Otras miradas

26 de septiembre: Día internacional para la abolición de las armas nucleares

Carme Suñé

Vicepresidenta de FundiPau

El texto fue adoptado oficialmente por los Estados participantes en las negociaciones con 122 votos a favor, uno en contra y una abstención.- EFE/Archivo

Este artículo forma parte del lanzamiento de la campaña "10 Razones para firmar el TPAN", que une a entidades de la sociedad civil a nivel estatal con el objetivo de que España se adhiera al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), que entró en vigor el 22 de enero de 2021.

Conseguir el desarme nuclear ha sido siempre uno de los objetivos prioritarios de Naciones Unidas. Fue el tema de la primera resolución aprobada por la Asamblea General en 1946 y ha formado parte de su agenda desde 1959. También ha sido una cuestión destacada en las conferencias de revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) celebradas por la ONU desde 1975.

Pero hoy en el mundo todavía hay 13.080 armas nucleares con un poder destructivo inimaginable. Más de la mitad de la población mundial vive en países que tienen armas nucleares o que son miembros de alianzas nucleares. A pesar de que el número total de estas armas se ha reducido desde el final de la guerra fría, las nueve potencias nucleares mantienen costosos programas de actualización y modernización de sus arsenales (en 2020 se gastaron un total de 72.600 millones de dólares en su mantenimiento y mejora). Desgraciadamente, la doctrina de la disuasión nuclear persiste como un elemento de las políticas de seguridad de todos los estados nucleares y sus aliados.

Frente a aquellos que anteponen la seguridad armada a la seguridad humana, la adopción en Naciones Unidas del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN) en julio de 2017 supuso disponer de un primer instrumento multilateral legalmente vinculante para el desarme nuclear que pone el foco en las consecuencias humanitarias catastróficas de las armas nucleares. Los desafíos todavía existentes en materia de seguridad no pueden ser una excusa para seguir confiando en las armas nucleares y olvidar nuestra responsabilidad para buscar una sociedad internacional más pacífica. En octubre de 2020 el Tratado consigue la ratificación necesaria de 50 países y tres meses más tarde, el 22 de enero de 2021, el TPAN entró en vigor y convirtió las armas de destrucción masiva más indiscriminadas, inmorales e ilegítimas en ilegales.

Este 26 de septiembre queremos celebrar que las armas nucleares ya están prohibidas por una ley internacional que hasta ahora han ratificado 55 estados y 31 más están en proceso de hacerlo, y que cada vez son más las voces que reclaman su total eliminación —desde porcentajes muy elevados de la opinión pública de muchos países (el 89% en el caso del Estado español), a parlamentarios, ayuntamientos de ciudades y pueblos de los cinco continentes, colectivos de científicos, periodistas, artistas, etc.—

También queremos poner en valor que el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares ya ha empezado a andar y que en marzo de 2022 tendrá lugar en Viena la Primera Conferencia de los estados que lo han ratificado (MSP en sus siglas en inglés). En este primer encuentro se tratará la universalización e implementación del TPAN y se adoptará una declaración y un plan de acción para avanzar hacia estos dos objetivos.

Las ONG que trabajamos por el desarme nuclear, pedimos al Estado español que se sume a los países que ya han ratificado el Tratado. Pero, dado que todavía no lo ha hecho, nos sumamos al llamamiento del secretario general de las Naciones Unidas, que insta a los estados que no han ratificado el Tratado a que asistan a la Conferencia de Estados Partes como observadores.

La bienvenida que el Congreso de los diputados dio al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares cuando este entró en vigor, tiene que traducirse en el apoyo del Gobierno a los principios y objetivos del TPAN. En marzo de 2022 tiene una gran oportunidad para hacerlo.