Otras miradas

La ordenanza de movilidad presentada por Almeida se asemeja al caminar de un cangrejo

Luis Nieto

Portavoz de Podemos Madrid

Carlos Tejero

Coordinador de Medio Ambiente de Podemos Madrid

El líder del PP, Pablo Casado (d) conversa con el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida (i) tras la celebración este lunes del acto de apertura del Año Judicial en el Tribunal Supremo en Madrid. EFE/Emilio Naranjo POOL

Las madrileñas y madrileños nos merecemos poder repensar nuestra ciudad para sentirnos orgullosas de ella. Porque merecemos que sea más saludable, más habitable, garantista de los derechos de la ciudadanía y respetuosa con sus habitantes y con el medio ambiente. Y para ello es urgente fomentar la innovación, estimular otro tipo de inversión y potenciar la creación de empleo, en estrecho diálogo con las personas que vivimos en Madrid, no a nuestras espaldas, como está haciendo el actual regidor municipal.

Para ir en esta dirección es necesario que la ciudad esté pensada para las personas en términos de calidad y para ello, la forma en que se posibilite la movilidad es crucial. Cuando desde el Ayuntamiento se habla de movilidad, ¿se tiene en cuenta el cuidado que merecemos las personas? ¿Se tiene como objetivo el recuperar las calles para la ciudadanía para hacer de la ciudad un lugar más próximo y humano? Prioricemos al peatón, a la bicicleta, al transporte público frente al privado. Démosles el lugar que deben ocupar en una ciudad más sostenible.

A diferencia de lo que hace Almeida, el nuevo modelo de ciudad debe contemplarla en su globalidad y no compartimentada. ¿Está pensando Almeida en la ciudad en su conjunto? La respuesta es No. Porque para que fuera así sería necesario descentralizar la ciudad y Madrid, al igual que París, "debería tener múltiples centros para evitar los desplazamientos y potenciar que los barrios sean lugares donde habitar, trabajar, hacer las compras, cuidarse física y mentalmente, educarse y disfrutar", como señala Carlos Moreno, asesor de la alcaldía de París. Las experiencias de Barcelona, Pontevedra, Viena o Copenhague son, también, ejemplos a seguir, ¿lo está haciendo el Ayuntamiento de Madrid? De nuevo tenemos que responder que No.

Debemos preguntarnos qué ha hecho el actual equipo del Gobierno municipal por el medio ambiente de Madrid y por mejorar la calidad del aire en el centro de la ciudad. Y la respuesta es que ha hecho tan poco, que sitúa a Madrid en una posición de atraso con respecto a otras grandes ciudades europeas en un momento donde el cambio climático se hace cada vez más evidente y la ciudadanía reclama medidas inmediatas que mejoren su calidad de vida.

Así, en diferentes medios de comunicación especializados de Europa se critica a nuestra ciudad por su calidad del aire y por sus políticas de circulación vial. Una de ellas, la revista Monocle, ha retrasado la posición de Madrid desde el puesto 8 al 16 y el Informe de The Lancet Planetary Health (2021), donde Madrid encabezaba la lista de ciudades europeas con más mortalidad asociada a la contaminación.

Estas son las preguntas que nos tenemos que hacer a la hora de abordar la nueva ordenanza de movilidad del Ayuntamiento de Madrid: ¿Está pensada para facilitar el que sus ciudadanos puedan reunirse, conversar, tener una vida más saludable, realizar actividades en un ambiente apropiado, es decir, generar una comunidad saludable? ¿Va en el camino de posibilitar la construcción de otro modelo de ciudad o supone un paso atrás?

Almeida se presentó a las elecciones municipales de 2019 con un programa de gobierno que proponía acabar con Madrid Central, al que definía como un fracaso en términos medioambientales. Ahora, el alcalde llevará la aprobación de la nueva ordenanza al Pleno el día 10 de septiembre de una forma rápida y sin diálogo con el tejido asociativo porque vence el plazo que dio el Tribunal Supremo , el 11 de mayo, al ratificar la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, de julio de 2020, que por "defectos de forma" anulaba la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Madrid Central, y por las obligaciones que impone la Ley de Cambio Climático y Transición Ecológica de julio de 2021.

La nueva ordenanza no solo no va en la buena dirección sino que supone es un paso atrás. No aporta grandes novedades, algunas las empeora como la Zona de Bajas Emisiones de Especial Protección Madrid Central, ya que podrán circular por ella más coches particulares (se calculan 50.000 vehículos), tanto de comerciantes que trabajan dentro de este perímetro como vehículos con etiquetas B y C en determinadas circunstancias y se amplía el horario de circulación de las motocicletas. Así mismo se perjudica al sector del taxi al equipararlos con las VTC y al aumentar el volumen de vehículos en la almendra central.

La nueva ordenanza también contempla la creación de una Zona de Bajas Emisiones de Especial Protección en la Plaza Elíptica. En ella se exceptúan además de los residentes, a los comerciantes y al ser su área perimetral muy pequeña se desviará el tráfico hacia zonas cercanas, siendo irrelevante su impacto en términos de contaminación.

Por otra parte, y tal como señala la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid, desaparece la figura de las Zonas de Aparcamiento Vecinal, pensadas para regular la saturación en barrios que sufren el "efecto borde" al encontrarse mayoritariamente en el límite de la almendra central y la zona SER, incentivándose esta última figura con un claro afán recaudatorio. Los distritos de Moncloa, Fuencarral-El Pardo, Latina, Carabanchel, Usera y Ciudad Lineal se verán afectados con dicha ampliación.

En este sentido el Defensor del Pueblo, en respuesta a varias alegaciones presentadas por ciudadanas y ciudadanos madrileños, contestaba en este mes de setiembre que la aprobación de la Ordenanza de Movilidad Sostenible "supone un retroceso con respecto a la anterior y recordaba al Ayuntamiento que cualquier medida que suponga una regresión de las zonas de bajas emisiones ya existentes deberá contar con el informe previo del órgano autonómico competente en materia de protección de medio ambiente. Informe que ha de ser favorable a la modificación, lo que no es el caso".

La nueva ordenanza tal como está redactada en este momento pone en riesgo el que nuestra ciudad pueda recibir fondos Next Generation EU, canalizados mediante el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, tal como anunció la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera.

Necesitamos una ordenanza de movilidad sostenible, saludable, segura, que sea pieza fundamental para diseñar un modelo de ciudad producto del diálogo y la participación ciudadana. Pero para repensar la ciudad y poner a Madrid a la vanguardia del progreso social y de la innovación, se hace imprescindible otro equipo de gobierno que responda a las demandas reales de la mayoría de la población, que sea transparente, dialogue con el tejido asociativo y garantice un uso justo y equitativo de los recursos municipales, priorizando a los distritos y barrios con más carencias dotacionales.