Otras miradas

No hay libertad ni igualdad sin justicia social

Pedro Casares Hontañón

Secretario de Vivienda, Ordenación del Territorio, Infraestructuras y Transportes del PSOE. Portavoz de Economía en el Congreso

La ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, interviene en la sesión de control al Gobierno celebrada este martes en el Senado. EFE/ Mariscal

Hay anuncios y decisiones que son mucho más que eso por lo que representan, por su repercusión y su incidencia directa en el conjunto de la sociedad. La decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de aprobar este jueves la rebaja del IVA de la luz y la suspensión del impuesto a la producción eléctrica que permitirá reducir la factura eléctrica más de un 10% para los hogares españoles es una de esas noticias que dicen mucho más de lo que son en sí mismas.

Por primera vez en una crisis económica y social, el Gobierno se ha puesto del lado de los más débiles y ha centrado sus esfuerzos en proteger a los más vulnerables y apoyar a los sectores más afectados con medidas y recursos. El espíritu con el que nació este Gobierno en 2018 ha tenido siempre como horizonte un objetivo, erradicar las desigualdades. La pandemia de la covid-19 ha sido un obstáculo en ese camino, al acrecentar todas las brechas de desigualdad existentes, pero también ha sido un estímulo para avanzar en todos los cambios necesarios en nuestro país para reducirlas hasta acabar con ellas.

Familias, autónomos y empresas se beneficiarán de estas medidas de emergencia con respecto a una factura de la luz a precios insostenibles en un momento en el que hay muchos sectores aún golpeados por la pandemia sin poder avanzar en la recuperación y otros muchos iniciándose en la senda en la que necesitan contar con incentivos y ayudas y no con más inconvenientes para su reactivación.

Estas medidas fiscales excepcionales para aliviar el impacto de la subida de la factura de la luz en consumidores domésticos, pymes e industriales beneficiarán al 95% de los suministros en baja intensidad y a la práctica totalidad de las familias.

Frente a quienes, en crisis anteriores, subieron el IVA, rescataron a la banca o recortaron todos los derechos y libertades de los españoles, estamos demostrando con hechos que hay otra forma de salir de las crisis, justa y sin dejar a nadie atrás, en el que las personas son el centro de la agenda de la recuperación económica y social.

No hay futuro ni salida de la crisis sanitaria, económica y social posible si dejamos que castigue a quienes menos tienen y deje por el camino a muchas familias, empresas, trabajadores y autónomos. Y con ese compromiso, que es toda una declaración de intenciones ya cumplidas, en el Gobierno y en el PSOE trabajamos para que la recuperación llegue a todos por igual y al mismo tiempo.

Con diálogo, con acuerdo, escuchando pero teniendo una hoja de ruta clara que demostramos ahora con la bajada del IVA, pero que hemos demostrado antes con instrumentos eficaces para proteger el empleo como los ERTE o las prestaciones por cese de actividad para autónomos, los avales para empresas o medidas como la prohibición de los desahucios o el Ingreso Mínimo Vital. Nada comparable a lo que sucedió en la crisis anterior, en la que, con el PP, se dispararon la exclusión social, la pobreza y la desigualdad y se desarticuló el Estado del Bienestar, que es la columna vertebral de nuestra sociedad y garantiza equidad en políticas vitales como la educación, la sanidad o la dependencia.

Hoy es la rebaja del IVA de la luz como antes fue el Ingreso Mínimo Vital o mañana será una ley que garantice una vivienda digna a todos, pero lo que está claro es que no hay libertad sin igualdad y no hay igualdad sin justicia social y el Gobierno de España quiere avanzar para hacer un país más libre, más igualitario pero, imprescindiblemente, más justo.

El ruido, los insultos y las amenazas de una parte de la oposición no pueden tapar decisiones que buscan hacer un país mejor. Debemos reivindicar el esfuerzo realizado para trabajar por el bienestar y el progreso de la ciudadanía pero, sobre todo, el compromiso de no dejar a nadie atrás. Ahora todos dicen que lo pidieron, pero la realidad demuestra que en todos estos años somos los únicos que lo hemos hecho. Y para eso, no hay gritos que lo puedan ocultar.