Opinion · Otras miradas

¿Hay que enseñar a pescar? ¡Pero si no hay peces!

Pedro Saura

Portavoz de Hacienda del Grupo Parlamentario Socialista

Pedro Saura
Portavoz de Hacienda del Grupo Parlamentario Socialista

Una alternativa económica de futuro para nuestro país debe asentarse  sobre tres pilares: la lucha contra la desigualdad, el crecimiento económico y el apoyo a las empresas y la regeneración de las instituciones para acabar con los privilegios y el ‘capitalismo de amiguetes’. Son tres pilares que se interrelacionan y se retroalimentan. Y que, por cierto, nadie como el PSOE ha sabido combinar en su historia.

En este artículo vamos a hablar de la cohesión social y del crecimiento económico. Los partidos políticos de la derecha sostienen que cualquier tipo de crecimiento económico asegura una sociedad más cohesionada. Y que la creación de empleo es el mejor arma para acabar con la pobreza y la desigualdad. Puede que eso fuera así en el pasado. Pero contratos de trabajo temporal y de 400 euros no garantizan acabar con la desigualdad y la pobreza. Tampoco ayuda a forjar un crecimiento de futuro que un joven encadene 130 contratos en dos años,  porque no favorece la productividad.

Hay otros partidos que dicen que una sociedad más igualitaria garantiza automáticamente el crecimiento. Sin embargo, podemos encontrar muchas experiencias en el mundo que desmienten tal afirmación.

En el universo en el que vivimos,  la globalización y la tecnología, que tantas ventajas y oportunidades nos ofrecen, sin embargo han contribuido a incrementar las desigualdades, especialmente en los países desarrollados. A eso hay que añadir gobiernos como el Rajoy que asientan la competitividad sobre la desigualdad.   Por consiguiente,  se debe apostar a la par por la modernización de la economía  y las políticas de cohesión social, en la medida que ambos objetivos se entremezclan y retroalimentan y tienen efectos positivos de ida y vuelta.

No estoy de acuerdo con la expresión “la solución desde el punto de vista económico es enseñar a pescar a los ciudadanos, lo importante es la caña de pescar”. Y no estoy de acuerdo en que esa sea la solución por simplista, porque  al paso que va el aumento de la pobreza y las desigualdades, volviendo al símil,  no van a quedar peces en el río que pescar.  Es decir, que es tal el incremento de la desigualdad -de rentas y de oportunidades-, que es  imposible sostener la demanda, y es imposible aumentar la productividad. Desde nuestro punto de vista, con urgencia,  hay que poner el foco en  la lucha contra la desigualdad, y analizar todas las propuestas de política económica con el objetivo de reducirla.

Por ello, el PSOE aborda, en su programa económico,  la derogación de la reforma laboral de Rajoy, también, una reforma fiscal en profundidad como uno de los instrumentos para luchar contra la desigualdad y a la vez crear empleo de calidad.

Los desequilibrios en las finanzas públicas en España tienen que ver, en parte, con los ingresos públicos. Es necesaria una amplia reforma fiscal que ayude, junto con el crecimiento, a la sostenibilidad financiera a medio plazo del Estado del Bienestar y al equilibrio financiero de las cuentas públicas. España tiene uno de los niveles de presión fiscal efectiva más baja de Europa, aproximadamente el 33% frente al 41%, 8 puntos de diferencia. La reforma fiscal que proponemos nos acercará a los niveles deseados de servicios públicos fundamentales de la media europea.

Los dos grandes problemas de nuestro sistema tributario son la gran ocultación de bases imponibles y la escasa progresividad real del mismo. No se trata de incrementar los impuestos a la gran mayoría de ciudadanos, se trata de dar mayor justicia al sistema tributario, luchando contra el fraude, la elusión y la evasión fiscal y añadiendo la riqueza como manifestación de capacidad económica de manera cierta a los ingresos públicos.

Así, se pondrá en marcha una estrategia de lucha contra el fraude y la elusión fiscal, incrementando por una parte los recursos humanos y, por otra, con medidas normativas, organizativas y operativas que conviertan a la Administración tributaria española en una administración, más eficaz e independiente, de referencia internacional.

La lucha contra el fraude fiscal aflorará bases imponibles, dotará al sistema impositivo de mayor justicia, y hará que el sistema tributario contribuya al incremento de la productividad de la economía española.

Y es que el fraude es la fuente mayor de distorsión del sistema económico. Distorsión, por ejemplo, en las decisiones empresariales. Las empresas con beneficios no declarados difícilmente los usan en políticas de crecimiento sólidas (desde la innovación a la exportación), aunque dispongan de oportunidades, de forma que el fraude socava el crecimiento empresarial y del conjunto de la sociedad. Pero, además, las empresas que defraudan emplean más sus recursos y su tiempo en cómo actuar para que no las descubran, que en tomar decisiones que tengan como meta incrementar la dimensión empresarial, innovar o apostar por la exportación.  El fraude también distorsiona la competencia, haciendo muy difícil la subsistencia de empresas que cumplen con sus obligaciones en sectores donde anida el fraude. Hay una relación empírica clara, contrastada e inversa entre niveles de fraude de una economía y productividad por hora trabajada.

Por tanto, la lucha contra el fraude fiscal  es la garantía de un sistema tributario que no distorsione el funcionamiento de la economía, que cree empleo y que avance en la equidad.

También, incorporaremos de manera efectiva la tributación de la riqueza como manifestación de capacidad económica  en nuestro sistema impositivo, impidiendo que las grandes fortunas y  patrimonios utilicen la ingeniería tributaria para no contribuir al sostenimiento de los gastos públicos.

En definitiva, la reforma fiscal que ofrece el PSOE a la sociedad española se asienta sobre  pilares como los siguientes:

  • Lucha contra el fraude y la elusión fiscal.
  • La regeneración democrática y la mejora de la conciencia fiscal.
  • Liderar una apuesta por la transparencia en la fiscalidad internacional. Impulsando la puesta en marcha del Impuesto de Transacciones Financieras, así como, apostar por la armonización fiscal- en especial, el Impuesto de Sociedades- en el seno de la Unión Europea.
  • La imposición sobre la renta y la riqueza. Estableciendo un mínimo en todo el territorio nacional tanto en el Impuesto de Patrimonio como en el Sucesiones.
  • Una profunda reforma del impuesto de sociedades atractivo a la inversión y a la internacionalización de la economía española.
  • Una apuesta por la fiscal verde.
  • El IVA para la cultura y para los bienes de primera necesidad.