuación distrital poco equipados y mermados tras los recortes sufridos, las contratas de limpieza trabajando en condiciones de seguridad laboral más que cuestionables y algunos asesores enviados por las juntas municipales a cubrir el expediente.

La falta de coordinación entre las juntas municipales y las áreas de gobierno ha tenido consecuencias claras: reacción tardía y un aplazamiento tras otro de la reanudación de la apertura de los colegios. Empezó a nevar el día 7. Dejó de hacerlo el 9.  Y los colegios .

La existencia de dos equipos de gobierno en el Ayuntamiento que compiten entre sí y son incapaces de coordinarse tiene para los madrileños un coste altísimo. Su ineficacia para cooperar y ponerse manos a la obra para superar, codo con codo, los estragos del temporal destaca todavía más si la comparamos con la enorme capacidad ciudadana para organizarse y hacer frente en común a las situaciones excepcionales. Quizá por eso les resulte a algunos tan incómoda su presencia.

Otra vez Madrid saldrá adelante gracias a sus gentes y a pesar de una Administración fallida que no está a su altura.