Otras miradas

¿Política útil?

Pleno del Congreso.- EFE /Archivo

La CUP PR considera que los presupuestos del Gobierno de España ni resuelven la situación de emergencia climática, ni redistribuyen riqueza, ni responden a una sensibilidad democrática nacional que permita hablar de referéndum y de la construcción política de los Països Catalans.

¿Pero es útil el papel de la CUP PR?

Otros partidos catalanes, valencianos y de les Illes obran distinto. Esquerra Republicana de Catalunya mantiene otra estrategia, que es negociar con el PSOE para conseguir algunos hitos importantes: en 2021 gestión de los fondos europeos, asunción de la administración del IMV, compromiso para la creación de un impuesto a las grandes fortunas, e inversiones pendientes con la consejería de educación. Este 2022 los compromisos giran alrededor de la protección del catalán en las plataformas audiovisuales (6%, mucho más de lo que hay ahora), empezar el traspaso de cercanías y aumentar la inversión hasta el 19%.

A nosotras nos parecen cuestiones importantísimas. Ahora bien, el mismo día del anuncio del apoyo de ERC a los presupuestos –precedido de un pacto en la Generalitat y en el Ayuntamiento de Barcelona con los Comunes y el PSC en el consistorio-, el Supremo anuncia que se carga el modelo de inversión lingüística de las escuelas en Catalunya.


El lawfare dirán algunos. Y seguirán con el argumento que debemos sobreponernos a el ataque del poder judicial a un gobierno progresista. Ocho días después que se vote la incorporación de dos jueces de extrema derecha e imputados en casos de corrupción al Tribunal Constitucional.

Pero el Poder Judicial en sus altas instancias no es ajeno a los votos del Congreso, ni a los partidos de gobierno. Y sus sentencias, por lo tanto, tampoco. Esto es una guerra del poder judicial a nuestro pueblo, por todas las vías, y el gobierno español no parece tener la intención de meter mano a ello. Veremos cuándo y cómo se renueva el CGPJ.

Si seguimos con Catalunya, otros partidos como Junts Per Catalunya presentan una enmienda a la totalidad a los presupuestos españoles, pero negocian la ampliación del aeropuerto en el despacho de la ministra y pregonan el apoyo al Barcelona World, a los juegos olímpicos de invierno y a la ampliación del aeropuerto.


Y situándonos en todo el territorio, y sólo hablando de los anteriores presupuestos, a mediados del 2021 se habían ejecutado en Catalunya un 13,3%, en les Illes un 37% y el País Valencià un 16,1% de las inversiones.

Al PSOE se le fuerza a negociar ha dicho más de una vez el portavoz de ERC en el Congreso. Y no podemos estar más de acuerdo. Pero lamentablemente no parece que lo estemos consiguiendo, ni ERC, ni Compromís, ni Junts, ni Més.

Otros dirán que la CUP tampoco se ha salido con la suya con la política de confrontación y el no a todo.

Por lo tanto, la siguiente pregunta es, ¿hay alternativa?

Nosotras pensamos que sí.

La alternativa, además, es ya una cuestión de supervivencia democrática viendo el comportamiento de la alta magistratura, el traspaso de fondos públicos a las eléctricas, el pacto para la renovación del Tribunal Constitucional y la política de Interior en el conflicto de Cádiz.

Si este es el mejor gobierno que puede tener España, el independentismo y el soberanismo a lo largo y ancho de los Països Catalans tiene una oportunidad de oro para dibujar la alternativa cultural, política y económica para su gente.

La alternativa se construye, aunque al principio parezca un abismo y se dibuje como una apuesta mucha más peligrosa que la posibilidad de estabilizar con gobiernos que tengan de muleta al PSOE.

¿Y por qué correr este riesgo?

Pues porque el gobierno más progresista que podamos imaginar en la Corte está haciendo políticas de derechas en las cuestiones fundamentales: economía, interior, justicia y negociaciones con Europa. Y esto, en las elecciones, se traducirá muy probablemente en votos a la derecha – nadie vota la repetición, teniendo la versión original -. Y se habrá terminado el progreso vestido para la legislatura. Vendrá la derecha a la revancha, después de un ciclo largo de protagonismo cultural de la izquierda.

La política útil en Madrid es una necesidad democrática y popular imperiosa.

La política útil en Madrid es blindar a las clases populares de los tentáculos de corporaciones eléctricas y de gas.

La política útil en Madrid es que los representantes de Catalunya, el País Valencià y les Illes actúen como representantes de los pueblos soberanos, y no como actores políticos necesarios para un PSOE que nunca dará el brazo a torcer con aquellas cuestiones que afecten al Estado profundo.