Otras miradas

Catalunya, sí que es pot. El cambio posible para el 27S

Gemma Ubasart

González (@gemmaubasart)

Gemma Ubasart González (@gemmaubasart)

Secretaria General de Podem Catalunya

 

La crisis de régimen y sus síntomas: 15M y proceso soberanista

El 15M supone una apertura de posibilidad para construir nueva hegemonía. En el fin de la primera década del siglo XXI nos situamos claramente en un momento de importantes cambios respecto al pasado en el plano político, económico y cultural. Es en este pasaje de crisis y cambio que también debemos entender la irrupción del proceso soberanista catalán. Así pues, vivimos una triple crisis: 1) Política, el inicio del fin del bipartidismo. En el Estado ya no todo pasa por el PSOE y el PP, y en Catalunya, el PSC y CIU ya no serán más los elementos nucleadores de cualquier espacio político imaginable; 2) Social y económica. No hemos sido capaces de dotarnos de instrumentos a nivel europeo, estatal y nacional para gobernar la economía, y a la vez para blindar derechos sociales y políticos conseguidos después de años de lucha; 3) Territorial, el modelo autonómico ha fracasado, y entre otras razones, por una estructura institucional deficitaria y porque no se ha avanzado hacia la consecución de una cultura plurinacional.

Es evidente que los consensos gestados en la transición han empezado a hacer aguas, y en este sentido es indudable que deben operarse modificaciones en éstos. Lo que está en juego es qué dirección toman estas transformaciones, el quién y el cómo reconstruye estos consensos: en beneficio de las mayorías ciudadanas abriendo un proceso constituyente o a través de acuerdo entre élites haciendo que todo cambie para que todo siga igual. La batalla está servida y se dibuja entre el modelo austericida de la troika (y sus seguidores en el Estado – Rajoy- y en Catalunya – Mas-) o el modelo democrático en toda su extensión representado por las fuerzas de cambio.

 

El cambio posible

El 15M, como gran explosión social de malestar pero a la vez de esperanza, contribuyó a articular una parte de las insatisfacciones que hasta ese momento estaban huérfanas o se vivían en forma aislada y despolitizada. Esta movilización introduce otro sentido común en la escena del Estado, impugnando el orden existente. El 15M es un terremoto que tiene sus réplicas, una de ellas Podemos. Podríamos decir que el 15M es la expresión social de la crisis de régimen, y Podemos su mayor expresión política. Podemos no representa el 15M, pero sin 15M difícilmente existiría Podemos.

Las disputas electorales en este momento de crisis de régimen pueden ser la oportunidad de la apertura de un escenario nuevo, popular y constituyente, y no una simple competición entre fuerzas políticas para desarrollar una gestión y unas políticas públicas con diferentes pequeños matices. Es en este sentido que Podemos no nace con la idea de ser una fuerza testimonial, más o menos influyente. En otros momentos históricos podía ser la única forma de hacer política institucional por parte de personas y grupos que creían necesario la transformación de la realidad existente. Lo que se busca ahora es recuperar el control democrático de las instituciones, modificar las dinámicas de juego, volver a tomar las riendas de nuestros destinos, del futuro de las mayorías.

Manuel Sacristán teorizó sobre el "mientras tanto". Para él la Transición generó una fuerte institucionalidad en el Estado español y se articularon unos poderosos consensos aceptados de una manera mayoritaria por la ciudadanía. En aquellas fechas dónde el régimen poseía una importante solidez, la acción política transformadora tenía espacios de materialización reducidos: el trabajo cotidiano en lo social y en escalas pequeñas – de ahí la apuesta que él hacía por el movimiento feminista, ecologista, pacifista, etc.- así como también con pequeñas fuerzas políticas que intentaban influenciar a las grandes. Pero hoy el escenario es otro. Esta pequeña grieta que se ha abierto nos permite afirmar que, cuando todo se mueve, la intervención política puede ser mucho más ambiciosa. Pensar en que el cambio estructural es posible, que por primera vez desde la Transición la acción política puede reformular los cimientos mismos de la realidad política, social y cultural. No será fácil. No lo pondrán fácil. Pero sería una irresponsabilidad no intentarlo.

 

La apuesta "Catalunya, sí que es pot" como ganadora del cambio político en Catalunya y en el Estado español

Entendemos a nuestra organización, a Podemos, como una agrupación de subjetividades con voluntad de construir una palanca de cambio que posibilite la transformación política y social, y no como una realidad estática e identitaria. Esta afirmación lleva aparejada la idea del dinamismo y de la capacidad de adaptación organizativa. Así como también el hecho de que nuestra participación en el proyecto político debe entenderse como transitoria, como servicio a la comunidad: ciudadanos y ciudadanas, gente corriente, que dedicamos un periodo de nuestra vida a la política de partido e institucional.

La apuesta por la construcción de la candidatura "Catalunya, sí que es pot" camina en este sentido. Para las elecciones del 27 de septiembre necesitamos una herramienta que permita articular el bloque del cambio en el país. Necesitamos un Parlament y un Govern que pongan las instituciones al servicio de las personas, que abran puertas y ventanas para limpiar la corrupción y que nos reconozcan como nación, como sujeto político propio. Hoy, la Catalunya plural y mestiza, la de las mayorías ciudadanas, aquella Catalunya pionera en la defensa de los derechos políticos y sociales, puede volver a tomar las riendas del futuro. Los y las "sí se puede" pueden imponerse en las elecciones del 27-S. El anhelo de esperanza que brotó el 24M en muchas ciudades, catalanas y del Estado, continúa más vivo que nunca. Estamos ante un momento histórico. No nos importa de dónde venimos -origen, identidad política, etc-, sino a dónde vamos.

Estas elecciones no son unas más. Se están articulando dos bloques, uno que quiere hacer presidente a Mas, y el otro que quiere un profundo cambio político para la extensión de derechos y libertades para todas. Es importante ganar Catalunya porque los catalanes y catalanas nos merecemos un gobierno que piense y haga política des de las mayorías ciudadanas. Pero también necesitamos un buen resultado electoral para poder ganar el cambio en el Estado español. Nuestra responsabilidad es doble. Solo ganando Catalunya, ganaremos el cambio, en  Catalunya y en el Estado.

 

La Asamblea Ciudadana en Podem Catalunya: Sí a la alianza social y política para el cambio

En Podemos las decisiones fundamentales las toma la gente. Así pues, la elección de órganos internos, de candidatos o candidatas, los pactos pre o post-electorales, o las líneas principales de programa, las decide el conjunto de personas que forman la organización, mediante el voto directo. Es por esto que desde hoy y hasta el sábado, las 40.000 inscritas e inscritos están llamadas a participar de la consulta sobre la apuesta electoral para las elecciones del 27 de septiembre. En ella se pregunta: "Estás de acuerdo en que Podem Catalunya forme parte de una candidatura fruto de una alianza social y política amplia para ganar la Generalitat de Catalunya con el nombre Catalunya, si se puede?".

Es ahora, y es mediante el asalto electoral, la vía que puede resultar exitosa para las apuestas de transformación. Cualquier demora o error puede provocar el cierre de esta apertura, y bloquear una salida democrática a la crisis de régimen. Es ahora, y mediante una alianza social y política por el cambio, que podemos transitar hacia el cambio posible, en Catalunya y el Estado. Es ahora, que la apuesta existosa para las elecciones del 27S es, sin duda, Catalunya sí que es pot.