Otras miradas

Por qué defender el "No es No" también en Andalucía

Luis Ángel Hierro

Militante socialista | Candidato en las primarias del PSOE de Andalucía de junio de 2021

El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, interviene durante la clausura la Escuela de Verano del PSC, este sábado en Barcelona.- EFE/Marta Pérez.

El pasado 1 de noviembre, en la visita protocolaria del presupuesto de la Junta para 2022, mi Secretario General entregó al presidente de la Junta de Andalucía un documento con una oferta de pacto presupuestario al PP. Diecisiete páginas que no se ha puesto en circulación hasta 10 días más tarde, donde básicamente lo que se pide es un incremento del gasto de la Junta, algo que inexorablemente se va a cumplir por el aumento de los recursos europeos.

Desde el primer momento consideré que esa propuesta era un error estratégico y que el ofrecimiento de pacto suponía una decisión trascendental, de cambio "histórico" lo había calificado el propio Juan Espadas, que requería una consulta a la militancia, y así lo expresé en Twitter. Al parecer mi tuit, no fue bienvenido y una semana más tarde Juan Espadas me lo ha reprochado públicamente. No voy a entrar aquí en esos reproches, ni en las valoraciones personales, no es el momento, pero sí voy a justificar el porqué de mi posición.

Cuando concurrí a las elecciones primarias no lo hice por ambición personal, los cargos me importan poco como he tenido ocasión de demostrar más de una vez; lo hice por motivos ideológicos, porque consideraba que con dos candidaturas que procedían de la parte más a la derecha del partido iríamos en el camino contrario al iniciado en el 39 Congreso Federal y me explico.

Después de que Zapatero se sumara al "austericidio", el PSOE sufrió un problema de desubicación ideológica que produjo nuestro alejamiento de los y las trabajadoras, a los que dejamos tirados en plena crisis económica. Con el movimiento 15-M primero y con Podemos después se volatilizó más del 40% del apoyo electoral que teníamos antes de la crisis financiera. Esa idea de traición a nuestro electorado se hizo más patente cuando los aparatos regionales (Juan Espadas estaba enrolado en el de Susana Díaz) y la vieja guardia del partido (Felipe González defendía el gobierno de gran coalición) se aliaron para derrocar a Pedro Sánchez y facilitar la investidura de Rajoy. Investidura que a la postre costaría a Susana Díaz el gobierno de la Junta de Andalucía.

El retorno del Pedro Sánchez del "No es No", de la mano de la militancia y con un partido claramente en la izquierda, y la posterior recuperación del gobierno, ahora de coalición, nos ha permitido iniciar el camino de retorno hacia nuestra posición ideológica, aunque todavía estamos lejos recuperar la confianza de nuestros votantes y de llegar al 42% de voto que teníamos en su día.

Y en ese camino estábamos cuando el secretario general del PSOE-A, sin debate previo alguno y sin que jamás lo hubiera planteado durante la campaña de las primarias, anunció en una rueda de prensa una propuesta de pacto con el PP, calificada por él mismo de "histórica", que suponía desandar lo andado con el "No es No" y abrir de nuevo la espita de la traición a los y las trabajadoras. Con una operación de este tipo el PSOE del eslogan "PSOE, PP, la misma … es" volvería a la mente de quienes nos abandonaron y la debacle electoral en Andalucía estaría servida. Generando además un efecto desbordamiento que afectaría a otras Comunidades Autónomas y sobre todo a los Ayuntamientos de grandes ciudades donde el voto ideológico es importante en las municipales.

Mi premonición sobre el posicionamiento ideológico de Espadas se hacía realidad y por eso, defendiendo el planteamiento de los casis 2000 compañeros y compañeras que me apoyaron en las primarias, me he manifestado por el "No es No" y en contra de ese acuerdo. También he pedido públicamente en Twitter una consulta a las bases, y lo he hecho, primero, porque estoy convencido de que la militancia socialista andaluza está en contra de un acuerdo PSOE-PP y, segundo, porque jamás durante las primarias Juan Espadas dijo que promovería este tipo de "pactos contra natura".  Es más, creo que puedo afirmar sin temor a equivocarme que, aunque lo hubiese pensado, jamás lo hubiese dicho por el simple motivo de que eso le habría llevado a perder estrepitosamente las primarias.

Esa razón es la que hace que, por mucho que ganara las primarias, Juan Espadas no tenga legitimidad contrastada para realizar ese cambio radical en la política del PSOE-A, y lo que le obliga moralmente a someterla a consulta de la militancia por ser un "asunto de especial trascendencia", en aplicación del artículo 479 del Reglamento Federal. Es más, si tan seguro está de la bondad de su propuesta y de la aquiescencia de la militancia con la misma, no debería mostrar recelo a la consulta pues ganaría y la militancia no haría más que reforzarle en su posición y dejarle, ahora sí, las manos libres para proponer al Comité Federal su giro político de 180º y a los críticos como yo nos dejaría callados. Y digo Comité Federal porque no es el PSOE un partido caudillista y las cuestiones de los pactos ni tan siquiera corresponden al PSOE-A, sino que es una competencia colectiva que ejercita el Comité Federal del PSOE según el artículo 224 del Reglamento Federal.

Por lo que veo en la prensa, la propuesta de acuerdo no está justificada por aislar a Vox, pues todos sabemos que para eso es necesario un acuerdo de "cordón sanitario" que en el PP compete a Casado y no a Bonilla. Tampoco está justificada por una pretendida razón de estado, de sumar esfuerzos para la salida de la crisis, ya que cualquiera que sepa algo de legislación presupuestaria conoce el concepto de "generación de crédito" que hace posible gastar ingresos adicionales con un presupuesto prorrogado. De hecho, cuando indagas entre los profesionales de la información y sigues atentamente sus escritos se deriva que la propuesta se habría planteado por un intento de retrasar al máximo las elecciones autonómicas y ganar tiempo para consolidar el nuevo liderazgo ante lo poco favorable de las encuestas. Si esto fuera así, la decisión rezumaría tacticismo político y no creo que sea razonable tomar decisiones ideológicamente estratégicas por mera táctica política. Lo dije en mi tuit y lo mantengo.

No creo que las encuestas cambien con el mero pasar del tiempo, mucho menos que mejoren moviéndonos hacia la derecha. Perdimos el gobierno andaluz por el abstencionismo de izquierdas y creo firmemente que solamente podemos recuperar ese voto siendo "leales a nuestras bases electorales y a nuestra ideología". En marzo de 2012 el PP de Javier Arenas ganó las elecciones consiguiendo 50 escaños. En estos momentos la mayoría absoluta del Parlamento es de derechas, el PP tiene el gobierno de la Junta y está a punto de absorber el voto de Ciudadanos y nosotros les estamos consolidando la imagen de que gobierna para todos ofreciéndoles un acuerdo. ¿De verdad alguien piensa que esta operación táctica no refuerza la posibilidad de que el PP obtenga otra vez esos 50 diputados y se marque un "Ayuso" en Andalucía?  No tengo yo muy claro en qué casa es en la que habita el desconocimiento del que habla mi Secretario General.

Estaré con una dirección que integre en todos los órganos del partido a ganadores y perdedores, que someta a esos órganos los posicionamientos y estrategias políticas y que garantice que podamos defender en su seno la coherencia ideológica socialista y la conexión con nuestro electorado natural. Si la dirección, que ganó con un 55%, se mantiene en que le es innecesario el resto del partido, sacándonos "fuera del juego", y plantea decisiones estratégicas de cambio de rumbo político sin contar con los órganos competentes del partido y sin buscar el apoyo de la militancia, no puede extrañarse que quienes estuvimos en 2016 en el "No es No" y defendemos un partido abierto a la militancia lo mantengamos en Andalucía ante un posible acuerdo PSOE-PP sin refrendo previo. La lealtad tiene que ser mutua y se construye sobre la base de la integración. Es quien tiene la posibilidad de integrar quien tiene en sus manos construir un partido unido y leal a partir del 14 Congreso.