Otras miradas

Acontecimiento y necesidad

Victoria Sendón De León

Doctora en Filosofía y escritora feminista. Firmante del manifiesto en apoyo al partido Feministas.

Pancartas en la manifestación del 8M de 2020 en Madrid.- JAIRO VARGAS
Pancartas en la manifestación del 8M de 2020 en Madrid.- JAIRO VARGAS

Acontecimiento (Event, Evenement) para la filosofía es un hecho que irrumpe azarosamente en el devenir histórico, político y cultural, que cambia todo el contexto del acontecer hasta el momento. Es algo inesperado que nos sobresalta por lo imprevisto y que llena todas las portadas de los diarios. Yo no creo que sea algo absolutamente azaroso, sino que el azar como el caos tienen leyes propias que no conocemos.

La caída de las torres gemelas en el 2001, la implosión de los bancos en 2008 o la actual pandemia en 2019 han constituido acontecimientos que nos han cambiado la vida. Tampoco voy a ser tan ingenua como para pensar que tales hechos disruptivos no tengan sus causas, a veces muy premeditadas, pero ignoradas por la población en general. Sin embargo, la necesidad es otra cosa. Sería, más bien, el producto o la consecuencia de una serie de condiciones materiales, políticas y culturales que impulsan a una conciencia y acción colectivas para provocar un cambio histórico.

Para remitirnos a ejemplos cercanos, que los jóvenes en Madrid, y luego de distintas ciudades del Estado, llenaran las plazas y permanecieran en ellas durante meses, a partir del ya mítico 15 de mayo de 2011, supuso un verdadero "acontecimiento" que ni ellos mismos podían prever. Eran la juventud "sobradamente preparada" a quienes la crisis les había dejado sin futuro. En aquel magma de convivencia y debates se fue creando la conciencia de una "necesidad" de cambio.

La conciencia de que los poderes y gobiernos establecidos no respondían a sus legítimas aspiraciones y demandas políticas, creó un movimiento imparable de renovación social, que se extendió por barrios y universidades como un tsunami incontenible. Cuando levantaron sus tiendas para regresar a la cotidianeidad, en el kilómetro cero de la Puerta del Sol quedó una expresiva proclama: "Nos trasladamos a las conciencias". Y en esas conciencias se fue creando la dialéctica de una necesidad histórica. La necesidad de llegar al Parlamento para cambiar las cosas. De ahí nació la creación de Podemos el 11 de marzo de 2014, emulando el Yes, We Can de Obama, recogido a su vez del grito vindicativo de Dolores Huerta, una líder sindical agraria estadounidense durante la "huelga de las uvas" de 1965 en California: "Sí, podemos".

Y esa necesidad histórica cristalizó en la enorme sorpresa de las siguientes elecciones al Parlamento Europeo el 26 de mayo de 2014, en las que Podemos obtuvo más de un millón doscientos mil votos y cinco diputados, entre los que estaba Lola Sánchez Caldentey, premiada en varias ocasiones por su labor política, y que hoy se encuentra entre las promotoras de un nuevo Partido: "Feministas".

Siguiendo con el relato diré, con Carolina Bescansa, que "Podemos nació de una necesidad histórica", pero que, tal vez, haya perdido su oportunidad política. Sin embargo, la necesidad histórica de cambio profundo sigue ahí. Por eso la formación de este nuevo Partido. También ello me remite al hecho de aquella chica que colgó su pancarta en el campamento de la Puerta del Sol que decía: "La Revolución será feminista o no será". Un colega la descolgó, aduciendo que no era oportuno dividir al Movimiento. Sí lo era, y hoy lo estamos comprobando. Lo era, igual que en el momento presente. Y no era una división, sino algo que el futuro partido asumiría como una de sus señas de identidad. De boquilla.

Creo que el punto de partida de la necesidad de un nuevo Partido político data del 8 de marzo de 2019 cuando la organización prohibió manifestarse sobre la abolición de la prostitución, por ejemplo, entre otras cosas. No se quería dividir al Movimiento Feminista, otra vez. Otra vez la excusa de la no polémica, de la no exclusión, de la diversidad y esas argucias con las que se pretende apartar de la política la auténtica Agenda feminista.

Y digo auténtica porque es inconcebible que "cierto feminismo" abogue por el "trabajo sexual", cuando constituye la más lacerante violencia contra las mujeres; que no se prohiba el uso de la pornografía en los menores como aprendizaje de la violación de mujeres, cuyo efecto inmediato es la perversa erotización de la violencia; que se pretenda promulgar una "Ley de las personas trans" en la que las mujeres, de verdad, seamos sustituidas por cuerpos gestantes  y que la identidad sexual sea equivalente a una "vivencia interna", anulando así la realidad real de ser mujer. Lo más grave: que la "identidad de género" sustituya alegremente a la identidad de sexo. Ah, no, por ahí no íbamos a pasar.

Y despertó, como un rugido nacido de las entrañas, la hembra humana, que las feministas percibieron como su mayor orgullo y que ha propiciado el nacimiento de una reflexión que va más allá de la mera aspiración a la igualdad. Una reflexión que pone en cuestión el sentido mismo de la existencia, del "qué soy" y del "quién soy". La existencia que nos había negado el Universal ligado al varón, ahora nos la quería arrebatar el lenguaje inclusivo del "elles". ¿Y nosotras? ¿Cuándo íbamos a existir nosotras? ¿O sólo existíamos para la opresión, el servicio, la reproducción y el placer de los hombres? El género, como categoría de análisis, se había convertido en un "generismo" militante, capaz de otorgar identidades a la carta. No, eso sí que no.

Las organizaciones políticas de izquierdas enarbolan el feminismo como si fuera cosa suya, pero, eso sí, extirpando el aguijón de la furia, del combate, de la libertad de la palabra propia, única, de representarnos a nosotras mismas en todos los foros de lo público. El "transactivismo" se quiere apropiar de nuestro protagonismo en la lucha por nuestros derechos subjetivos y sociales, pero eso no es ni será posible: se enfrentan a una fuerza de la naturaleza. La fuerza que los trajo al mundo. Y se enfrentan a un pensamiento lúcido, como nunca antes, conscientes de que "el sujeto político" del feminismo somos y seremos las mujeres feministas.

Los partidos políticos no nos representan. Ya no. De ahí la necesidad de una nueva organización que arribará a la tribuna pública para decir muy alto y sin complejos camaleónicos lo que somos, lo que pensamos, lo que queremos. Como siempre, las mujeres vendremos a poner la sensatez que le falta al mundo en este momento histórico. O como decía Hannah Arendt: "La propaganda totalitaria puede atentar vergonzosamente contra el sentido común sólo donde el sentido común ha perdido su validez". Lo malo es que la propaganda totalitaria nos acecha tanto por la derecha como por la izquierda no abolicionista. Toda una genealogía de grandes y humildes mujeres nos ha engendrado. Y aquí estamos, como una necesidad histórica.

* Nota del editor: este artículo fue publicado por error con el titular Acontecimiento y novedad. Una vez nos fue notificado dicho error, fue modificado al actual Acontecimiento y necesidad.