Otras miradas

Haití: un ejemplo de crisis olvidada de libro

Fotografía de quemas durante protestas a las afueras del Palacio de Justicia, donde acuden ocho de los implicados en el asesinato del presidente Jovenel Moise el pasado 7 de julio, hoy en Puerto Príncipe (Haití). EFE/ Orlando Barría

Con cinco letras, país más pobre de América. Silencio. Una pista, está también entre los 13 más frágiles del mundo. ¿No? Empieza con "h". Pues sí, Haití. Habrá que pedirle a Jordi Hurtado que dé la solución a la pregunta, puesto que el país no encuentra respuesta. Es un país bloqueado ante el ojo ciego del mundo. 

Aunque de repente algunos cientos de ciudadanos más hayan oído hablar de Haití tras el asesinato la semana pasada de su presidente, mucho nos tememos que esto no deje de ser un foco de luz temporal en medio de un infinito de oscuridad. Sin embargo, sería un momento perfecto para recordar que, más allá del magnicidio, adonde hay que enfocar es a los 11 millones de haitianos y haitianas para quienes sobrevivir es una misión cada día más difícil. La comunidad internacional puede ahora redimirse de su histórica indiferencia hacia el convulso territorio isleño y sus gentes, porque si vuelve el silencio, volverá la muerte. 

Se celebren o no finalmente las elecciones previstas para septiembre, a la inestabilidad política se le suma, sin saber bien qué es causa y qué consecuencia, una protesta social permanente y un aumento de la violencia que ha provocado que la movilidad en el país sea imposible. Una vez más, bloqueo, en este caso físico. Barreras y cierres violentos en las principales ciudades y rutas han generado un clima de inseguridad que no permite desarrollar la vida con normalidad y tampoco las actividades de las ONG. En Haití, el miedo impide ir al médico. 

"¿Cómo quieres que salga de mi casa? Todos los días oyes disparos, las bandas se enfrentan y te enteras de que tal o cual persona ha sido asesinada. Simplemente no puedo arriesgar mi vida o la vida de mis hijos para ir al hospital en este momento". Así de crudo lo cuenta Erlande Jacques, una mujer que frecuenta los proyectos de Médicos del Mundo de Cité Soleil. Aunque lo lograran, tampoco tienen asegurada la atención, porque a menudo lo que no consigue llegar a los hospitales es el oxígeno, o la anestesia, o el propio personal sanitario, bloqueado una y otra vez en las carreteras. 

Y por si faltaba algo más, el coronavirus. "El impacto mínimo que el virus dejó en Haití durante el año 2020 generó confianza en la población y negacionismo respecto a la existencia del virus. Pero desde hace dos meses, la amenaza se ha vuelto mucho más seria, con un aumento en el número de muertes y de casos graves que necesitan de hospitalización", relata Mª José Venceslá, coordinadora de Médicos del Mundo en Haití.  "Sin embargo, hoy en día, Haití no ha comenzado su plan de vacunación, todo un reto cuando va a hacer falta sensibilizar a una ciudadanía totalmente reticente", añade. A través del sistema de distribución COVAX, se le han asignado. 756.000 dosis, de las que 130.000 deberían llegar a principios de este mes de julio. Todavía no se ha inyectado ni una sola dosis.  

A pesar del apoyo al sistema de salud haitiano que lleva a cabo Médicos del Mundo, con financiación de la Oficina Europea de Ayuda Humanitaria (DG/ECHO), siguen faltando materiales y recursos humanos para hacer frente a la pandemia. 

Meses críticos por delante 

Con el vacío de poder tras la muerte de Moïse y la incertidumbre sobre si se celebrarán o no elecciones en septiembre, se teme que las posiciones de los grupos políticos se radicalicen y volvamos a los niveles de violencia tan elevados como los de en 2019. A este escenario se suma la proliferación de gangs (bandas armadas), que se enfrentan entre sí por hacerse con el control de barrios de Puerto Príncipe y otras ciudades importantes. Según la Comisión de Desarme, en mayo de 2019 había más de 76 de estas bandas. Además de emboscadas en carreteras para robar a los viajeros, ataques a comercios, secuestros y amenazas, se han hecho públicos numerosos episodios de ajustes de cuentas entre estos grupos. Solo en el mes de abril de 2021, se reportaron 91 "secuestros exprés". 

País es crisis, salud en riesgo 

La actual crisis, unida a otros factores como las restricciones de la pandemia por la covid-19, la elevada inflación -el precio de la cesta básica ha aumentado un 40%- y el maltrecho estado de la agricultura haitiana, azotada siempre por huracanes y tifones, está teniendo efectos nefastos en la salud y en el estado nutricional de la población. 

Se estima que 4,4 millones de personas, casi el 40% de una población total de 11,5 millones de habitantes, necesita ayuda humanitaria. El 23% no tiene asegurados servicios esenciales de salud, según el Humanitarian Needs Overview de 2021 (UNOCHA) 1. Se ha registrado además un alarmante retroceso de en las tasas de partos atendidos por personal sanitario en el último año. También se ha reducido el acceso a métodos planificación familiar, las consultas prenatales o la frecuencia de uso de los centros de salud.  

Los grupos de población más afectados son las mujeres embarazadas y lactantes, así como los menores de 5 años. Las necesidades se concentran principalmente en tres departamentos: Oeste, Artibonite y Norte. Médicos del Mundo despliega actualmente intervenciones en los dos primeros. En otras zonas del país actúan otras tres delegaciones de la ONG médico-humanitaria (Canadá, Suiza y Argentina). Juntas trabajan para reforzar los servicios de salud sexual y reproductiva, salud materna y neonatal en estos departamentos del país, incluidas las zonas rurales. 

Los datos son terribles, pero por sí solos no logran cambiar las cosas, por muy escandalosos que sean. Sin focos que alumbren hacia Haití y sin presión internacional, a la población solo le queda perder siempre, en cada concurso. 

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